La mordaza del Gobierno se abre paso en Río

La gran dificultad de estos JJ. OO. reside en la falta de libertad de expresión y en la represión a todos aquellos que se atreven a mostrar pancartas contra el presidente interino

Foto: Las protestas con el Gobierno interino de Temer son constantes (Reuters)
Las protestas con el Gobierno interino de Temer son constantes (Reuters)

Para algunos, en su mayoría turistas extranjeros con alto poder adquisitivo, los problemas principales en sus primeros días como espectadores olímpicos son las filas, la masificación en los medios de transporte y el 'overbooking' en la parada de autobús del Parque Olímpico, que el martes tuvo que ser cerrada tres veces ante la avalancha de personas que se disponían a usar el transporte público para volver a casa.

Para otros, brasileños de izquierda que se oponen al ‘impeachment’ de Dilma Rousseff y al Gobierno interino de Michel Temer, la mayor dificultad de estos JJ. OO. reside en la falta de libertad de expresión y en la represión a la que están sometidos si se atreven a mostrar pancartas con el lema ‘Fora Temer’ en las arenas olímpicas.

La Policía brasileña tiene la orden expresa de contener cualquier tipo de manifestación contra Temer, que por miedo a ser abucheado escogió no ser anunciado durante la ceremonia de apertura de los JJ. OO. Su prudencia no le sirvió de mucho: los abucheos llegaron con fuerza cuando pronunció el discurso olímpico más corto de la historia. “Después de este maravilloso espectáculo, declaro abiertos los Juegos Olímpicos de Río, celebrando la 31ª Olimpiada de la Era Moderna”, dijo lacónicamente el presidente interino a la platea del Maracaná, que silbó con ímpetu para mostrar su rechazo.

La mordaza del Gobierno se abre paso en Río

En lo que va de JJ. OO., ya se han registrado varios casos de espectadores con carteles antigubernamentales que han sido expulsados a la fuerza de los estadios por agentes armados. El más sonado ocurrió el sábado pasado, cuando un brasileño fue obligado a dejar el Sambódromo, donde disfrutaba con su familia de una competición de tiro con arco, por exhibir una pancarta que decía “Fora Temer”.

Ese mismo día, 12 hinchas que asistían al partido de fútbol femenino entre Francia y Estados Unidos, fueron obligados a salir del estadio Mineirão, en Belo Horizonte (Minas Gerais) después de enseñar unas camisetas anti-Temer y un cartel con la frase en inglés “Come back democracy”. El episodio demuestra que el castigo de los disidentes es un fenómeno que no se limita a Río de Janeiro y que ya se ha extendido a otros lugares de Brasil. El mismo Comité Río 2016 lo ha dejado más claro que el agua: “Queremos arenas limpias”, ha dicho el 7 de agosto el jefe de prensa del esta institución, Mário Andrada.

La mordaza del Gobierno se abre paso en Río

“Es absurdo”

La mordaza que el Gobierno interino intenta aplicar a los espectadores más rebeldes ha indignado a los intelectuales brasileños y a una parte de la prensa. “Solo he visto eso en la dictadura de los generales. Es urgente movilizar el Orden de Abogados de Brasil contra la truculencia policial. Es un absurdo”, ha afirmado el periodista Carlos Lindenberg.

El lunes por la noche, un juez federal decidió dar la vuelta a la tortilla. João Augusto Carneiro Araújo ha prohibido expresamente la represión y el desalojo de los manifestantes de las instalaciones olímpicas, siempre y cuando las protestas sean pacíficas. Acto seguido, el Comité Olímpico ha anunciado que va a recurrir el dictamen de la Justicia Federal de Río. “Creemos que los JJ. OO. no son el lugar para este tipo de manifestaciones. Las arenas olímpicas no son la plataforma adecuada para las protestas políticas, religiosas o basadas en prejuicios”, afirmó Mário Andrada.

El mismo COI ha informado que existe una regla “en vigor hace muchos años”, según la cual los Juegos no deben ser politizados. Según el COI, la regla 50 de la Carta Olímpica “tiene como objetivo separar el deporte de la política, honrar el contexto de los Juegos Olímpicos y garantizar la reunión pacífica de atletas, dirigentes y espectadores de diferentes culturas, creencias y orígenes”. 

(Twitter)
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Impacto internacional

Mientras tanto, los brasileños han recurrido a la imaginación para sortear las prohibiciones y poder protestar a gusto. ¿Están prohibidas las pancartas? Pues se pintan en los brazos las palabras “Fora Temer”. ¿No se puede escribir “Fora Temer”? Pues dibujan en un papel el juego del ahorcado: sugerir es mejor que contar. Tanto en Twitter como en la calle, los indignados brasileños han hecho gala de toda su creatividad inventando frases del tipo “Fuera quién tú sabes” o “Fuera demonio”. Mientras, la censura del “Fora Temer” ha trascendido fuera de las fronteras brasileñas. Varios periódicos extranjeros se han hecho eco de esta polémica, lo que sugiere que a Temer le podría haber salido el tiro por la culata.

Y precisamente un autobús lleno de periodistas extranjeros fue víctima de un ataque al salir de Deodoro, una de las instalaciones olímpicas. El vehículo fue apedreado el martes por la noche, lo que ha causado la ruptura de dos cristales. Dos reporteros, un turco y un bielorruso sufrieron heridas leves. “Escuchamos dos impactos fuertes en el lado derecho del microbus y dos ventanales se rompieron por completo”, explicó Gastón Saiz, enviado del periódico argentino 'La Nación', que viajaba en el vehículo. Varios pasajeros afirmaron que también fueron alcanzados por disparos, algo que el Gobierno de Río de Janeiro desmintió. 

Río por no llorar
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