Casillas se la quiere jugar en la Supercopa
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José Manuel García

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Casillas se la quiere jugar en la Supercopa

A Iker Casillas le queda una última bala: la Supercopa de Europa, frente al Sevilla, en Cardiff. Y piensa jugársela. El capitán del Madrid no arroja la toalla

Foto: Casillas, durante un entrenamiento de esta pretemporada (EFE)
Casillas, durante un entrenamiento de esta pretemporada (EFE)

Iker Casillas sabe que en el Real Madrid le han abierto de par en par las puertas de salida. Pero huye de las despedidas y eso que sabe que el fichaje del costarricense Keylor Navas se ha convertido en un muro imposible de franquear. El ex portero del Levante será el titular en la Liga y posiblemente en la Champions. A Iker Casillas le queda una última bala: la Supercopa de Europa, frente al Sevilla, en Cardiff. Y piensa jugársela.

Carlo Ancelotti no quiere volver a repetir la fórmula de la alternancia en la portería que tantos quebraderos de cabeza le proporcionó durante el último ejercicio. Sin embargo, ve justo que el portero que levantó la última Champions sea el que la próxima semana defienda a los campeones de la 'Décima'. Pero a partir de ahí, salvo catástrofe, el italiano quiere hacer borrón y cuenta nueva en la tragicomedia de los porteros madridistas. Ancelotti piensa que se ha escrito demasiado y quiere partir de cero. Ha sonreído con el aterrizaje de Keylor Navas, pero sigue con la guardia levantada 'porque el problema' sigue ahí. Se llama Casillas.

Casillas no ve problema en nada. Realmente, el capitán se ha quedado mudo y, como dice uno de sus compañeros, “parece un espectro”. Se mueve por el vestuario y las zonas comunes sin hacer ruido, como si no existiera. A esta actitud pasiva, unos llaman depresión, otros táctica o maniobra. Casillas no habla con nadie más que lo preciso. Simplemente está.

Ya le han hecho ver que lo va a tener muy complicado esta temporada, que vaya buscando salidas. Pero Casillas no responde. Se ajusta a los tres años de contrato que le quedan y no piensa perdonar un solo euro de los casi veinticinco millones netos del total de su compromiso. Que otros muevan ficha. El de Móstoles tiene entre ceja y ceja el partido del día 12, donde quiere demostrar muchas cosas, que sigue siendo el de siempre. Pero en el Real Madrid ya lo ponen en duda. Ese es el debate: los que dudan, entre ellos el propio entrenador, y Casillas.

El presidente del club, Florentino Pérez, sabe que sus asesores le han dicho que lo más conveniente es desprenderse del futbolista, pero un traspaso entra dentro del terreno de los imposibles, sobre todo después de la experiencia mundialista. En el invierno, el Arsenal lo tanteó pero el Real Madrid no se mostró dispuesto a abrirle la puerta gratis. Tras el Mundial, los londinenses ficharon al colombiano Ospina, menos mediático que Casillas y, sobre todo, más barato.

Florentino Pérez sabe que con Casillas tiene todo un papelón, una bomba de relojería que solo él puede desactivar. Iker está agazapado en torno a su contrato (tres años y un total de casi 25 millones libres de impuestos) y piensa consumir cada segundo que los documentos dicten. Y jugársela en Cardiff, apretando su última bala. Eso es lo que temen en la parte noble del Santiago Bernabéu. Como vuelva a salir la cruz…

Con Diego López, el daño colateral de esta guerra de la portería, existen posturas enfrentadas y encontradas. La baja de Diego López le costará al Real Madrid menos de 12 millones de euros. El portero gallego maneja un ramillete de buenas ofertas en Italia, Francia e incluso en la Premier. La que más le atrae al Real Madrid es la del Milan, que quiere la cesión de un año con una opción de compra al final del mismo. Diego López no dice tampoco nada. También se ajusta a la letra del contrato. Y a los números.

Iker Casillas Florentino Pérez
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