Iker Casillas y Xavi Hernández o cómo atizar al pedestal de dos ídolos del deporte

Iker y Xavi merecen concluir sus respectivas carreras con el máximo respeto, aunque eso es algo muy complicado de conseguir en un país como España

Foto: Casillas y Xavi, tras recoger el premio Príncipe de Asturias de los Deportes (EFE)
Casillas y Xavi, tras recoger el premio Príncipe de Asturias de los Deportes (EFE)

Mediada la pretemporada parecía que en los dos grandes había un vencedor y un vencido. Pero han bastado los partidos amistosos del sábado para cambiar, al menos momentánea y aparentemente, esa sensación. Iker Casillas iniciaba el curso triunfador porque tras 18 meses desquiciado por la suplencia recuperaba su sitio de titular y Florentino Pérez había tomado partido por él, obligando a marcharse a Diego López (pagándole su contrato, por supuesto). Xavi Hernández, por su parte, se quedaba en el Barça obligado porque no ha podido irse a Qatar o Dubai, y hasta que inicie su aventura en Estados Unidos. 

Xavi, como su amigo Iker, defiende su contrato. Ambos están en todo su derecho. Se ganaron sus multimillonarios emolumentos por ser el mejor portero, el madrileño, y el mejor centrocampista, el catalán, de la historia de España. Son dos mitos del fútbol español. Pero esos contratos les han impedido irse. Uno, al Arsenal, y al otro, a Qatar.

Iker llegaba triunfador al amistoso ante el Manchester United. Florentino se había decantado por él para su continuidad, para su titularidad, y por darle puerta, finiquito íntegro mediante, a Diego López. Pero el cancerbero de Móstoles volvió a tener una actuación preocupante, al mismo y escaso nivel que mostró en la final de Champions y los dos partidos del Mundial, ante Holanda y Chile, de los que España salió eliminada. Se supone que Florentino mantendrá su decisión, pero Iker dejó de nuevo un montón de dudas, Keylor Navas se adivina como titular y si dan la injusta patada a Diego López. 

Xavi Hernandez llegaba suplente al amistoso de Niza. Los jugadores veteranos nunca aceptan la suplencia. Ni la entienden. A Xavi ya le pasó con el Tata, con quien acabó mal. Y también se rebotó mucho cuando Del Bosque le sentó ante Chile porque entendió que le señalaba por la goleada ante Holanda. Ese enfado lo entiende perfectamente el seleccionador porque lo experimentó de jugador cuando Di Stéfano le sentó para poner a Martín Vázquez y Sanchis, y dejarle a él de suplente, al dar la alternativa a la Quinta del Buitre.

El sábado Xavi salió en el segundo tiempo. Y jugó bien. Hasta Luis Enrique le destacó tras el partido. Porque la relación del nuevo entrenador del Barça con su exccompañero es mala. Todo el mundo lo sabe en Can Barça y su entorno, pero nadie lo dice. Es como lo de Jordi Pujol, que desde lo de Banca Catalana todo el mundo sabía que de Honorable nada de nada, pero nadie lo decía. Esa cohabitación entre Luis Enrique y Xavi se producirá, al menos hasta enero, pero cualquiera que compartió vestuario con ellos sabe que no se soportan. Y que el jefe ahora es Luis Enrique...

No se deben sacar conclusiones de dos partidos amistosos de pretemporada, pero sí sirven para marcar tendencias. Casillas volvió a trasmitir malas sensaciones ante el Manchester United y Xavi Hernández las dejó buenas en el amistoso de Niza. En España somos especialistas en atizar al pedestal de los ídolos después de haberlos encumbrados. Iker y Xavi se merecen concluir sus carreras con el máximo respeto. Pero eso es muy complicado en España. Hasta con dos Premios Príncipes de Asturias del Deporte...

Mata-dor
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