David de Gea, el nuevo Fernando Torres

El cántico surgió de manera espontánea. De Gea le paró un golpe franco directo a Jorge López y desde las gradas del Vicente Calderón empezaron a

El cántico surgió de manera espontánea. De Gea le paró un golpe franco directo a Jorge López y desde las gradas del Vicente Calderón empezaron a corear su nombre y apellidos con el mismo cántico con el que homenajeaban cada partido a Fernando Torres. Antes había parado un penalti que él mismo había cometido a causa de su bisoñez. El joven portero de la cantera del Atlético, que debutó con el primer equipo en su estadio el pasado sábado, tiene todo para ser el nuevo ídolo de la afición del Atlético, tan huérfana y necesitada de referentes e ilusiones.

 

Sin ánimo de ser ventajista (es inevitable), la irrupción de David de Gea en el imaginario colchonero abre muchas reflexiones. ¿Por qué se cambió la idea original de que los dos porteros del primer equipo para esta temporada fueran De Gea y Coupet? ¿Por qué se fichó a Asenjo, uno de los porteros de más proyección de España, cuando se tenía en la cantera a De Gea, otro de los porteros de mayor proyección de España? ¿Por qué, con Asenjo ya fichado, no se permitió a De Gea marcharse al Wigan, donde iba a ser titular en la Premier League cuando Pitarch intentó que se fuera cedido a Las Palmas o al Numancia?

 

Con De Gea en la recámara, se antojaba innecesario gastarse 5 millones de euros en Asenjo y se podía haber utilizado ese dinero en fichar a dos laterales (Sergio Sánchez le costó al Sevilla 3 millones y también podían haber negociado con Osasuna, que quería a Valera, por Azpilicueta y Monreal) y un medio centro.

 

Y el problema llegará cuando Asenjo regrese del Mundial sub 20 que se celebra estos días en Egipto. Los aficionados del Atlético consideran a Asenjo uno de los mejores porteros de España, pero preferirán que uno de los suyos, uno formado en la cantera, ocupe la titularidad de su equipo. Y se volverá a crear un problema motivado por la mala gestión y la pésima planificación, porque no se puede cortar la trayectoria de un chaval de 18 años al no permitirle marcharse.

 

Son ventajistas (es inevitable) también en el Atlético cuando dicen que hay que agradecer a Jesús García Pitarch, todavía director deportivo del club rojiblanco, que no permitiera irse a De Gea al Wigan y que gracias al inefable Suso el canterano se ha quedado y ha debutado para ilusionar a la hinchada colchonera. Pitarch intentó sin éxito ceder a De Gea al Numancia y a Las Palmas, según el mismo reconoció en su última rueda de prensa. De Gea detiene un disparo de Arizmendi.

 

Ante la negativa de los agentes de David de Gea a que se marchara a jugar a Segunda división, Pitarch les conminó a que trajeran una oferta y les reprochó que el portero no sería tan bueno porque no le habían traído ninguna oferta. Cuando los agentes de De Gea, Héctor y Carlos Rincón, le llevaron la propuesta del Wigan, Pitarch se negó a dejarle marchar.

 

Lo de Pitarch con De Gea es de psicoanálisis. Primero decidió que era el portero del primer equipo junto a Coupet. Luego se enteró de que fichaban a Asenjo y después a Roberto y quiso mandarle a Segunda división. Después no le permitió irse a la Premier League. La realidad es que la pasada temporada solo le vio jugar en directo un par de veces con el filial.

 

Sin conocerle, Suso se aventuró a afirmar la pasada primavera en una reunión de dirección deportiva que Joel (un buen guardameta también) era mejor que De Gea. Y el pasado sábado, después de que los aficionados del Atlético corearan su nombre y despidieran a De Gea con una cerrada ovación, a Pitarch se le veía bastante enfadado en el palco y escenificó su mosqueo haciendo un desplante al agente del portero, feo gesto que no pasó desapercibido para varios testigos.

 

Gil Marín

 

Lo de Pitarch no tiene explicación (tampoco importa demasiado encontrarla porque se comporta así con De Gea y con tantos jugadores y tantas y tantas situaciones), pero lo que es incompresible y mucho más preocupante es que Miguel Angel Gil Marín no haya tenido cintura para liderar y promover la aparición del nuevo Fernando Torres. Lo tenía a huevo y no lo ha visto y eso es lo peor porque Gil Marín, que habitualmente no suele tener acierto en sus decisiones, siempre tuvo ojo para detectar ídolos antes que nadie.

 

Gracias a Miguel Angel Gil, Kiko Nárvaez no abandonó el club cuando se marcharon Sabas y Quevedo, como quería Jesús Gil. El hijo convenció al padre para que diera una nueva oportunidad a Kiko y el jerezano acabó siendo ídolo de los atléticos. Gil Marín también participó decisivamente en la aparición de Fernando Torres, persuadiendo a Futre de que el Niño de la cantera debía debutar en el primer equipo para desviar la atención de una afición indignada porque el ‘añito en el infierno’ se iba a multiplicar por dos y no se iba a conseguir el ascenso.

 

Pero el consejero delegado del Atlético no la ha visto venir con David de Gea y su aparición le ha dejado en clarísimo fuera de juego y sin capacidad de maniobra para positivizar a su favor la irrupción de un ídolo emergente. Y lo más preocupante es que Gil Marín ya no busca ni escudos para frenar la crisis institucional. ¿Por qué? O bien pasa de la afición totalmente o bien está tan cansado y tan agobiado por las críticas y por las deudas que no es capaz de razonar como lo hacía antaño, en busca de paraguas para que no le señalen directamente a él como responsable del desaguisado en la gestión que ha realizado al frente de la afición del Atlético.

 

Aún es pronto, pero De Gea cuenta con todas las papeletas de coger el testigo de Fernando Torres y ser el nuevo ídolo de la afición del Atético, un puesto que no han reemplazado ni el Kun ni Forlán, porque aunque los dos también son idolatrados por los colchoneros, el grado de admiración de los seguidores rojiblancos aumenta cuando se trata de futbolistas de la cantera como David de Gea.

Mata-dor
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