Garbiñe Muguruza no quiere más caídas

La figura de Garbiñe Muguruza en el Mutua Madrid Open fue el reflejo de una situación vital: intentar dar un impulso extra a su carrera y seguir en el proceso para lograrlo

Foto: Garbiñe Muguruza cayó a las primeras de cambio en el Madrid Mutua Open. (EFE)
Garbiñe Muguruza cayó a las primeras de cambio en el Madrid Mutua Open. (EFE)

Con gesto serio y la mirada al suelo. La figura de Garbiñe Muguruza en el Mutua Madrid Open fue el reflejo de una situación vital: intentar dar un impulso extra a su carrera y seguir en el proceso para lograrlo. La salida a las primeras de cambio, los mensajes de prisa sobre su figura, la petición de resultados constantes… Una de las deportistas españolas más importantes del momento encarando su propia grandeza y tratando de convertir el brillo puntual en una constante en su carrera.

El objetivo para Muguruza es evidente. “Voy a intentar tener menos días malos en el año”, subrayó la jugadora al firmar su salida de Madrid, más destacable por lo repetitivo de la situación que por la caída en sí (ante una jugadora de gran nivel como Timea Bacsinszky en un torneo de pasado adverso). El reconocimiento de una debilidad como primer paso para corregirla. Ser consciente de la limitación de uno mismo, estudiar el problema y buscar soluciones a la situación. Tras levantar su primer Grand Slam la línea de Garbiñe no fue ascendente. Un balance modesto (13-11) para cerrar la campaña 2016 y, tras la oxigenación de la pretemporada, un arranque de curso 2017 lejos de la estabilidad (14-9), dejan a la caraqueña como uno de los perfiles más imprevisibles del circuito WTA.

La realidad es clara: Muguruza llegará a la antesala de Roland Garros sin haber ganado partidos sobre tierra batida. Sus derrotas a la primera en Stuttgart y Madrid, los dos eventos que abren la gira sobre la superficie más lenta del circuito, han dejado a la actual número 4 mundial como una de las grandes incógnitas poco antes de regresar al escenario de su primera corona de Grand Slam. En el Foro Itálico de Roma, el último evento previo a París, Garbiñe se jugará a una carta la opción de subrayar con resultados el trabajo realizado en la sombra. Eso, claro, refleja una evidencia: sobre el suelo que demanda mayor ritmo en el deporte, donde el bote alto y el juego de fondo aparecen con mayor frecuencia que en ningún otro escenario, la ausencia de inercia ganadora es una realidad que se ciñe sobre la figura de la caraqueña.

Garbiñe Muguruza, hundida tras caer en Madrid. (EFE)
Garbiñe Muguruza, hundida tras caer en Madrid. (EFE)

Posición admirable

Las luces y sombras, esa irregularidad de resultados, no va a ser nada nuevo en el camino de Muguruza. Normalmente visto como una debilidad, en esta situación puede ser una tabla de flotación para las próximas semanas. “No estoy preocupada por haber jugado más o menos partidos en tierra batida, no es una cosa importante”, señaló Muguruza, quitando hierro a su falta de carga competitiva en la superficie. Rara vez ha sido una jugadora necesitada de impulso durante varias semanas para lograr el gran resultado. De hecho, y siendo una tenista más que observada por haber batido a Serena Williams en 2014, el año pasado levantó Roland Garros sin haber sumado victorias más allá de unos octavos de final en toda la temporada hasta el mes de mayo.

Hay muchos puntos que colocan a Muguruza en una posición admirable. Con 23 años tiene una carrera que muchas firmarían. Con áreas de juego con evidente capacidad de mejora, un servicio que no responde a una planta de 1.82m o un despliegue en mitad de pista titubeante, Garbiñe se ha plantado cerca de la cima del deporte. Con lesiones de importancia ya en el cuerpo, ha logrado sobreponerse y confirmarse como una de las atletas con más potencial del momento. Ahora, y con años empleados en el circuito, se acerca a un punto en el que dar un salto de calidad para engrandecer su figura.

Garbiñe Muguruza con el trofeo de Roland Garros ganado en 2016. (EFE)
Garbiñe Muguruza con el trofeo de Roland Garros ganado en 2016. (EFE)

Wimbledon

Además, el horizonte que afronta Muguruza en las próximas semanas es el más importante de la temporada en cuanto a puntos a defender se refiere. En un deporte donde la posición del ranking depende de la reválida sobre los resultados firmados un años atrás, las semifinales de Roma y el título de Roland Garros alcanzados en 2016 hacen que la montaña a escalar para Garbiñe sea realmente alta. Un gran resultado conlleva una gran responsabilidad, y en este caso hablamos de tres semanas fundamentales para mantener a corto plazo una de las posiciones entre la élite del circuito WTA.

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“París está ahí, pero no es algo que me incomode”, reflejó Muguruza, queriendo normalizar su regreso a Roland Garros sin colocarse plomo sobre los hombros antes de comenzar. “No estoy pensando todo el día en Roland Garros. Todos me preguntan porque gané allí el año pasado. Ahora viene Roma, después viene Birmingham, Wimbledon… Hay muchos torneos”.

En una gira de tierra batida de importancia capital, y con la cita de Roland Garros como meta cercana, la mirada en un horizonte más amplio: tratar de ser una alternativa en cada torneo.

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