La transformación de Carlos Sainz: cómo pasar de buen piloto a excepcional

Carlos Sainz, con 26 años y en su sexto año en la máxima categoría, se ha convertido por mérito propio en uno de los mejores pilotos

Foto: El piloto Carlos Sainz (Reuters)
El piloto Carlos Sainz (Reuters)

Carlos Sainz, con 26 años y en su sexto año en la máxima categoría, se ha convertido por mérito propio en uno de los mejores pilotos de la Fórmula 1 ¿Cómo lo ha hecho? ¿Cómo ha llegado Carlos Sainz a ser quien es hoy? ¿Qué se puede esperar de él, ahora que llega al equipo más carismático e importante de la Fórmula 1?

Con menos ruido del que se podría esperar, Carlos se ha convertido en uno de los mejores pilotos del presente y a la vez, de más proyección de futuro del panorama mundial. Cuando Ferrari se fija en alguien tiene suficientes razones documentadas con datos y un seguimiento de numerosas facetas que no llegan a los aficionados y público en general.

El cronómetro no tiene amigos. Él solamente cuenta, y el resto del mundo mira. No importa cómo hayas llegado a la Fórmula 1 o si eres buena o mala persona

El mundo del motor tiene algo ajeno a otros muchos deportes: el cronómetro. Este no tiene amigos ni enemigos. Él solamente cuenta, y el resto del mundo mira. No importa cómo hayas llegado a la Fórmula Uno, o si eres buena o mala persona. Si llegaste como el piloto canadiense de Racing Point o si lo has hecho como Hamilton a Mercedes. El mundo te va a medir al 90% por lo que diga ese cronómetro. El otro 10% puede ser la suma de aquello que importa poco.

El camino de Carlos Sainz a la Fórmula Uno no ha sido fácil. Cuando llegó en 2015 le tocó bailar con aquel que nadie quiere (hoy el gran público cada vez lo ve más claro). Aquel año brilló, especialmente en las clasificatorias y en condiciones complicadas de pista pero, bajo mi punto de vista, hay una gran diferencia entre el recién llegado Carlos Sainz de 2015 y enfrentado a Max Verstappen, y este de 2020.

(Reuters)
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Creo que desde algún momento del 2016 (su segunda temporada completa en Toro Roso), y de manera progresiva, Carlos ha encontrado esa personal dinámica de trabajo para mejorar en todas y cada una de las áreas en las que trabaja dentro de un equipo de Fórmula 1. En buscar esa milésima siempre, en progresar y adaptar la puesta a punto del coche para su estilo, ser mejor en el cuerpo a cuerpo, mejorar las salidas y primera vuelta, ser mejor en reflejos y también, en la imagen que proyecta dentro y fuera del paddock. Entre otras muchas más.

Sinceramente, las carreras no van de ser quién más trabaja, menos duerme, más entrena físicamente o más vueltas hace. Van de ser tremendamente analítico en tu rendimiento, conocer tus debilidades, tus puntos de mejora y hacer lo necesario para mejorar de forma constante en todo ello. Sin lugar a dudas, Carlos ha encontrado lo que muchos buscan pero pocos encuentran: una dinámica de trabajo que le hace ser mejor cada día en la búsqueda de su objetivo.

Una mejoría imparable

Y diría más, una dinámica de trabajo que solamente puede venir desde la humildad. Cualidad que a ese nivel casi ninguno tiene, y que permite darte cuenta que el éxito presente y sobre todo el futuro es fruto del trabajo diario metódico y bien enfocado. En un deporte tan dependiente de una máquina, de un equipo, de un motor, de una estrategia, de un largo etcétera, es difícil colocarte a ti mismo como el activo más importante de tu propio éxito… Y esto es lo que sin duda ha diferenciado y diferencia a Carlos Sainz de la mayoría de pilotos que tiene a su lado.

En un deporte tan dependiente de la máquina, es difícil considerarte el centro de tu propio éxito

Este elixir tiene fundamentalmente dos consecuencias claras. La primera, es que ha pasado de ser el muy buen piloto de carreras en 2015, a convertirse hoy en uno de los pilotos más rápidos y completos de la parilla. Y segunda, y aun más importante, es uno de los pilotos con más proyección de futuro del panorama mundial. Porque, sin lugar a dudas, el techo de Carlos Sainz aun no lo hemos visto. Este es uno de los motivos fundamentales porque el equipo más laureado de la Fórmula 1 se fija en él.

Al igual que puede pasar en Mercedes, cuando tienes al lado a alguien que no ceja en el empeño de encontrar la milésima en el coche y en sí mismo, a alguien robusto y sin fisuras, con la confianza que otorga haber encontrado la manera de mejorar cada día y sin reparos para lograrlo, la cosa se pone difícil para quien está en frente. Se llame Lando Norris, o se llame Charles Leclerc.

La mente del piloto
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