Gerard Piqué, el hijo de Joan y Montserrat, el emprendedor renacentista del fútbol

Gerard Piqué ha mostrado, una vez más, su lado personal y más empresarial que le continúa dibujando como una persona inquieta y con un enfoque laboral claro cuando cuelgue las botas

Foto: Piqué, el pasado sábado en el Wanda Metropolitano. (Reuters)
Piqué, el pasado sábado en el Wanda Metropolitano. (Reuters)

Lo de Gerard Piqué es un fenómeno a estudiar. Es posiblemente el futbolista más multidisciplinar que ha habido. No se le puede definir exactamente como un renacentista porque sus diferentes actividades se centran más en los negocios que el arte, pero su capacidad de liderar proyectos empresariales a la vez que ejerce su profesión de como central titular del Barça cada partido son dignas de admiración.

Piqué es un emprendedor que igual es capaz de conseguir un patrocinador al Barça en Japón como de montar un nuevo torneo de tenis para sustituir a la mítica Copa Davis. Crea videojuegos, es un gran jugador de póker y su última ocurrencia es la de comprar un equipo de fútbol y crear una nueva competición como ha hecho en el tenis. Sonaría a machada si no existiera el precedente tenístico. Después de su declaración a L’Equipe todo el mundo sabe que Gerard se comprará un club de fútbol.

Gerard Piqué siempre lo ha tenido muy claro. Salió de la cantera del Barça rumbo al Manchester United para preparar su vuelta al equipo de su vida. En Manchester era un chaval encantador, con el pelo a lo Spandau Ballet, y el mejor anfitrión de los periodistas españoles que iban de enviados especiales al Teatro de los Sueños. Tenía 17 años cuando llegó y 19 cuando se fue cedido al Zaragoza. En su etapa en La Romareda dejó ver la calidad que le haría ser uno de los mejores defensas centrales de la historia del fútbol español.

Su punto gamberrete y bromista

Siempre ha tenido su punto gamberrete y bromista. Aunque ha habido momentos en los que se equivocó y no quedó muy bien parado en alguna ocasión, por ejemplo con el lapo a Pedro Cortés en la celebración del Mundial o el "usted no sabe quién soy yo y voy a llamar a su jefe" con la guardia urbana de Barcelona. Pero Piqué es un buen tipo, bien educado por Joan y Montserrat, sus padres, que son dos personas ejemplares.

Esos errores de juventud los fue subsanando, pero aparecieron los silbidos cuando jugaba con la Selección. Nunca se supo con certeza si le silbaban los madridistas por su agradecimiento a “Kevin Roldan, contigo empezó todo” o los 'españolazos' por su posicionamiento a favor del derecho a decidir (nunca se manifestó independentista ni parece que lo sea por su personalidad cosmopolita), el caso es que se cansó de silbidos y dio un paso al costado y dejó la Selección española tras el último mundial.

Piqué ha sido un azote para el madridismo. Su foto con la mano abierta extendida tras aquella manita al Madrid de Mourinho en el Clásico de finales de 2010 es un icono para los culés como la de Raúl con el índice en los labios mandando callar al Camp Nou. A veces se ha puesto pesado rajando del eterno rival, pero lo ha hecho alimentando el circo mediático.

Llama la atención de Piqué su interés por el periodismo y los medios de comunicación. Ha montado un medio para hacer entrevistas y noticias gestionadas por los propios deportistas. Su intención parecía ser quitar de en medio a los periodistas como intermediario entre el deportista y el aficionado, pero cuando ha necesitado mandar un mensaje al soci culé -como sucedió cuando se le criticó por haber producido el documental en el que Griezmann tomaba la decisión de no irse al Barça y quedarse en el Atleti-, ha utilizado a los periodistas de siempre y a los medios de comunicación tradicionales.

De cena con Zuckerberg

Piqué se codea y cena con las personalidades más populares del planeta, como Mark Zuckerberg, el dueño de Facebook, el emperador de nuestro tiempo y se casó con la artista colombiana Shakira, una de las cantantes más famosas del mundo. Con este tipo de relaciones, Gerard es uno de los exponentes de la beautiful people del siglo XXI.

Su retirada del fútbol no está muy lejos. Su excompañero Carles Puyol le vaciló cuando le preguntaron sobre la frase que había dicho Piqué sobre Dembelé. "Tenemos que ayudar a Dembélé a ver que el fútbol son 24 horas", declaró Gerard. Y Puyi estuvo sembrado cuando le preguntaron: “¡Está bien que se haya dado cuenta ya Gerard que hay que vivir el fútbol 24 horas!”. Y es que Piqué vive el fútbol pero saca tiempo para todos sus proyectos empresariales y es capaz de dar la vuelta al mundo en un avión privado siguiendo y desarrollando sus iniciativas.

La última idea de Piqué es comprar un equipo de fútbol. ¿Será un equipo español? ¿Qué tipo de nueva competición de fútbol quiere crear? ¿Irá en la línea de la Superliga que sueña Florentino? ¿Será presidente-jugador o lo hará cuando se retire? ¿Lo hará como prácticas para luego ser presidente del Barça? Todas estas dudas nos las irá resolviendo paulatinamente Gerard. Mientras, seguirá jugando de defensa central en su equipo. Y según vaya madurando dejará definitivamente vicios de niño pera caprichoso y se irá pareciendo cada vez más a sus padres Joan y Monserrat. Buena gente que camina.

Mata-dor
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