Gana Sergio Ramos: el Real Madrid le dará cariño, reconocimiento y pasta

La abrupta despedida de Iker Casillas, con el papel y el señorío del Real Madrid por los suelos, ha influido de manera decisiva en este brusco giro de estrategia por parte de Florentino Pérez

Foto: Sergio Ramos, durante el amistoso que enfrentó a Real Madrid y Manchester City en Melbourne (Reuters)
Sergio Ramos, durante el amistoso que enfrentó a Real Madrid y Manchester City en Melbourne (Reuters)

Florentino Pérez y la niña de sus ojos, o sea, Sergio Ramos, volverán a darse un abrazo viral, de esos que verán millones de personas, madridismo, antimadridismo, conversos y morbosos, porque las cámaras plasmarán para siempre el abrazo del hijo pródigo que nunca se fue con el padre que nunca quiso serlo. Sergio Ramos, por orden del presidente, estampará, y contra todos los pronósticos, su nuevo contrato con el Real Madrid hasta 2020.

El sevillano tendrá que hacer un brindis al sol y, mentalmente, dirigirá un recuerdo hacia su amigo Iker Casillas, porque la estampida de éste, la gestión de su abrupta despedida, con el papel y el señorío del Real Madrid por los suelos, ha influido de manera decisiva en este brusco giro de estrategia por parte de Florentino. Estaba decidido hasta hace menos de un mes a abrirle de par en par las puertas del club al zaguero internacional, porque, al decir de sus asesores, no soportaba ni un minuto más a Sergio y, por encima de todo, a René, hermano del futbolista, también su representante, al que acusa de filtrador de noticias y manipulador de todo este asunto.

Pero nadie, el presidente el primero, esperaba que la despedida de Iker Casillas se convirtiera en un tsunami de imprevisibles consecuencias y que la bandera del club se manchara de barro. A Florentino se le amarga el melocotón mañanero cuando alguien le recuerda la escena.

Sergio Ramos y Casillas, durante un entrenamiento de la Roja (EFE)
Sergio Ramos y Casillas, durante un entrenamiento de la Roja (EFE)

Florentino sudó vergüenza

Pasó durante la redespedida de Iker Casillas, un acto organizado a toda prisa después del papelón que protagonizó el día anterior el legendario meta, solo como la una,  con la prensa: Abucheos de la grada, gritos de “Florentino dimisión”, y el presidente del Real Madrid, sudando vergüenza y con el amor propio escapándosele por los desagües del Bernabéu; buscaba el señor presidente un agujero para esconderse del escarnio que estaba padeciendo. Aquellos treinta minutos fueron los más largos de su vida. Y por eso, Florentino Pérez se dijo que “nunca más”.

Nunca podrá agradecer Sergio el inmenso favor que le brindó Iker. Lo que es la vida. Pero el presidente del Real Madrid ha ordenado a los suyos que el asunto Sergio Ramos se zanje a la mayor brevedad, puede que incluso en la misma China. Florentino Pérez ha dicho que las tres premisas exigidas por el futbolista se cumplan como las tablas de la ley: cariño, reconocimiento y pasta.

No es de extrañar que Florentino Pérez y Sergio Ramos, con el puente de plata tendido por Rafa Benítez, el técnico pedía un arreglo inmediato de la situación, protagonicen una de las fotos del verano. El reconocimiento lo tendrá con carácter inmediato: es el capitán del equipo, el primero en portar el brazalete. El segundo capitán será Cristiano.

Las relaciones entre Florentino y Sergio Ramos son tensas desde hace tiempo (Cordon Press)
Las relaciones entre Florentino y Sergio Ramos son tensas desde hace tiempo (Cordon Press)

Solo por debajo de Cristiano

En cuanto a los términos del nuevo contrato, seguro que provocará una amplia sonrisa al zaguero internacional. El antiguo finaliza en 2017, el nuevo se extenderá hasta 2020. Y si se cumplen una serie de objetivos muy fáciles de alcanzar, Sergio Ramos superará con creces los 12 millones de euros; 8 millones fijos y 4 en bonus (internacionalidad, partidos alcanzados, títulos…). Sergio Ramos, de esta forma, se pondrá a la altura de Gareth Bale (al que superará ligeramente) y un escalón por debajo de la megaestrella: Cristiano Ronaldo.

Con la publicación y firma del acuerdo, el Real Madrid volverá a ser un nido de sonrisas, sobre todo con el futbolista y su entorno. También sonreirá Rafa Benítez, que considera al zaguero como pieza clave en la estabilidad de su proyecto (y así se lo ha hecho ver durante el verano). Otro que respirará tranquilo será Pepe, que también firmará una extensión de su contrato y en cifras ventajosas para él. Raphael Varane no sonreirá tanto. El francés seguirá siendo el tercer zaguero, cuestión que no le hace ninguna gracia. Con la garantía de la continuidad de Sergio Ramos, el fichaje de Nicolás Otamendi se evapora por momentos, aunque Mendes, el agente del argentino, andará apurando hasta el final.

La sonrisa de Florentino Pérez en todo este asunto se me antoja de cristal. Para las cámaras. Por dentro, el presidente del Real Madrid no deja de consumir preguntas sin respuesta. La situación no va como él diseñó, sino en el sentido contrario a lo que había dispuesto y esa circunstancia le incomoda sobremanera. Un tipo como él, acostumbrado a ganar, digiere un plato con sabor a derrota. O una cosa más fea.

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