Messi, 'infiltrado' en un Clásico que dejó varias víctimas

En el segundo partido más importante de la temporada (el otro ante el Paris Saint Germain), tanto Luis Enrique como varias de las figuras culés mostraron sus carencias

Foto: Leo Messi contempla cómo los jugadores del Real Madrid celebran uno de los goles (Reuters).
Leo Messi contempla cómo los jugadores del Real Madrid celebran uno de los goles (Reuters).

La derrota del Barça el sábado en el Superclásico español evidenció la transición por el desierto que vive el conjunto blaugrana. En el segundo partido más importante de la temporada (el otro también lo perdió ante el Paris Saint Germain), tanto Luis Enrique como varias de las figuras culés, mostraron sus preocupantes carencias. De la derrota del Bernabéu quedan señalados varios nombres propios.

Gerard Piqué: volvió a demostrar que su prioridad no es el fútbol. Además de la incomprensible y estúpida mano que hace en el penalti, su ritmo, su actitud y su rendimiento estuvieron muy lejos de lo que hay que exigir a un campeón del mundo. El barcelonismo ya le ha puesto la cruz. Por más propósito de enmienda que hizo a principio de temporada, sus intenciones de mejorar han quedado en mera palabrería.

Sergio Busquets: con su preocupante condición física (probablemente le deberían haber operado de su lesión de pubis) aparece un futbolista a años luz del mediocentro que deslumbró en su irrupción en el Barça de Guardiola y en La Roja de Del Bosque. Surge la duda de si en esa época dorada sus carencias físicas las tapaban los supercracks que le rodeaban en plenitud (Iniesta, Xavi, Messi).

Dani Alves: llegaba por la derecha por no recordó ni por asomo a aquel carrilero que armaba el taco en cada desdoblamiento y que tenía la capacidad de sorprender aunque se incorporara en cada jugada de ataque por su banda. Su quiero y no puedo fue otra metáfora de fin del gran Barça.

Leo Messi: había empezado la temporada dando síntomas de recuperación, pero ante el Madrid se le vio de nuevo sin la capacidad de desborde y velocidad estratosférica que le convirtió en el mejor jugador del mundo. En el Bernabéu no hubo apenas noticias del gran Messi, aunque la razón pudo ser que jugó infiltrado. El pasado jueves tuvieron que pincharle porque arrastraba problemas en un tobillo, posiblemente un pequeño esguince. 

Luis Enrique: la derrota en el Bernabéu, que pudo ser una goleada escandalosa porque cada córner a favor del Barça era una jugada de ataque del Madrid, demostró que el entrenador asturiano aún está verde para dirigir al Barça. La mejor decisión fue poner a Luis Suárez, pero cada retoque que hizo al equipo durante el partido fue para debilitarlo. Cambiar a Xavi cuando iba a lanzar un córner fue un gran error. Ni una jugada de estrategia ensayada y sigue tirando de las automatismos de Guardiola representados en Iniesta y Xavi.

El debut de Luis Suárez fue de las pocas conclusiones positivas que pudieron sacar los barcelonistas. Su sociedad con Neymar puede ser ilimitada y el factor del comienzo de la reconstrucción de un Barça que ahora se encuentra a mitad de camino entre el legendario equipo de Guardiola, representado en Xavi, y lo que pueda llegar a ser en el futuro, representado en Rakitic, en lo que se refiere al modelo de juego.

Por su parte, el Madrid de Ancelotti está embalado y destinado a convertirse en uno de los mejores equipos de la historia blanca. Y mira que ha tenido equipazos el Madrid. Iker Casillas volvió a ser salvador (si no para el 0-2 de Messi con la rodilla de su milagrosa pierna derecha, otro gallo hubiera cantado a los culés), Benzema jugó de maravilla, al igual que Kroos y James e Isco se vaciaron defendiendo. Cristiano sigue a lo suyo y Pepe solventó su nerviosismo defensivo marcando el 2-1.

Mata-dor
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