Novak Djokovic o la mejor temporada de todos los tiempos

¿Podemos estar en los albores de la mejor temporada de siempre de un tenista? Con el objetivo de evitarlo, ¿puede alguien frenar al balcánico de manera consistente?

Foto: Djokovic poca con el trofeo de ganador del Open de Australia de 2016 (EFE)
Djokovic poca con el trofeo de ganador del Open de Australia de 2016 (EFE)

La sensación de poder estar viendo algo histórico es ineludible semana a semana. Novak Djokovic compite al frente del circuito masculino con una autoridad rara vez vista. El serbio, que dobla en puntos al segundo clasificado, una realidad que por sí sola ilustra la altura de vuelo alcanzada, tiene en la campaña 2016 una oportunidad para terminar de dar forma a su posición en los anales de este deporte. Tras levantar el primer Grand Slam de la temporada, hace suyo el primer Masters 1000 y llega al mes de marzo sin haber cedido un solo encuentro de los que completó, el dominio individual parece más presente que nunca. ¿Podemos estar en los albores de la mejor temporada de siempre? ¿Hay mimbres para superar la hazaña dibujada en 2015, considerada de por sí en el debate entre las campañas más potentes nunca vistas? Con el objetivo de evitarlo, ¿puede alguien frenar al balcánico de manera consistente?

Si los deportes son estados de ánimo, en una disciplina individual ese impulso personal puede multiplicar sus efectos en el resultado. Si Djokovic ha crecido en el circuito lo ha hecho trazando una línea recta hacia sus adversarios de mayor calibre: ha pasado a dominar ante Federer y Nadal las dos principales rivalidades de su carrera, algo inaudito hasta el momento; ha hecho suyo el récord de coronas Masters 1000 en el circuito (27), un mérito hasta ahora únicamente en manos del mallorquín; y se ha lanzado al encuentro con la historia, acumulando un total de 11 grandes, situado en disposición de cerrar la temporada en la segunda posición histórica. Palabras mayores para un jugador de apenas 28 años. 

[Lea aquí: El Nadal más cansado quiere cambiar las normas]

Si 2016 puede servir de plataforma definitiva para lanzar al serbio a la eternidad, la campaña 2015 ejerce de elemento intimidatorio en el vestuario. No fueron tanto las 15 finales consecutivas o el ocupar de forma ininterrumpida la primera posición, fue la manera en que trabajó ante los más fuertes. El año anterior, y tras convertirse en el único jugador capaz de derrotar a cada miembro del top 10, una muestra de respeto extendida entre la totalidad de la élite, Novak dio forma a 31 victorias ante los 10 mejores del mundo. Un récord absoluto concentrado en un solo año y un dominio abrumador rara vez visto. Lejos de servir de elemento relajante, esa inercia ha sido trasladada a 2016, donde un balance inmaculado ante ese decálogo de tenistas (7-0) deja al de Belgrado con la victoria más que normalizada. Djokovic, que no cede un encuentro completo desde que Roger Federer le controlara en la fase de grupos de la Copa de Maestros -un pestañeo con margen de error ante el suizo a cubierto-, tiene margen para disputar cualquier partido en ventaja psicológica ante el rival. “Probablemente sienta que es mejor que ningún otro”, declaró Nadal en Indian Wells al reflexionar sobre la fase de control del balcánico.

Djokovic está mostrando una superioridad aplastante en los últimos tiempos (EFE)
Djokovic está mostrando una superioridad aplastante en los últimos tiempos (EFE)

Difícil de frenar

Su hambre por las grandes coronas queda expuesta con claridad a todos los niveles: ha ganado ocho de los últimos 10 Masters 1000 en los que ha participado -pisando la final en todos ellos; ha levantado cuatro de los últimos cinco Grand Slams celebrados-, peleando por la copa en cada ocasión; y ha hecho suyas las últimas cuatro ediciones de la Copa de Maestros, algo sin precedente en la historia del deporte. Hay ahí un mérito diferencial de Novak: más que trazar la mejor campaña de todos los tiempos, hacerlo en dos temporadas consecutivas.

[Lea aquí: El tenis estalla por la igualdad]

“Desde entonces”, insistió Nadal poniendo el foco en la temporada 2014, “siempre ha sido el más destacado. Ha estado ahí todo el tiempo, nunca ha tenido lesiones y ha estado esperando su momento. Cuando éste ha llegado, no lo ha dejado escapar. Sin lesiones y manteniendo ese nivel, es complicado de frenar. Al mismo tiempo, nadie parece incomodarle. Eso no me ha ocurrido a mí”, declaró el balear, cuyo irrupción definitiva en el circuito coincidió con la plenitud de Federer. “La realidad es que es un jugador muy completo porque es capaz de competir a gran nivel en todas las superficies”, remató.

Nadal reconoce que en plenitud de condiciones, Nole es difícil de superar (EFE)
Nadal reconoce que en plenitud de condiciones, Nole es difícil de superar (EFE)

Sampras, Lendl...

Hay, con todo, una realidad que se cierne sobre su figura y cuya gestión puede distanciar al balcánico del resto. Novak se aproxima a una frontera crítica en el circuito masculino: los 29 años. El serbio los cumplirá en el mes de mayo, justo antes de intentar abordar en Roland Garros la última gran corona ausente en su vitrina. Muchos campeones dejaron de tocar las grandes copas al superar esa barrera de edad. Entre ellos, los hombres que lideran la lista histórica de títulos del Grand Slam y, según casos, tenistas con un estilo de menor desgaste que el del serbio: Pete Sampras logró levantar uno (el US Open 2002 con el que cerró su carrera), Roger Federer, todavía en activo, levantó otro (el Wimbledon con el que ascendió al número 1 por última vez en 2012), su asistente Boris Becker nunca alzó trofeos de tal calibre superada esa edad y figuras como Ivan Lendl no lograron hacer suyas más de una copa. Y ninguna de las excepciones (Jimmy Connors (3) o Andre Agassi (4) arrastraban una cantidad de coronas semejante a la del serbio al pisar esa franja de edad.

[Lea aquí: Rafa Nadal recupera sus cuerdas]

“No es bueno que cada semana gane un jugador”, respondió Nadal al ser cuestionado de nuevo por la figura del serbio en Florida. “Si hay 20 tenistas ganando copas, la gente llegará a los torneos sin saber quién es el favorito. Necesitas a las estrellas, figuras que puedan estar arriba durante un tiempo peleando a menudo por los mayores trofeos. Durante los últimos dos años está dominando, quizá en exceso. Pero lo merece”.

En un torneo de Miami donde los aspirantes caen como granos de arena (Federer postergó su regreso al circuito por enfermedad, la humedad forzó la retirada de Nadal y perfiles como Wawrinka y Ferrer sucumbieron de manera prematura), Djokovic vuelve a colocar el sello de regularidad sobre el resto. Quizá en el proceso de una temporada memorable para un jugador que va colocando su nombre entre los más fuertes de todos los tiempos.

On Court
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios