El desubicado Joao Félix en un Atlético de Madrid 'pupas' en los penaltis

El Cholo Simeone ha conseguido quitar el mote despectivo del Pupas al Atlético de Madrid en todos los escenarios salvo en las tandas de penaltis. Ya van dos de dos derrotas así

Foto: Joao Félix y Fede Valverde, este domingo en Arabia Saudí. (EFE)
Joao Félix y Fede Valverde, este domingo en Arabia Saudí. (EFE)

El madridismo ya tiene un nuevo héroe. Fede Valverde alcanzó el olimpo madridista cuando cazó con una dura zancadilla a Álvaro Morata, que se plantaba solo ante Thibout Courtois. La prórroga tocaba a su fin y el Atlético podía ponerse 0-1. El uruguayo se sacrificó para que el delantero madrileño no marcara y fue elegido MVP de la final por Luis Enrique y su cuerpo técnico, encargados de elegir al mejor de la final. El Real Madrid también ha tenido ídolos que dan patadas y que juegan duro, como lo fueron Goyo Benito o Pedro de Felipe. La entrada del uruguayo Valverde a Morata ya queda para los anales del fútbol español y da realce al nuevo formato de Supercopa de España inventado por Luis Rubiales, que ha sido un éxito rotundo y que se llevó el equipo de Zidane en los penaltis tras el 0-0 al término de la prórroga.

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El Atlético volvió a perder una final por penaltis ante el Madrid. Es cierto que los penaltis son una lotería y que dependes de la suerte, y Simeone ha conseguido quitar el mote despectivo del Pupas para el Atleti en todos los escenarios salvo en las tandas de penaltis de la final de Champions de Milán en 2016 y en la de la Supercopa de España en Yeda en 2020. Es cierto que para ganar la lotería tienes que comprar papeletas y si cambias a un posible lanzador como Joao Félix en la prórroga por un defensa, pues pierdes un lanzador.

Joao Félix no rinde en la derecha

Joao Félix no tuvo su día. Diego Pablo Simeone le volvió a colocar en banda derecha. Es una posición donde el proyecto de 'crack' portugués no había rendido y donde no se encuentra a gusto. Estuvo ahí un cuarto de hora, separado por el descanso, del minuto 40 al 56. Desde que las cámaras de Movistar+ captaron a Simeone desgañitándose en Granada, no le había vuelto a poner en banda hasta la final de la Supercopa. Joao Félix no estuvo nada bien, pero su cambio en la prórroga se podía haber evitado.

Simeone planteó un buen partido y mantuvo al Madrid de los cinco centrocampistas controlado. El Atlético se defendió sin balón y Zidane lo hizo con balón, pero tampoco tuvo la ambición descarada de ir a por el partido, como demostró al cambiar a Mariano por Jovic, hombre por hombre. En la prórroga, buscó el partido con el desborde de Rodrygo y Vinícius, pero desguarneció el centro del campo al quitar a Kroos y ahí le ganó el Atlético con Llorente y Thomas, y Vitolo y Correa por dentro, lanzando varios contraataques letales, como el que dejaba solo a Morata en el minuto 115 de la prórroga.

Un arbitraje sibilino

Fue entonces cuando se erigió sobre el madridismo la figura de Valverde al mismo tiempo que pasaba a ser la nueva bestia negra del Atlético. Para los hinchas rojiblancos, que vieron en el arbitraje de Sánchez Martínez un arbitraje sibilino, Valverde no tenía que haber llegado a ese minuto del partido porque debió salir antes por doble amarilla. Igual que Modric. Les dio la sensación de que el colegiado perdonó la primera amonestación a los jugadores del Madrid en varias ocasiones.

La entrada polémica y decisiva de la final.
La entrada polémica y decisiva de la final.

Y llegó la tanda de penaltis. Si en Milán fue Juanfran el que lanzó al palo su penalti, en esta ocasión fue Saúl, que había jugado hasta en cuatro demarcaciones distintas en los 120 minutos que duró la final, el que tiró al poste. Courtois (que tenía que haber sido a mi entender el MVP) le paró a Thomas el suyo y Oblak no pudo neutralizar los lanzamientos de Carvajal, Rodrygo, Modric y, cómo no, Sergio Ramos, que aguantó hasta el final de la prórroga con un esguince de tobillo y luego fue a dar la mano uno por uno a todos los jugadores del Atlético en un buen gesto.

El Atlético lleva las dos últimas temporadas quedando por delante del Madrid en la Liga, le ha ganado la final de la Copa del Rey de 2013, la final de la Supercopa de España de 2014 y la final de la Supercopa de Europa de 2018. El Atlético mira cara a cara a su vecino, al mejor club del siglo XX y el que más Copas de Europa ha ganado. Ahora tiene un nuevo reto: ganarle una final en la tanda de penaltis. Mientas, el madridismo tiene un nuevo ídolo. Se llama Fede Valverde, es un proyecto de estrella mundial que domina genialmente el fútbol de transiciones que se lleva ahora. Evitó que el Atlético le marcara un gol en el minuto 115 de la prórroga cazando a Morata. Gracias a esa acción, el Madrid ganó la Supercopa de Rubiales. Y Valverde fue MVP elegido por Luis Enrique. ¡Toma ya!

Mata-dor
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