Si Ramos quiere irse, el Madrid no piensa oponerse a su traspaso: espera ofertas
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José Manuel García

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Si Ramos quiere irse, el Madrid no piensa oponerse a su traspaso: espera ofertas

Ramos, que asegura estar siendo objeto de una campaña mediática en su contra, se muestra dispuesto a salir. Y el club se muestra dispuesto a escuchar todas las ofertas que le lleguen por él

Foto: Sergio Ramos durante un partido de la temporada pasada (Efe).
Sergio Ramos durante un partido de la temporada pasada (Efe).

Lo que parecía una ola imprevista y algo molesta, se ha convertido en un tsunami en toda regla. El clima que impera en el Real Madrid en torno a Sergio Ramos y su presente es tan tenso y espeso que se puede cortar con un cuchillo de untar mantequilla. El zaguero, que asegura estar siendo objeto de una campaña mediática en su contra, se muestra dispuesto a salir del club. Y el club, según hemos podido saber, se muestra dispuesto a escuchar todas las ofertas que le lleguen por el central internacional.

“Si se quiere ir, que se acerquen los interesados, extiendan un cheque a favor del Real Madrid, y se marche. Esto es un negocio”, así manifestaba una fuente autorizada del club. El Real Madrid no se va a oponer nunca a los deseos de Sergio Ramos, con contrato en vigor hasta junio de 2017, un documento que por diversas circunstancias y sus poderosas razones no ha podido extender más allá de esa fecha.

El 'amor filial' entre Sergio Ramos y Florentino Pérez (comidas en reservados, llamadas al exclusivo y secretísimo celular del presidente para contar anécdotas, risas entre el joven ganador y el veterano empresario: nudos de acero y fidelidad hacia un escudo compartido…) se rompió hace mucho y no existe la mínima brasa candente que reavive ese fuego. Alguien lo apagó con una cuba de agua.

La guerra se libra en los medios y no en los despachos, el diálogo entre besugos es tan intenso que nadie sabe quién es el más besugo de todos: llamadas a la 'emisora amiga', filtraciones a un periódico de tirada nacional, más llamadas al otro periódico de la competencia… Y el Real Madrid en medio del huracán, hecho un manojo de preguntas que nadie responde porque no existe el diálogo. El jugador se siente víctima de un contubernio, el club también. Parece un diálogo de sordos que sólo hablan los mudos. Y, entre todos, el socio.

El Real Madrid, o Florentino, sólo quiere una cosa que se asemeja a un anhelo: que reine la paz. Y si Sergio Ramos, como parece que dicen y él no desmiente, se quiere ir, se ha acercado este miércoles hasta Valdebebas para mantener una charla con José Ángel Sánchez. El Real Madrid recoge el guante lanzado por el que hasta hace muy poco fue considerado como el mejor central izquierdo del mundo: puede haber traspaso.

Una emisora aseguraba anoche que el Manchester United se mostraba muy interesado en la operación: por encima de los 30 millones de euros, más David de Gea. Alguien del club blanco aseguraba que, si los números fueran ciertos, el vuelo Madrid-Manchester podría convertirse en un puente de plata. Todos esperaban una confirmación y deseaban ansiosos que el rumor se convirtiera en papel con firmas.

Sobre este huracán nada improvisado giran un montón de nombres expectantes. Uno de ellos es Pepe, cuya renovación se ha quedado sorpresivamente en suspenso. Otro nombre sale con fuerza a la arena. Ahora y no antes: Nicolás Otamendi, internacional argentino del Valencia. Este central, una de las sensaciones de la pasada Liga, ha manifestado su firme intención de abandonar Mestalla. Otamendi pertenece al selecto grupo que controla Jorge Mendes. Tiene una cláusula de 50 millones, la que continuamente esgrime Amadeo Salvo, todavía presidente valencianista. Salvo ha caído en desgracia a los ojos de Peter Lim, dueño del Valencia, el mismo que se fía de las buenas manos para el fútbol de su amigo Mendes.

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