Desdramatizando el fútbol: del Joaquín alias 'Hulio' al monologuista Luis Enrique
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Javier Gómez Matallanas

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Desdramatizando el fútbol: del Joaquín alias 'Hulio' al monologuista Luis Enrique

Joaquín representa la alegría de vivir, y en este devenir cotidiano lo mejor es reírse o intentar reírse. Luis Enrique se ha revelado como un tipo simpático, reinventándose

placeholder Foto: La afición que acudió al Wanda Metropolitano para ver el Atlético-Betis ovacionó a Joaquín cuando fue sustituido. (EFE)
La afición que acudió al Wanda Metropolitano para ver el Atlético-Betis ovacionó a Joaquín cuando fue sustituido. (EFE)

La ovación que dispensó la afición del Atlético a Joaquín cuando Setién decidió sustituirle por Tello refleja el cariño que se le tiene en todos los estadios de España al futbolista de El Puerto de Santa María. Ya sucedió en el estadio del Atlético la pasada temporada y la muestra de aprecio volvió a producirse este domingo. Joaquín es patrimonio del fútbol español. Es querido por su fútbol y por su simpatía.

Joaquín no es titular en el Real Betis Balompié por lo bien que cuenta los chistes. Juega porque a sus 37 años rinde a un nivel óptimo. Su privilegiada genética, mejorada quizás porque su madre le dio de mamar hasta los 7 años, y su entendimiento del juego le han convertido en un intocable para Setién y Eder Sarabia. Joaquín siempre cayó bien. Su popularidad se mantuvo intacta incluso después de tener la mala fortuna de fallar en la tanda el penalti decisivo que nos dejó fuera del Mundial 2002 tras el lamentable arbitraje de Al-Ghandour ante Corea del Sur. Entonces tenía 20 añitos. Después de pasar y deslumbrar con su fútbol en Málaga, Valencia y Florencia, regresó a su Betis. Dieciséis años después de aquel Mundial, cae bien a toda España.

Las redes sociales permiten a Joaquín armarse sus propios gags cómicos, y cada semana disfrutamos de su humor inagotable. El que protagonizó hace unos días con la posible convocatoria de Luis Enrique para la Selección fue de Oscar. Aprovechó la escenografía elegida por el nuevo seleccionador para dar su lista de convocados (colgando la percha con la camiseta de cada jugador citado en el vestuario) para enseñarle su percha vacía y emplazarle a que le llamara después de la campaña de Deportes Cuatro de #HulioSelección.

Lo de ‘Hulio’ viene de su primer vídeo viral en su época del Málaga, cuando en una entrevista dijo que le encantaba el tenis con su entonces compañero Julio Baptista de testigo. “No sé ni coger una raqueta, Hulio”, le dijo entre risas Joaquín al brasileño, y de aquella llega hasta hoy. Esta temporada pidió permiso a LaLiga para que le dejase poner en la camiseta Hulio en lugar de Joaquín.

El nacimiento de Hulio.

Luis Enrique se tomó la broma de Joaquín con el mejor talante. Con el mismo talante con el que se ha instalado en su puesto de seleccionador. Había gran preocupación por cómo iba a asumir su rol el entrenador asturiano, pero lo ha hecho de la mejor manera posible. Las ruedas de prensa de Luis Enrique son como un monólogo. Da la sensación de que el seleccionador ha dado clases de oratoria. Atrae la atención con su mensaje y con sus gestos. Es capaz de modular alegría y simpatía, de una manera monocorde. Parece el trabajo de un foniatra.

La llegada de Luis Enrique provocó críticas descarnadas por su supuesto antimadridismo visceral. Pero con sus actos ha convencido a bastantes de esos críticos. El primer campo que visitó como seleccionador fue el Santiago Bernabéu y a partir de ahí se van olvidando paulatinamente los años de enconamiento contra el Madrid en su etapa de jugador y entrenador del Barça.

Las figuras de Joaquín y Luis Enrique son dos ejemplos claros de que lo mejor para el fútbol es desdramatizarlo. El tremendismo que rodea al balompié anda lejos de la industria de ocio y el entretenimiento en el que se ha instalado el mejor juego inventado por el hombre. El fútbol es la cosa más importante de las menos importantes, como resumió Valdano, pero esa importancia no debe llevar a la crispación constante.

Joaquín representa la alegría de vivir, y en este devenir cotidiano lo mejor es reírse o intentar reírse. Luis Enrique se ha revelado como un tipo simpático, reinventándose. “¡Esto es un cargo público!”, comentó en su última rueda de prensa. El fútbol y la vida es mejor vivirlas como Joaquín y como Luis Enrique ahora. Eso sí, al único que no le hace gracia el nuevo Luis Enrique es a Jordi Alba. La verdad es que esa decisión del seleccionador no se puede argumentar. Como cargo público que es no se puede justificar dejar fuera de la Selección española al mejor lateral izquierdo del mundo. Seguro que la próxima le lleva. Y a ‘Hulio’. Que está para volver.

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