Mi primera vez en los Premios Princesa de Asturias: hablando de rugby con Felipe VI

El de este viernes en los Premios Princesa de Asturias fue un día especial en el que se destacaron numerosos valores desde diferentes ámbitos de la cultura, ciencia y deporte

Foto: Berta García y yo junto al premiado Javi Gómez Noya.
Berta García y yo junto al premiado Javi Gómez Noya.

Febrero del 2016, estoy viajando a Sao Paulo para competir en las World Series y recibo una invitación para formar parte del Jurado del Premio Princesa de Asturias del Deporte, un honor para mi persona y para el deporte que represento poder rendir mi experiencia y profesión al servicio de la Fundación Princesa de Asturias. Acepté la oportunidad y, como Jurado, hicimos nuestro trabajo premiando a Javier Gómez Noya.

Si de repente te ves en un vuelo chárter camino a los Premios Princesa de Asturias, sabiendo que alguno viene hasta en su avión privado, te puedes dejar deslumbrar o abrumar. Imagínate dialogando durante horas con miembros del Comité Olímpico Internacional o compartiendo el buen año del rugby español con el propio rey de España, Felipe VI… Pero es que lo bonito de tu día es que a la vez lo disfrutas con niñ@s gaiter@s de todas las bandas asturianas y ovetenses sonriendo y acompañándote en las calles. Los premios culminan con toda una semana de fusión y aprendizaje entre personas y entidades (l@s premiad@s) con trayectorias tremendamente destacadas, compartiéndolas con la población y, entre ell@s much@s jóvenes que acabaron, cuánto menos, inspirad@s. Al final tod@s somos personas y quiero destacar el equilibrio que se consigue en un evento sin igual.

En rugby, esto lo llamamos legado. La World Rugby (federación internacional de rugby), a través de sus federaciones continentales, promueve que en cada competición de alto nivel albergada en una determinada sede se deje un gran legado: el 'Legacy Project', donde jugador@s, entrenador@s y árbitr@s —protagonistas de la competición próxima— ayuden a fomentar y promocionar durante los días previos, los valores y tradición, en este caso de rugby sobre las comunidades adyacentes. En este sentido, la Fundación Princesa de Asturias realiza un trabajo espectacular, y eso se refleja y se siente el día de la entrega, arropado por la gran mayoría del pueblo asturiano y de los ovetenses.

Las frases de los Premios

Cada persona tiene mucho que aportar, como nos lo volvieron a demostrar este viernes l@s premiad@s:

Núria Espert, disfrutar escuchando su interpretación de ‘Doña Rosita la soltera’, de Federico García Lorca, por la libertad de las mujeres o recitando a Shakespeare en catalán, simplemente emocionante.

Javier Gómez Noya, ejemplo brutal de superación, por descontado de sus méritos de resultados del pentacampeón del Mundo y, ante todo, de perseverancia por su pasión aún cuando algunos le impedían competir por su problema de corazón.

James Nachtwey, con quien no puedo estar más en sintonía de lo que dice: “Sé que, si algún día dejo que mi carrera sea más grande que mi compasión, habré vendido mi alma”. Creo profundamente que si algún día Patricia García piensa que su carrera es más grande que el mensaje que quiere transmitir, habré vendido mi alma.

Poco que comentar y mucho que leer de Mary Beard, sin duda la que mayor felicidad me transmitió anoche y que consiguió hacernos reflexionar a tod@s: “¿A qué mujer le gustaría viajar en el pasado y volver a vivir en la antigua Roma?”.

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Un ejemplo como Hugh Herr, que nos muestra que uno de los lados más positivos de la tecnología es la mejora de la calidad humana: una discapacidad puede ser una característica de una persona, pero no por ello su lado que ocultar. Lo que algun@s ven como una limitación otr@s lo entendemos como una oportunidad. Ejemplar.

De Richard Ford me quedo con su frase en el teatro Campoamor: “Lo que me infunde esperanza son los actos cuyo objetivo es expandir la tolerancia”.

Gracias al premio de la ‘Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Acuerdo de París’ quedó más claro que ya no sólo vale la concienciación, actuar es lo que marca la diferencia, y esta Convención y su acuerdo nos da la esperanza de que aún parece que se puede trabajar en equipo en el mundo entero hacia un propósito común, como si de una melé fuera defendiendo tus últimos cinco metros hasta marca: o empujamos junt@s o no habrá mañana.

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A veces me canso de escuchar un victimismo pasivo, reivindicaciones que sólo lloran, cuando la solución a muchos problemas, grandes o pequeños, de ti mism@ o de la humanidad, empieza con la acción. Muy grande la obra de Aldeas Infantiles SOS.

Cada persona tiene mucho que aportar, cada persona tiene, al menos, una gran cualidad. Del colectivo depende saber recogerla y hacer que sume porque, con permiso de Einstein, si juzgamos a un ala por su habilidad de empujar en la melé… 

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Mis primeros Premios Princesa de Asturias fueron todo una dosis de aprendizaje, de personas que guardando su humildad tienen aún mucho que aportar. Este viernes me sentí más cerca de las estrellas que nunca —compartiendo anécdotas con el astronauta Pedro Duque— y me parece ejemplar que en este contexto pueda identificar mi filosofía. Para ello emulo a palabras de la directora de la Fundación Princesa de Asturias, Teresa Sanjurjo, que nos comparte el secreto del éxito: “90% transpiración, 10% inspiración”.

Rugby Passion
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