A Del Bosque se le ha ido de las manos el vestuario de la Selección Española

Al llegar las derrotas es cuando salen a la luz esos trapos sucios que se suelen lavar normalmente en la caseta y no trascienden a la opinión pública

Foto: El Mundial de Brasil es el peor revés de la selección española en la mayor competición que tiene el fútbol.
El Mundial de Brasil es el peor revés de la selección española en la mayor competición que tiene el fútbol.

Cuando llegan las derrotas, salen a la luz esos trapos sucios que se suelen lavar dentro de la caseta y no trascienden a la opinión pública. Mientras España ganaba el Mundial y la Eurocopa, “esas cosas que pasan en todas las familias”, de las que habla Del Bosque, no trascendían. Cuando la ‘Tormenta de Clásicos’ de 2011, con Mourinho apretando las tabas a sus internacionales para que se dejaran de amistades con sus compañeros de la Selección y les rascasen los tobillos en los Madrid-Barça, se pudo controlar la situación por la llamada de Casillas a Xavi que supuso que Mou tomara la matrícula al capitán de La Roja. Y de aquellos barros llegaron estos lodos de un Casillas fallón e irreconocible.

Durante los preparativos, la semana previa y el propio Mundial se le ha ido el vestuario de las manos a Del Bosque. Ha sido un proceso paulatino, pero con la salida de los Marchena y Puyol del grupo, la inhibición de Fernando Torres (líder en la etapa de Luis en la caseta) y de Reina, el paso a un lado de Ramos para que Casillas arengase por primera vez en su vida a sus compañeros después de la derrota ante Holanda, el vestuario de la Selección ha adolecido de líderes en la plantilla.

Tampoco ha tenido al líder en el banquillo porque ese no es el perfil de Del Bosque, que entre sus muchas virtudes tampoco está la de ser un motivador. En las malas se ha visto que no había nadie para dar un puñetazo en la mesa y ponerles firmes. Además, la relación con el equipo de trabajo se enfrió en la Copa Confederaciones. Los jugadores, especialmente los del Barça, no entienden los métodos de trabajo de Javier Miñano y los consideran propios de alevines en algunos casos. Y Xavi chocó frontalmente con Toni Grande por unas declaraciones a la web Diario de La Roja durante la Confecup 2013 en las que el ayudante de Del Bosque insinuaba que Xavi no quería jugar con Alonso.

Cuentan futbolistas que llevan más de una década en la Selección que el orden, la seriedad, la programación, el rigor en la elección de la sede, la metodología y la capacidad de motivación ha desaparecido desde la salida de Luis Aragonés de la Selección. Incluso con Fernando Hierro se mantuvo, eliminando casi todo lo que olía al anterior equipo de trabajo, algo de ese rigor.

Los jugadores necesitaban motivación, alicientes y recordatorios para no perder la humildad porque, en este Mundial, todos, incluidos los enviados especiales, la hemos perdido

A Del Bosque se le ha ido el vestuario con escenas como la de permitir en Washington que Shakira visitara a su pareja Gerard Piqué en el hotel de concentración (la escena de Piqué saliendo con su chica del hotel con un sombrero de cowboy es inenarrable o que el central catalán no fuera a la cena de grupa para irse con la famosa cantante). También fue un cante que Cesc Fábregas anunciara y posara con la camiseta del Chelsea el día antes del debut ante Holanda en el Mundial. Antes se habían canteado permitiendo hacerse reconocimientos médicos por clubes a los jugadores. Más que libertad, libertinaje. Luego ya llegaron las derrotas, las malas caras de los que no juegan y la salida más vergonzosa de España de un Mundial en la historia.

La última escena con Cesc, que el seleccionador negó en Cuatro, pese a que se vio perfectamente por los presentes, escenifica el mal rollo que se ha instalado después de las derrotas. La cuestión es si Del Bosque puede liderar los cambios que demanda la Selección para volver a ganar. Se sabrá en unos días. La Federación quiere seguir y Del Bosque aún no ha decidido qué hará. Los campeones del mundo se merecían todo, pero no manga ancha. Necesitaban motivación, alicientes y recordatorios para no perder la humildad porque, en esta Copa del Mundo 2014, todos, incluidos los enviados especiales, hemos perdido, aunque de manera inconsciente, la humildad. Porque después de ganar cuesta más y es casi insoportable perder. Pero hay que saber perder. Con naturalidad, sí. Y con orden y concierto.

Mata-dor
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