El tenis prepara multas contra los indolentes: que se preparen los desmotivados

Los organizadortes del deporte cambian las normas para que no haya más abandonos en primera ronda solo para cobrar el dinero. También intentan darle ritmo al deporte

Foto: Kyrgios sed queja durante un partido. (Reuters)
Kyrgios sed queja durante un partido. (Reuters)

Hay que esforzarse al máximo. El tenis quiere dar una imagen de competición constante, de intensidad en cada punto. La inclusión de relojes en pista, el acortamiento de los calentamientos, una posible reducción a futuro de juegos en cada set,… Ritmo y más ritmo. Y para ello quiere a los jugadores más enchufados que nunca, cortando de raíz la figura de jugadores apagados o con una actitud indolente. Pero, ¿es esto tan sencillo?

En este sentido, una de los cambios incluidos en el paquete normativo de los Grand Slam de cara a la temporada 2018, y a implementar desde el Abierto de Australia que comenzará el próximo 15 de enero en Melbourne Park, será el de establecer una vigilancia en cuanto al esfuerzo empleado por los tenistas durante los partidos.

Y el aviso a navegantes queda sobre la mesa desde el primer momento. “Cualquier jugador que compita en la primera ronda del cuadro principal y se retire o compita por debajo de estándares profesionales, podrá recibir una multa equivalente al premio económico de la primera ronda”, así reza la norma aceptada de cara a la próxima temporada por el Grand Slam Board, apuntando de manera directa a la integridad del deporte tras una reunión mantenida durante los días 15 y 16 de noviembre en Londres.

Es decir, todo aquel que comience su participación en el cuadro final de un Grand Slam, siendo uno de los 128 participantes que aspiran a la copa en Melbourne, París, Londres o Nueva York, deberá hacerlo con suficientes garantías motivacionales. Mostrando en todo momento un ímpetu competitivo a la altura de su estatus profesional. Algo que ya existe, pero a partir de ahora con consecuencias económicas agravadas. En caso contrario, y tras una estudiada deliberación, puede ser investigado con la posibilidad de recibir una multa que podría alcanzar los 50.000 dólares, el premio establecido para la primera ronda del torneo.

Uno de los deportes donde la sombra de las apuestas está más extendida, con la incógnita siempre rodeando a la competición, el tenis quiere limpiar su imagen sobre las pistas. Y con carácter prioritario quiere dar el paso en los escenarios de mayor resonancia: los Grand Slam. Los niveles inferiores del deporte, sin embargo, torneos ITF donde hasta el campeón tiene un balance de pérdidas económicas, son un caldo de cultivo para mafias de apuestas. Tramas que aprovechan la situación vulnerable de los deportistas fomentando, en muchas situaciones, casos de ‘falta de esfuerzo’ durante la competición.

La integridad del deporte

La Tennis Integrity Unit (TIU), un organismo creado en 2008 para la investigación de supuestos casos de amaños de partidos, arroja unas cifras claras en su último trabajo disponible sobre una temporada completa. Su Informe Anual 2016 recoge un total de 292 investigaciones. De ellas 204, casi un 70% del total, corresponden a torneos ITF del circuito femenino y masculino. Apenas 3 proceden de competición de Grand Slam.

La pregunta es si con estas pautas, pese a ser bienvenido el control en todos los niveles, no se está comenzando a construir la casa por el tejado. Tratando que la parte más visible del museo quede aparentemente limpia con medidas de choque mientras los cimientos siguen tan afectados como en el primer día de la reparación.

Interpretando la frustración...

En cuanto a la medida en sí, la cuestión del esfuerzo siempre ha sido un terreno subjetivo. Puede haber situaciones evidentes de desgana en un encuentro, pero los partidos tienen tantas situaciones dentro de sí mismos que resultará complicado establecer una conclusión. ¿Hasta qué punto influye la frustración en competición en un momento dado? ¿Se acepta como esfuerzo la pérdida de un juego errático como consecuencia de un bajón pasajero? ¿Perder los nervios durante un set puede ser castigado? Cada caso deberá ser estudiado de manera individualizada, y caemos en un terreno donde hay una alta dificultad para demostrar lo atribuido.

Las situaciones son bastante frecuentes. Y la lectura de las mismas no siempre está clara.

Tras mantener un comportamiento altanero en el torneo de Shanghái, pateando en repetidas ocasiones la pelota sobre la red y soltando venablos por la boca, Nick Kyrgios recibió una multa de 25.000 dólares y una sanción de ocho semanas por parte de la ATP, viendo terminada de manera abrupta su temporada 2016. En dicha sanción, al margen de la actitud agresiva que protagonizó, se subrayó su "falta de esfuerzo" como uno de los detonantes principales para el establecimiento del castigo.

En dinámica de Grand Slam, Gael Monfils protagonizó uno de los episodios recientes de mayor resonancia debido al autor de la crítica. Durante las semifinales del US Open 2016 que le enfrentaban a Novak Djokovic, y tras perder los cinco primeros juegos del partido, el tenista galo bajó la velocidad de su juego. Monfils comenzó a golpear la pelota con aparente desgana, llegando a caminar en los intercambios y mostrando una intensidad lejana a lo habitual en un partido de tal calibre. El estadounidense John McEnroe, desde su posición de comentarista, afirmó que la actitud de Gael “rozaba lo profesional”. “Y digo roza”, añadió la leyenda, “porque parece estar funcionando”. Monfils defendió como un cambio de táctica su proceder en el partido, el único en los últimos tres años en que ha logrado arrebatar un set a Djokovic.

Algo así, si se considera pertinente, le podría costar una investigación de graves consecuencias económicas al francés desde la temporada 2018.

Ahora, y con voluntad de mantener en tensión a sus máximos exponentes, el tenis prepara la cartera contra los indolentes.

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