La ejemplaridad del periodismo deportivo español con la hija de Luis Enrique

La información de la enfermedad de la hija de Luis Enrique circulaba en el periodismo español, pero no trascendió. Los periodistas nos hemos comportado de una manera ejemplar

Foto: El último partido de la Selección que dirigió Luis Enrique fue el España-Noruega jugado el 23 de marzo en Valencia. (EFE)
El último partido de la Selección que dirigió Luis Enrique fue el España-Noruega jugado el 23 de marzo en Valencia. (EFE)

Cuando la madrugada del pasado 26 de marzo Luis Enrique abandonó la concentración de la Selección española en Malta en un avión privado, todos los enviados especiales fuimos conscientes de la gravedad del asunto. Cuando al mediodía de aquel 26 de marzo el departamento de prensa de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), posiblemente el que más información dispensa a los periodistas de todos los de España, comunicó que el seleccionador no iba a dirigir el Malta-España porque había regresado a nuestro país de urgencia, ninguno de los enviados especiales preguntamos los motivos. Cuando antes del calentamiento en el Estadio Nacional Ta' Qali vimos los rostros de los futbolistas y de los directivos de la RFEF, comprobamos la gravedad del asunto. En ese momento, antes de empezar aquel Malta-España, bastantes de los enviados especiales ya sabíamos por quién se había vuelto el seleccionador de madrugada a España. No sabíamos exactamente de qué se trataba, pero ya conocíamos a qué familiar del seleccionador le habían diagnosticado una dolencia grave.

Pasaron las semanas y antes de la siguiente lista de la Selección española ya conocíamos exactamente qué padecía la hija pequeña de Luis Enrique. La gente que sabe de mi proximidad a la Selección por llevar cubriendo su información 20 años me preguntaba con discreción, casi pidiendo permiso y disculpándose por la pregunta y bajando el tono de voz: "¿Qué es lo de Luis Enrique?". Y yo les contaba el motivo real por el que el seleccionador no ofreció la lista ni dirigió los partidos ante Islas Feroe y Suecia del mes de junio. Se lo dije a compañeros del periódico, a más periodistas, a gente sin relación con el periodismo, pero aficionados al fútbol. Y, aunque la información circulaba a un nivel en el que suele trascender en otros casos, esta vez no salió por ningún lado.

Cuando el pasado 20 de junio Luis Rubiales, presidente de la RFEF, de acuerdo con José Francisco Molina, director deportivo, anunció que su ayudante Robert Moreno tomaba el relevo de Luis Enrique porque el entrenador asturiano había decidido dejar el cargo para volcarse en cuerpo y alma las 24 horas del día a su hija Xana, las preguntas sobre los motivos de la renuncia al cargo de seleccionador arreciaron y la información volvió a circular, pero todo los periodistas respetamos la intimidad de Luis Enrique y su familia y ninguno quiso contar la ‘primicia’. Había preocupación en la RFEF por si la noticia trascendía en la prensa del corazón, ya que el periodismo deportivo demostró durante cinco meses que no iba a dar esa noticia, pero los compañeros de la prensa rosa, que seguro que conocían la información, tampoco lo contaron.

La información de la enfermedad de Xana, hija pequeña de Luis Enrique, solo trascendió públicamente el pasado jueves 29 de agosto, cuando su padre contó en un tuit que acababa de fallecer y explicó qué dolencia padecía. En esa nota pública que conmocionó, emocionó y encogió el alma a todo el que leyó, el exseleccionador agradecía la discreción y la comprensión durante estos duros meses que ha vivido desde aquel 26 de marzo en el que tuvo que viajar de madrugada desde Malta a Barcelona.

Robert Moreno es el sustituto de Luis Enrique en el cargo de seleccionador. (EFE)
Robert Moreno es el sustituto de Luis Enrique en el cargo de seleccionador. (EFE)

En términos futbolísticos, la sustitución de Luis Enrique por su segundo Robert Moreno se hubiera criticado bastante. La peculiaridad y gravedad de la situación, nunca vivida antes en la Selección, hizo que hubiera prudencia en los analistas, aunque los había que conocían al detalle los motivos y sí criticaban en privado la decisión de Molina y Rubiales. Una vez que se ha sabido públicamente el motivo de la marcha de Luis Enrique, todos los que no entendían ni compartían la decisión de dejar a Robert Moreno han comprendido los motivos de Rubiales y Molina.

En el momento en el que estamos, de incertidumbre para el periodismo, ahora que nos movemos por la dictadura del clic en las webs haciendo un periodismo de baja calidad, cuando analizamos el comportamiento de los periodistas (deportivos y no deportivos) en un asunto de tanta gravedad como el que vive Luis Enrique y su familia, congratula y da esperanza de que es posible volver a prestigiar el periodismo comprobar que los periodistas nos hemos comportado de una manera ejemplar. Lástima que ni el hecho de haber actuado así ni nada haya podido cambiar el destino de Xana. No se puede explicar lo inexplicable. Los hijos que se quedan sin padres son huérfanos, pero no existe una palabra que defina a los padres que pierden a sus hijos porque esa palabra y ese dolor que provoca sobrevivir a un hijo es incomprensible e insufrible, y la inteligencia humana no es capaz de encontrar un vocablo para explicar tanta crueldad y tanto dolor.

DEP Xana. Mucho ánimo, Luis Enrique. Y a toda tu familia. Y ojalá vuelvas a la Selección, Lucho. ¡Para que Xana farde de su padre!

Mata-dor
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