Las tribulaciones de un Barça sin Messi y con Piqué de jefe
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Javier Gómez Matallanas

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Las tribulaciones de un Barça sin Messi y con Piqué de jefe

Arrancó la Liga más depauperada de los últimos años. Ningún equipo la simboliza mejor que el Barcelona

placeholder Foto: Gerard Piqué celebra su gol Barcelona-Real Sociedad de la primera jornada. (EFE)
Gerard Piqué celebra su gol Barcelona-Real Sociedad de la primera jornada. (EFE)

Arrancó la Liga más depauperada de los últimos años. La crisis provocada por la pandemia del COVID ha hecho mucho más mella en la competición española que en la inglesa o la italiana, lo que significa que su estructura financiera era mucho más débil, que no estaba preparada para aguantar una coyuntura negativa. La crisis ha afectado a todos los clubes, pero la imagen de la ruina la simboliza más que ningún otro equipo el Fútbol Club Barcelona con la marcha de Leo Messi, que deja huérfano a la Liga del para muchos mejor futbolista de la historia.

Joan Laporta regresó a la presidencia con la promesa de convencer a Messi de que se quedara y se olvidara del burofax anunciando su marcha del verano anterior. La segunda etapa en la presidencia de Laporta será recordada porque no pudo retener a Messi. La culpa se le echa ahora a Bartomeu y la anterior directiva, pero lo cierto es que los socios del Barça votaron a Laporta para que retuviera a Messi.

Lo cierto es que la gestión de Bartomeu fue nefasta. Falló en la reinversión de los 222 millones que pagó el PSG por Neymar porque las compras de Coutinho o Dembele no salieron buenas. Sucedió lo mismo en reinversión de los 10 mil millones de pesetas que pagó el Madrid por Figo que fueron invertidos en Overmars y Petit. Aquel Barça logró volver a la elite y crecer de la mano de La Masía y de Messi, que ahora se va.

Política de sueldos

El otro gran error de Bartomeu fue la política de salarios. El límite salarial se lo saltó como se ha visto en lo que ha ocurrido esta temporada. Queda la duda si fue con la anuencia de la Liga o que si fallaron estrepitosamente los mecanismos de control, porque el desfase salarial del Barça ya existía para esta temporada porque se había permitido un dispendio y unos salarios imposibles la campaña anterior.

placeholder Ronald Koeman durante el Athletic Bilbao-Barcelona. (REUTERS)
Ronald Koeman durante el Athletic Bilbao-Barcelona. (REUTERS)



Llegados a este punto, con un equipo en el que el entrenador no es el que quería el presidente (Laporta hubiera echado a Koeman de haber tenido dinero para el finiquito), con un equipo que no ha podido inscribir a su estrella, en Can Barça la zozobra instalada la ha sacudido un pelín la buena pinta de Memphis (el delantero no quiere que le llamen Depay) y la extraordinaria clase de Frankie De Jong, que dio una masterclass en San Mamés de cómo debe jugar un centrocampista. Más dudas dejó Eric García, bueno las mismas que deja con la Selección por su falta de contundencia y de trapío para ser central, y que Griezmann no acaba de romper las naves y liderar al equipo en el césped. Es cierto que al francés se le pone sobre la espalda un salario que gana (se da por hecho lo que ganaría con bonus que la temporada pasada no ha cumplido porque van ligados a ganar títulos. Pero su salario era asumible por el Atlético en la operación de regreso que se cayó.

Ver cómo queda Ansu Fati de sus operaciones de rodilla y el crecimiento de Pedri son motivos de esperanza para los culés optimismo. A este FC Barcelona de Laporta le dará para competir en la Liga, a la espera de la Superliga para la que ha puesto todos los huevos en la misma cesta junto a Florentino. Pero la orfandad de Messi será tan grande que al más mínimo tropezón saltarán las alarmas en Can Barça.

Laporta aguantará lo que quieran sus avalistas y la figura de Gerard Piqué será importante en esta nueva travesía del desierto. Piqué sigue construyendo el relato para ser presidente del club de sus amores. Lo de bajarse el sueldo sobre la bocina para que su equipo pueda inscribir al Kun, Eric y Memphis es una jugada maestra de Gerard. La necesidad de convertirse en Sociedad Anónima acecha al Barça (al igual que al Madrid), pero seguro que Piqué no deja ningún cabo suelto y tiene atada la vuelta de Messi y hasta el fichaje de Ibai Llanos como speaker en el Camp Nou. Eso sí, en una Cataluña dentro de España, porque involucrarse en el Procés no le ha venido tampoco nada bien al Barça. Y sin Messi menos.

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