Simeone prepara a Guardiola varias trampas para la revancha por la gloria de Luis

Ultramotivados por el menosprecio de Rummenigge, los atléticos aspiran a dar buena cuenta del Bayern y dejar encarrilada la eliminatoria este miércoles en el Calderón

Foto: Simeone, durante una rueda de prensa. (Reuters/Susana Vera)
Simeone, durante una rueda de prensa. (Reuters/Susana Vera)

Diego Pablo Simeone se enfrenta a una sanción de tres partidos porque un balón ‘apareció’ en el campo en un ataque del Málaga. El balón llegó desde la zona del banquillo del Atlético. Lo mismo había sucedido en un ataque del Atlético, cuando otro balón ‘apareció’ dentro del campo procedente del banquillo de Javi Gracia. Ese balón no lo vio Mateu Lahoz (quien podría ser el mejor árbitro de España si no cambiara de manera tan radical de criterio durante el partido sobre acciones idénticas, que en unas no pita ni falta y en otras saca tarjeta amarilla) y no expulsó al entrenador del Málaga. El impulso que da desde la banda a la grada del Calderón se echará en falta, sin duda, pero la dirección de equipo será igual de impecable por parte de Germán Burgos, la mano derecha del Cholo, a quien los futbolistas ven con la misma jerarquía que al primer entrenador.

[El Atlético se gana seguir en la lucha en un partido gris y con demasiada bronca]

Debatir sobre la acción de los balones que aparecen de repente en el campo cuando ya se está jugando con un balón nos podría dar para varios artículos. Desde el 'fair play' no hay debate alguno. Pero entre el juego limpio y la trampa hay una gama de grises, en donde se enmarca el otro fútbol. Igual que todos los equipos a los que les conviene pierden tiempo y, cuando en el mismo partido no les interesa ya ralentizar los saques, protestan que el rival haga lo que ellos llevan haciendo todo el partido. Ese otro fútbol existe y Simeone lo juega como la mayoría de los protagonistas del Planeta Fútbol. Los hay más hipócritas o más sofisticados, según se mire, que en su filosofía futbolística aseguran que esas tretas no caben y las hacen de la misma manera, pero como si ellos no tuvieran nada que ver. Suele ser cuestión de escuelas. Te imaginas a Bilardo haciéndolo y descartas que a Menotti se le pase por la cabeza. Y tanto biladistas como menottistas, clementistas como valdanistas, luisistas como delboquistas, cholistas como guardiolistas aprovechan el otro fútbol para buscar el triunfo. 

El miércoles, el Bayern de Múnich de Guardiola visita al Atlético de Madrid de Simeone. El choque de dos estilos en una de las semifinales de Champions. Ese día, el Cholo sí se podrá sentar en el banquillo. Y para ese partido existe una ultramotivación del Atlético. Como una catapulta han funcionado las palabras de Karl Heinz Rummenigge menospreciando la forma de jugar del equipo rojiblanco madrileño, al referirse a que en la eliminatoria de cuartos, Atlético-PSV no se había marcado ni un gol y todo se decidió en una tanda de penaltis, y comparándolo con el partidazo de la Juventus de Morata, que le sirvió de poco porque cayó eliminada en Múnich. 

Ese acicate, unido al reto de Simeone de liársela en la pizarra a Guardiola, convierten el Atleti-Bayern en un partido aún más atractivo. El entrenador catalán ha preparado un ataque en el que los laterales llegan como interiores y doblan los extremos. La avalancha del equipo alemán no sorprenderá al Cholo. El Bayern es una superpotencia mundial, uno de los equipos más ricos del mundo, y tiene todas las de ganar. Pero Simeone le tiene preparada una emboscada que Guardiola debe superar, tanto en Madrid el miércoles, como en Múnich el martes siguiente. No será sencillo para Pep, un técnico que ha hecho historia en el fútbol contando con muchos medios para armar su equipo y su esquema y su antojo, tanto en el Barça de Messi, Xavi e Iniesta como en el Bayern de Müller, Robben y Ribery. Enfrente, Simeone, que salió campéon con pocos mimbres en Estudiantes de La Plata y River Plate para llegar a hacer historia en el Atlético plantando cara a Madrid y Barça, algo utópico antes de enero de 2012.

Este Atleti-Bayern es, además, una revancha histórica de los colchoneros por la final de Copa de Europa perdida el 15 de mayo de 1974. Los rojiblancos juegan por la gloria y el honor de Luis Aragonés y de todos aquellos jabatos a los que Schwarzenberg impidió ser héroes eternos con su gol lejano y tardío que marcó a Miguel Reina en el estadio Heysel de Bruselas. Los jugadores actuales, con Fernando Torres, Koke y Gabi a la cabeza, y el propio Cholo están concienciados de que juegan por el orgullo de varias generaciones del atléticos. Simeone ha conseguido devolver al Atleti a su lugar en el mundo y no permitió, tras la cruel derrota de la final de Lisboa en 2014, que el término el Pupas, acuñado tras la derrota del 74, volviera a calificar al Atleti. Ahora, el Cholo prepara varias trampas a Guardiola. En la pizarra. Será una delicia este enfrentamiento entre el cholismo y el guardiolismo. Un canto al fútbol. 

Mata-dor

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