El primer día en la oficina...de un Fórmula 1
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Andy Soucek

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El primer día en la oficina...de un Fórmula 1

Puede que para Carlos Sainz junior y Dani Juncadella estos sean los

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El primer día en la oficina...de un Fórmula 1

Puede que para Carlos Sainz junior y Dani Juncadella estos sean los días más importantes de su vida, o de su carrera deportiva. Al menos así me sentía antes de debutar con el equipo Williams en 2009, como premio por haberme proclamado campeón de la F2, precisamente el primer año en el que se iniciaron los 'rookie days', test donde los mas jóvenes podríamos demostrar nuestras habilidades tras haber triunfado en categorías inferiores.

Conozco de primera mano esa apasionante pero también angustiosa sensación de estar a punto de ponerte a los mandos de un Fórmula 1. Cuando se acerca el momento, sabes que estás ante el día en el que puedes pasar de ser visto y tratado como un joven con talento a una promesa consagrada. Es el mayor desafío desde tus inicios y no hay excusas posibles. Sólo te sirve ser el mejor.

El trabajo de tantos años

Para esa primera cita con el 'bicho' tienes muchas parcelas que han de estar al cien por cien, y hay que trabajarlas previamente. La primera, el aspecto físico. Un GP2 o un World Series son muy exigentes, pero el cuello en un monoplaza de Fórmula 1 sufre mucha mas fuerza G y deceleración que cualquier otro vehículo de competición, por lo que has de entrenar muchísimo y, de forma más intensa, el trapecio y el cuello porque, aunque te lo imaginas, no sabes lo que te vas a encontrar, y lo descubres cuando estás a bordo. Por lo que hay que llegar sobrado físicamente. 

Otro tema que te preocupa es si vas a adaptarte al tremendo paso por curva y a la potencia de la frenada. Para ello, todos los equipos tienen su propio simulador, por lo que sueles acudir uno o dos días para 'rodar' en el mismo circuito en el que harás el test. Después de intentar recoger y asimilar toda la información posible del monoplaza (por ejemplo, el volante), mucho más no puedes hacer. En realidad, el trabajo ya lo llevas realizando durante los últimos cinco años de tu vida. Ahora, tan sólo puedes esperar a que llegue el día de la verdad y comprobar lo que eres capaz de hacer. Y ésta es una sensación increíble de expectativas,  incertidumbre y determinación.

La gente funciona como si no existieras

Lo que más te llama la atención es que no eres nadie. Entras al box y la gente sigue trabajando como si no existieras, porque aún no les has dado motivos suficientes para que te den los buenos días. Tienes que ganártelos a pulsoUna vez llegas al circuito te das cuenta de la magnitud del asunto. Puede que estés acostumbrado a los camiones y hospitality de Ferrari, McLaren, Red Bull, Mercedes, pero ahora eres tú el que va a salir a la pista de verdad. Y empiezas a ser consciente de lo que has conseguido, nada más y nada menos que llegar a lo mas alto, a probar un Fórmula 1. Muchos lo verán como algo natural, pero la realidad es que no todos alcanzan siquiera la oportunidad de que pongan a tu disposición un sofisticado y costosísimo vehículo con tanta gente para mantenerlo y cuidar de tu día de trabajo.

Porque cuando llegas al box y ves la cantidad de gente que va a trabajar para ti, empiezas a ponerte nervioso, y te preguntas si sabrás darles toda la información que esperan de ti. Ingenieros de todo tipo, mecánicos, gente especializada en motor, caja de cambios, frenos, neumáticos… Y tú ahí, con 20 años y solo ante el peligro.

Puede que no sea el caso de Dani y Carlos porque ya trabajan con Red Bull y Mercedes, pero lo que más te llama la atención es que no eres nadie. Entras al box y la gente sigue trabajando como si no existieras, porque aún no les has dado motivos suficientes para que te den los buenos días. Tienes que ganártelos a pulso.

Hay que gestionar bien la cabeza

Hay muchos detalles que sólo descubres en la hora de la verdad. Por ejemplo, cuando te pruebas el asiento no sabes si estarás cómodo hasta que no sales a pista. Por ello, aún tienes dudas y muchas cosas te generan inquietud. Es muy importante ser duro de 'coco' y no dejarte intimidar por toda la parafernalia a tu alrededor y todo aquello que te pueda preocupar. Hay que gestionar bien tu cabeza. 

Para empezar a rodar, te explican antes el procedimiento de salida y el volante y te toca leer mas de treinta páginas de información sobre el monoplaza. Te preguntas si sabrás familiarizarte con ese artilugio lleno de botones y tecnología. Te explican cómo tienes que hacer para salir de boxes. Algo tan sencillo para la gente como arrancar un coche aquí implica accionar más de cuatro botones y ser muy cuidadoso con la leva del embrague, que además debes calibrar.

Una sensación inolvidable

Sales a la pista con cuidado, y empiezas a sentir al 'bicho'. Durante la primera vuelta tienes que calentar los frenos traseros pasando frenada atrás, así como otras operaciones. Todo esto mientras conduces por primera vez un Fórmula 1 y te preguntas si será capaz de hacer tantas cosas a la vez y, además, ir muy rápido, dar información precisa y entender el desgaste de los neumáticos.

Pero poco a poco te adaptas a la sensación de velocidad, a las frenadas, empiezas a pasar cada vez más rápido por las curvas al comprobar lo mucho que da de sí la carga aerodinámica y, al final, todo se empieza a convertir, también poco a poco, en un trámite.   

Y al final, vuelves a boxes cuando termina la jornada, y te preguntas cuál será la actitud de aquellos que no te saludaban cuando entraste al box por primera vez. Personalmente, recuerdo con mucho cariño cómo al terminar aquel test en Jerez tuve el honor de liderar la clasificación general en el primer ‘rookie test’ de la historia de la Fórmula 1, algo que nunca olvidaré. Y cuando paré, los mecánicos terminaron brindándome un aplauso e incluso haciéndose fotos conmigo. Fue una sensación inolvidable.

En el fondo, si todo le sale bien a Carlos Sainz Jr. y a Dani Juncadella terminarán la jornada como si un día mas de oficina se tratara… Pero puede que sea el comienzo de muchos días más en esa oficina. Suerte a los dos.

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