El Madrid renunció a sus valores fichando a Mourinho

La llegada de José Mourinho al Real Madrid ha supuesto un cambio radical en la manera de dirigir el club de Florentino Pérez. El presidente del

La llegada de José Mourinho al Real Madrid ha supuesto un cambio radical en la manera de dirigir el club de Florentino Pérez. El presidente del Real Madrid ni en la primera ni en el inicio de su segunda etapa había dado la más mínima importancia a la figura del entrenador. Los técnicos eran un mal necesario para su mentalidad de empresario, que no entiende dar tanta importancia a un encargado. No consideró a ninguno, desde Del Bosque hasta Pellegrini, pasando por Queiroz, Camacho, García Remón, Luxemburgo o López Caro.

 

Después de haber hecho en un año lo que hubiera hecho en tres, por la urgencia de recuperar el tiempo perdido, y no haber logrado ningún título, a Florentino no le quedaba otra que hacer caso a José Angel Sánchez, el director general del Real Madrid, y fichar al mejor entrenador del mundo. Poco importaba que el presidente afirmara tajantemente, meses e incluso semanas antes de su contratación, que mientras él estuviera al frente del Madrid, Mourinho no entrenaría nunca al Madrid. Había que ganar y se entregaba el proyecto al entrenador más ganador del siglo XXI, junto a Vicente del Bosque, por cierto, el que estaba en el inicio del círculo galáctico.

 

Mourinho ha terminado con los valores del Real MadridHan bastado cinco meses para comprobar que la apuesta por Mourinho está encaminada al triunfo. El Real Madrid ofrece sensaciones muy buenas y mucho se le debería torcer la cosa para no ganar un título más que necesario (en los últimos siete años sólo ha ganado dos Ligas y una Supercopa).

 

En mitad de la forja de un equipo ganador se abre un debate innevitable: ¿es necesario renunciar a los valores por ganar? Porque todos los que conocían a Mourinho sabían que su mera presencia, sus formas, chocaban con la imagen señorial del Real Madrid. No debe sorprender el comportamiento del portugués porque así se ha manejado desde que es entrenador.

 

Es eso precisamente lo que suponía fichar a Mourinho, renunciar a los valores. Y si se le firmó es porque probablemente se consideró que ya era momento de superar romanticismos del siglo pasado. En el vestuario del Madrid la inmensa mayoría de los jugadores están encantados con Mou, igual que los empleados y los dirigentes. El ambiente que rodea al primer equipo (no tanto el de las oficinas por diferentes motivos) es magnífico. The Special One crea un clima favorable para el triunfo. Todo es perfecto de puertas a dentro, pero de cara al exterior crea muchos enemigos y hasta odio en los rivales.

 

Manolo Preciado ha sido el primero en contestarle. Y no será el último. Y Mourinho no se quedará callado. Los árbitros ya le han tomado la matrícula después de mandar “a la mierda” a Paradas Romero. El Madrid saca comunicados para reprochar las declaraciones a Preciado y defender a su entrenador y deja sin rueda de prensa previa a los aficionados. Cuando Mou cargue contra alguien se echará en falta un comunicado del descabezado departamento de prensa del Real Madrid (Ribot va descaradamente a por el puesto de un cada día más debilitado Galeano, a quien ya casi ni le apoya su mentor Ferreras), defendiendo al atacado.

 

El Madrid ganará. Muy mal se le tiene que dar para no ganar algún título este año porque Mourinho es el mejor entrenador del mundo. Si duda. Pero su llegada supone la renuncia a los valores históricos del madridismo. Porque para ganar no se necesita ser maleducado. Aunque en este Real Madrid, el fin justifica los medios.

Mata-dor
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