Por qué el futuro del Atlético depende del sueldazo de Simeone y del 'ranking' UEFA

El Atleti ha apostado por una estrategia arriegada los últimos años y ahora le podría salir cara. A los rojiblancos les interesa que se suspendan las ligas. Tienen acceso a Champions por 'ranking' UEFA

Foto: Simeone, durante la vuelta en Anfield contra el Liverpool. (Reuters)
Simeone, durante la vuelta en Anfield contra el Liverpool. (Reuters)

Las consecuencias de la crisis de la pandemia del coronavirus serán muy graves en la economía española y mundial. Todos los sectores se resentirán y el del fútbol también. Y todos los clubes atravesarán problemas. Pero unos más que otros. El Atlético de Madrid es uno de los equipos cuya viabilidad económica puede quedar con mayor incertidumbre dado que el tijeretazo al presupuesto que ya han pactado los clubes con LaLiga le deja al borde de la quiebra dado lo ajustadas que llevaba sus cuentas en la que los salarios de futbolistas y cuerpo técnico se llevan la mayor parte de la tarta.

El Atlético ha apostado por una estrategia arriesgada en los últimos años. Se lo permitían los éxitos deportivos, consistentes principalmente en clasificarse cada temporada a la Champions y pasar la fase de grupos, y así ha conseguido ser segundo en el ranking UEFA. En estas exitosas temporadas ha concentrado el 90% del presupuesto en el primer equipo y el mercado de jugadores le ha permitido que el 90% de los ingresos ordinarios que destinan al primer equipo se conviertan en el 70% del presupuesto total. Iba a seguir con la misma arriesgada apuesta (confiaba en clasificarse para la Champions aunque cuando llegó el parón iba sexto en la tabla), pero la crisis de la pandemia del coronavirus ha dejado en el aire su proyecto.

El Atlético puede ver reducido su presupuesto cerca de en un 25%, lo que significaría reducir 80 millones de euros, una cantidad que le obligaría obviamente a reducir gastos. Esta reducción obliga a una bajada de salarios porque se reducirán sustancialmente los ingresos por ticketing (entradas y abonos), ventas de merchandising, museos, tours y activaciones de patrocinios. El Atlético arrastra una deuda muy grande porque tiene un crédito que debe pagar por la construcción del estadio y LaLiga quería que la próxima temporada la redujese sustancialmente. Pero la reducción presupuestaria no se lo permitirá.

El mejor pagado del mundo

Esto se traducirá en el césped en un ajuste generalizado de la plantilla empezando por el cuerpo técnico. Simeone ha logrado ser el entrenador mejor pagado del mundo gracias a clasificar al Atlético cada año para la Champions, superar la fase de grupos cada temporada (salvo cuando se lo impidió el Qarabag). Ningún club en el mundo le podía pagar lo que gana en la actualidad (en Italia, liga donde quiere entrenar Simeone, el técnico que más gana percibe tres veces menos y nunca han competido por ficharle en el plano económico). O sea, que Simeone no tendrá problema en ayudar a su Atleti y aún así seguirá siendo el técnico con mejor salario. La venta de jugadores se antoja imprescindible, pero es algo habitual en la política del Atlético. Antes del parón del coronavirus el Arsenal iba a pagar la cláusula de rescisión de Thomas Partey (50 millones de euros), pero ahora parece que no abonaría tanto por su fichaje. Y también será difícil encontrar sitio a Diego Costa porque su ficha es muy alta. El Atlético intentará recurrir a la fórmula del trueque para buscar refuerzos, como, por ejemplo, intentar cambiar a Lemar por Lacazette.

Miguel Angel Gil Marín ha puesto todas las manzanas en la cesta de Javier Tebas y el presidente de LaLiga no ha sido precisamente caballo ganador en esta crisis. Tebas ha demostrado una falta absoluta de empatía y, por momentos, de humanidad con su insistencia obsesiva en que se va a volver a jugar, cuando miles y miles de españoles están perdiendo la vida por el letal covid-19. Desde la primera semana de confinamiento dio entrevistas asegurando que volvería la competición, algo que no se puede garantizar. El CEO del Atlético quiere que se vuelva a jugar para que el Atlético se meta al menos cuarto y pueda jugar la Champions próxima, dado que el criterio de la Federación, amparado por la UEFA, es que si no se disputan más jornadas vale la clasificación en la jornada 26 para dar las plazas europeas y el Atlético iría a Europa League. Y Gil Marín, como muchos clubes, se ha fiado de Tebas que no tenía nada que hacer en las decisiones porque las toman la Federación y la UEFA dependiendo siempre de los Gobiernos, en España del Ministerio de Sanidad.

Marcos Llorente celebra con Morata su segundo gol en Anfiled (EFE)
Marcos Llorente celebra con Morata su segundo gol en Anfiled (EFE)

Los gobiernos toman el mando

Según se están desarrollando los acontecimientos, al Atlético finalmente le puede interesar más que suspendan todas las ligas y, aunque quedara sexto y el criterio fuera la clasificación, no habría campeones y así la UEFA podría dar invitaciones y el Atlético optaría a una, algo en lo que le apoyaría la Real Federación Española de Fútbol con Luis Rubiales al frente para hacer valer el ranking UEFA en el que el Atlético es segundo.

El Atlético tenía muchas esperanzas depositadas en esta edición de la Liga de Campeones. Su discreta actuación en Liga le hacía centrarse en la Copa de Europa y después de su gesta en Anfield eliminando al actual campeón, la ilusión de poder conseguir la primera Champions se desbordó. Según declaró el jefe médico de UEFA esta semana, lo de disputar la Champions en agosto será complicado. Hace falta que los Gobiernos de 16 países (quedan en competición equipos representados de 16 países) autoricen viajar y recibir viajes de los equipos, solo con que un país se negase ya no se podría disputar la competición.

Con este escenario, inestable y volátil para todos, en el que manda la crisis sanitaria mundial por la pandemia del covid-19 y deciden los gobiernos de cada país, el Atlético de Madrid encara un futuro incierto. La quiebra económica de una reducción de ingresos de hasta el 20% puede ser decisiva para la viabilidad económica del club, pero la buena gestión (salvo la locura de salario que le pagaron a Griezmman y el que le pagan al Cholo) de los últimos años hacen que el club tenga estructura para afrontar esta coyuntura negativa. Y en caso de ponerse muy fea la cosa, Miguel Angel Gil cuenta con el comodín de la llamada y puede adelantar el acuerdo de venta que tiene para dentro de dos o tres años con Idan Ofer, el multimillonario israelí que es el segundo máximo accionista del club con el 32 por ciento de las acciones del club. O sea, que el Atleti, que ayer cumplió 117 años, tiene futuro por delante.

Mata-dor
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