¿Fue el de ayer el Madrid que se viene? No lo creo

Para los últimos instantes el Madrid mutó el miedo en amor propio y, de camino, va encontrando tramos y trazas que ahora son solo soluciones... no es poco

Foto: Sergio Ramos y Casemiro se abrazan en el gol del empate contra el Borussia Mönchengladbach. (Efe)
Sergio Ramos y Casemiro se abrazan en el gol del empate contra el Borussia Mönchengladbach. (Efe)

'Madriz' en Europa

La Champions aparece lustrosa para decirnos que no hay una patente más firme que la suya, al tiempo que la pandemia devora la intención de vivir dignamente. Cosas de la prosa de la vida, que mutila por un lado mientras el foco del fútbol alumbra e impone la ilusión por el otro.

Tramos y trazas

El Madrid sabía que el partido en Alemania tenía el riesgo de detonar una clasificación solo por la vía de la ausencia permitida ante el Shakthar. O sea, salió a jugar en el alambre. Y eso, para el Madrid, no es el castigo mayor… ya supo encontrar soluciones en medio de la marea. Pero tanta exposición quebranta ideas o, simplemente, las hace más débiles.

El Madrid mutó el miedo en amor propio y va encontrando tramos y trazas que ahora son solo soluciones

Si vamos al juego, el Madrid dominó la pelota, pero no controló el partido al mismo nivel. Y de esta contradicción salen señales inequívocas de que hay que seguir puliendo y pensando. ¿Por qué? Porque no siempre va a suceder, menos en Champions, que el adversario va a entregar 25 metros de suelo sin que nadie concurse para su calificación.

Con mucho pase y poco fútbol el Madrid se asentó y, de paso, puso pases al área grande, que solo estuvo cargada en su totalidad y de verdadera intención para el último tramo. ¿Es ese el Madrid que se viene? No creo. Para los últimos instantes el Madrid mutó el miedo en amor propio y, de camino, va encontrando tramos y trazas que ahora son solo soluciones... no es poco.

Mvp

Las cosas cambian haciendo lo mismo... es la antifrase que el Madrid cumple porque su MVP se lo permite. Si El Camero, ese tipo con raza que inicia el juego, lo sirve, gana por arriba eligiendo dónde dirige la pelota. Cruza, arrima el físico, lanza faltas, asusta en el balón parado y ejecuta sutilmente la presa en la suerte del penalti.

El mismo MVP que acabó de 9 porque puede, no solo por necesidad… eso sí que hace la diferencia. Sergio Ramos es el desafío, con crisis o sin ella. A la mente me viene Asensio, un tímido que sumando energía a cada partido, va luciendo regate y palmito por igual. El lustre de Asensio está en todo lo que tiene que ver con atreverse en vertical; eso lo cambia todo.

Joao Félix en el Metropolitano. (Efe).
Joao Félix en el Metropolitano. (Efe).

Esculpir y disfrutar

El Atleti puso pie firme en un partido de lo más destartalado. Es parte de la realidad que abofetea y pasea atrevida por la cara de los equipos grandes cada vez más incómodos con la clase media Europea. En el vaivén de intenciones se asumía que el que más tiene, suele desplegar más… y ese era el Atleti. Un púgil pesado, con mayor pegada pero en búsqueda de ritmo.

El Atleti puso pie firme en un partido destartalado

En medio de todo eso apareció el joven Joao -se nos olvida que es generación Z-, para lucir talento diferencial y construir un coworking pleno de generosidad. El Cholo carga con la tarea de medir juventud, ganas y acierto… y el justo propósito de sumarlas todas de una vez.

El chico, por joven, anda procesando eso y acude a su talento cuando éste le da cita, sin más pensamiento definido. O sea, estamos ante una entente encubierta. El técnico piensa que las actuaciones se corroboran con sugerencias, y el chico, que él se inspira en lo cotidiano. Ahora bien, una vez que Joao Félix junta todo, la mirada del entrenador queda prendida toda la noche. Mañana, fuera del escenario, el carpintero seguirá esculpiendo la talla del genio.

La volea de QSF
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