Sobre el nuevo formato de la Liga
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Javier Gómez Matallanas

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Sobre el nuevo formato de la Liga

La propuesta de Rubiales de modificar el modelo de competición liguero obliga a Tebas a debatir y buscar el consenso. Pero de primeras, como siempre, se negó a dialogar

placeholder Foto: Luis Rubiales, junto a Ceferin antes del España-Italia. (EFE)
Luis Rubiales, junto a Ceferin antes del España-Italia. (EFE)

Luis Rubiales anunció el pasado miércoles en los desayunos de Europa Press que iba a presentar una propuesta para modificar el modelo de competición de la Liga española. El presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) dejó claro que el cambio solo se puede hacer a través del consenso con la Liga de Fútbol Profesional (LFP), ya que las competencias para un supuesto así las comparten al 50 por ciento Federación y la asociación de clubes que forma la Liga.

Rubiales no reveló detalle alguno de en qué consistía su nuevo formato liguero porque explicó que primero debe conocer la propuesta la Liga de Fútbol Profesional. Menos de una hora después del anuncio del presidente de la RFEF, el presidente de la LFP, Javier Tebas, dijo públicamente no a la futura propuesta. Antes de conocer en que consistía lo que proponía Rubiales, ya se negó rotundamente Tebas, demostrando una vez más la nula capacidad para dialogar y buscar el consenso del presidente de la LFP.

Tebas se cree por encima de Rubiales y le menosprecia sistemáticamente. Ni el día que consiguió su segundo mandato el presidente de la RFEF quiso abrirse al diálogo. Una hora antes de que la Asamblea General le votara mayoritariamente, porque no se había presentado ningún otro candidato, Rubiales le mandó un mensaje a Tebas para decirle que se debían poner de acuerdo en una serie de puntos, porque el fútbol español así lo demandaba y que debían buscar el consenso, pero Tebas marcó líneas rojas en varios asuntos, le dijo que de una serie de puntos no tenía que hablar ni pactar nada. Esa ha sido la actitud continua y constante de Tebas respecto a Rubiales, presidida por su negativa al diálogo y por su predisposición de judicializar todo antes que buscar un acuerdo.

placeholder Tebas y Rubiales conversan en la calle. (EFE)
Tebas y Rubiales conversan en la calle. (EFE)

Tebas se niega a hablar

Con la propuesta de modificar la Liga ha vuelto a hacer lo mismo. Volver a negarse sin hablar. Pero en este caso, al margen de que lleguen o no a un acuerdo, la necesidad de reducir equipo en la liga es imperiosa. Es necesario que la liga se quede en 18 o en 16 equipos para que entre el calendario. En eso no hay discusión, es un asunto de sentido común. Para la temporada 22/23 el calendario no entra si no sucede eso, toda vez que el Mundial de Qatar se disputa entre el 21 de noviembre y el 18 de diciembre de 2022 y los clubes tienen que liberar a los jugadores 15 días antes del inicio. Lo de reducir equipos, por tanto, es una cuestión que debe abordar la Liga Nacional de Fútbol Profesional, por más que a su presidente, que se cree el virrey de los clubes, cuando es su empleado, se niegue rotundamente porque no se atreve a plantear a los equipos la necesidad de que dos o cuatro equipos desciendan de primera a segunda.

El cambio de sistema de competición da para un gran debate. Las modificaciones introducidas en la Copa del Rey y la Supercopa de España, a iniciativa de Rubiales, han conseguido hacer más atractivas ambas competiciones. La Liga es una competición atractiva de por sí, pero quizás hay que estudiar cambios. Hablarlo y debatirlo es lo lógico y lo que hay que hacer. Y por más que Tebas se niegue, se hará.

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Tebas y Rubiales, junto a Irene Lozano en el CDS. (EFE)

Tebas no quiere perder su posición de privilegio. Pese a que la pandemia ha influido a la economía del fútbol, el presidente de la Liga Nacional de Fútbol Profesional reconoció que se había subido el sueldo en plena pandemia (en unos Desayunos de Europa Press) porque él lo valía, a la que vez que defendía que los jugadores debían bajarse el sueldo, él aseguraba que se lo tenía que subir porque sí, porque así lo gestionaba todo tan bien como él lo hace. Unos argumentos muy de peso, como siempre. Unos argumentos que no se discuten y si se discuten, llamadita. El problema no es del que llama, que todos los poderosos lo hacen, el problema es del que es permeable a las presiones del poderoso.

Se puede debatir sobre las modificaciones que se quieren hacer al modelo de competición, que igual eso de hacerlo más atractivo para los jóvenes suena a los argumentos estériles para defender la Superliga existiendo la posibilidad de la SuperChampions. Pero para debatir de fútbol, te tiene que gustar el fútbol y haber visto al menos diez partidos de fútbol enteros en tu vida. Ese no es el caso del presidente de la Liga Nacional de Fútbol Profesional, que ha querido aprender de todo antes que de fútbol. En estos años ha dominado y aprendido más sobre concursos de acreedores, o sobre empresas que llevan el cuidado del césped o de controlar clubes metiendo gente de su confianza (como en el Granada con un tal Aranguren, según dicen los que dicen que saben de esto), y de arreglar lo de Messi (se anunciará en breve) y hacer el paripé y ponerse farruco sobre la inscripción con el Barça del astro argentino, cuando lo tiene todo cocinado.

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