Pasado, presente y futuro (de Yamaha) sobre el podio de Le Mans

Durante la rueda de prensa de MotoGP, un periodista comentó con fina ironía que el de Le Mans era un podio de Yamaha. Quién sabe, quizás coincidieron pasado, presente y futuro...

Foto: Jorge Lorenzo, entre Rossi y Maverick Viñales, en el podio de Le Mans. (EFE)
Jorge Lorenzo, entre Rossi y Maverick Viñales, en el podio de Le Mans. (EFE)

Cuánta razón tenía el mítico Mike Hailwood cuando dijo aquello de que solo vales lo que vale tu última carrera. Hasta este domingo la atención del 'paddock' de Le Mans estaba centrada en Dani Pedrosa y su posible paso a Yamaha, sobre todo después de ocupar alguna sorprendente portada. Pero la lógica de las carreras ha devuelto a Maverick Viñales al primer plano de la actualidad, porque el azar del destino ha permitido que haya conseguido en Francia su primer podio en MotoGP, compartiendo honores con Jorge Lorenzo y Valentino Rossi. Puede que al contemplar la foto del podio de Le Mans, así, de derecha a izquierda, estemos viendo el pasado, el presente y el futuro de Yamaha en MotoGP. Quién sabe.

Nos quedan días de especulación e incertidumbre. El mencionado podio no tiene por qué ser definitivo para que Viñales se decida. De hecho, si la decisión se tomara en función de unos resultados u otros, apañados estamos. El propio Viñales lo dijo: “No modifica nada del futuro. La decisión casi está tomada y realmente ya sé mi camino; cuanto antes quede decidido, mejor, y así me lo sacaré de encima. Espero que sea antes de Mugello”, añadió Maverick diplomáticamente. Alguien que anda metido en el ajo me asegura que “difícilmente se sabrá algo antes de Mugello” (Gran Premio de Italia, 22 de mayo, la próxima parada del Mundial). Pero no se moja ni en un sentido ni en otro. Rossi, divertido como de costumbre, echa leña al fuego con picardía, dejándose fotografiar junto a Viñales, en actitud cómplice. Es un genio en estos manejos.

Maverick Viñales pilota su Suzuki ECSTAR. (EFE/Jose Manuel Vidal)
Maverick Viñales pilota su Suzuki ECSTAR. (EFE/Jose Manuel Vidal)

Lo cierto es que si se analiza fríamente la situación desde el punto de vista de Yamaha, solo cabe una salida a esta situación: fichar a Viñales. Más que pensar en mañana, en el 2017, tiene que pensar en qué sucederá mucho más adelante, cuando la temporada 2018 llegue a su fin. Hoy Rossi sigue siendo plenamente competitivo, a sus 37 años. Pero Valentino no es eterno, y Lorenzo, el hombre que ha aportado los mejores resultados de la marca desde 2010, ya no estará con ellos en 2017. Yamaha necesita, imperativamente, un piloto de futuro, un piloto de porvenir que permita consolidar y garantizar la posición tan aventajada que viene disfrutando el equipo en los últimos años. Porque en medio del turbulento Mundial 2016, donde los cambios técnicos introducidos (los neumáticos Michelin, la nueva electrónica común) ponen en aprietos a todos los fabricantes, Yamaha disfruta del conjunto más equilibrado, en lo técnico y en lo humano. 

[Dani Pedrosa es dueño de su destino]

Cuando Yamaha fichó a Lorenzo en 2008 era un joven doble campeón de 250 de solo 20 años, un diamante en bruto que brilló desde la primera carrera y puso el contrapunto a un campeón implacable como Rossi. Y no tardó en rivalizar con él. Recuerdo la coronación de Rossi esa temporada, en Motegi, con un altivo Lin Jarvis, radiante y feliz, orgulloso de sus pilotos porque representaban al presente y al futuro de la marca. Las tensiones crecientes entre ellos no impidieron que Yamaha mantuviera su hegemonía en el campeonato en las siguientes campañas. Y cuando aquel 'box' se convirtió en una olla a presión, con Rossi planteando la disyuntiva “o él, o yo”, Yamaha apostó por el futuro y eligió a Lorenzo.

El tiempo volvió a reunir a ese equipo prodigioso solo dos años después, con los ánimos más templados y una atmósfera diferente. Aunque las cosas volvieron a torcerse, y esta vez ha sido Lorenzo quien ha decidido cambiar de aires. Y Yamaha necesita construir un nuevo equipo, un equipo de presente, pero también de futuro. Como hizo en 2008, como hizo tres años después apostando por el joven monarca frente al gran campeón. Si Yamaha no apuesta por Viñales es que no está pensando en el futuro, sino solo a corto plazo.

Jorge Lorenzo, ganador en Le Mans. (EFE)
Jorge Lorenzo, ganador en Le Mans. (EFE)

Evidentemente, la solución no está exclusivamente en manos de Yamaha. Maverick Viñales es quien debe dar el gran paso. Muchos aseguran que si Viñales no firma por Yamaha estará dejando pasar un tren al que, quién sabe, quizás no pueda volver a subirse. Se me antoja un poco tremendista pensar que a los 23 años –Maverick tiene ahora 21- pueda ser tarde para cualquier cosa. Pero si Yamaha no hace lo posible por amarrar a Viñales, que es, probablemente, el piloto joven con mayor proyección de la categoría, puede verse de nuevo sumido en la incertidumbre de aquí a un par de años cuando Rossi, que ya tendrá para entonces los 39, esté cansado de las carreras, y Pedrosa, que hoy por hoy es el plan B de Yamaha, cuente ya con 33. 

El tiempo nos sacará de dudas pero, por favor, que sea lo antes posible, porque jugar a esto de las adivinanzas resulta divertido un rato, pero ya se está convirtiendo en algo insufrible. Lo positivo de todo el ruido que se está generando a cuenta de la sucesión de Lorenzo en Yamaha, es que el tema de los neumáticos, que también da para otro culebrón, ha pasado a un segundo plano. A ver si llega el ansiado desenlace y volvemos a hablar de carreras.

Historias del paddock
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