El plan para salvar de la quiebra a los deportes de invierno en España
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Paco Grande

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El plan para salvar de la quiebra a los deportes de invierno en España

En el plan han colaborado el CSD, el Comité Olímpico Español (COE), las federaciones territoriales, las estaciones de esquí públicas y privadas, los técnicos y los deportistas

Foto: Lucas Eguibar, una de las caras del esquí español (Alejandro García/EFE)
Lucas Eguibar, una de las caras del esquí español (Alejandro García/EFE)

Este mes arranca la 50ª edición de la Copa del Mundo de Esquí Alpino. El circo blanco está de fiesta en una edición muy especial, que comienza como es tradicional en el glaciar austríaco de Soëlden. Un comienzo simbólico, porque la batalla empieza de verdad dos semanas después en Levi (Finlandia) y, sobre todo, cuando los mejores esquiadores del mundo se marchen a Norteamérica a las carreras de Canadá y Estados Unidos a finales de noviembre.

Aquí en España, esos 50 años se celebrarán poco a nada. Ni el 22 de octubre en Söelden ni en el resto de carreras habrá españoles con alguna mínima posibilidad de estar entre los mejores. Su papel será testimonial. Sigue habiendo años luz de distancia entre los grandes de la Copa del Mundo y los esquiadores españoles. Es un vacío arrastrado desde hace años y que solo han maquillado talentos individuales como los hermanos Fernández Ochoa, María José Rienda o Carolina Ruiz. Apartados por el tiempo todos ellos, dejaron victorias importantes, pero tan desnudo al deporte de la nieve como cuando llegaron. Y seguirá así, al menos 8 o 10 años más. Y no solo el deporte alpino: en el resto de especialidades ocurrirá más o menos lo mismo.

Claro que esto no quiere decir que no se haya trabajado para cambiar esa realidad. La Real Federación Española de Deportes de Invierno (RFEDI), con sus distintos presidentes y con mayor o menor acierto, siempre luchó por cambiar esa tendencia negativa, pero es desde septiembre de 2014, con la llegada de May Peus y su equipo de gestión, cuando el panorama está cambiando de verdad.

El gran día llegó el pasado miércoles 5 de octubre, cuando se presentó en el Consejo Superior de Deportes (CSD) el plan estratégico de la RFEDI, un plan necesario porque la federación, con una deuda de 1.4 millones y una notable reducción de las subvenciones públicas, se dirigía a toda velocidad hacía su quiebra total y, con ella, la desaparición de todo el deporte invernal español. Así, de un plumazo.

En el plan han colaborado el CSD, el Comité Olímpico Español (COE), las federaciones territoriales, las estaciones de esquí públicas y privadas, los técnicos y los deportistas. Un total de 200 personas han aportado sus ideas. El plan “pretende ponerse en marcha de manera inmediata”, según dijo Peus. Debería entenderse antes de que sea demasiado tarde y ya no haya tiempo de salvar los muebles de la casa.

La RFEDI y todos los estamentos relacionados con el mundo de la nieve se han puesto delante del espejo, despojándose de cualquier visión romántica o del pasado y han escrutado su realidad actual y futura con crudo realismo. Olmo Hernán, su director general, definió las debilidades que acechan a estos deportes: una reducción drástica de las subvenciones públicas, la alarmante caída de licencias a partir de los 16 años, la falta de financiación, la inadecuada formación de técnicos deportivos y la escasa o nula presencia en los medios de comunicación. Y sin disminuir su crudo patetismo, pero con el mismo tono firme en su voz, avisó de la amenaza de las amenazas: el cambio climático, que no es un invento moderno, sino una realidad que pueden comprobar quienes pasan muchos días entre glaciares y en zonas de alta montaña. "Es un hecho cierto además, que cada vez hay menos días de esquí y que hay otros escenarios de ocio de las familias que restan visitantes y futuros deportistas de nieve”, afirmó.

Pero Hernán también señaló las fortalezas: “El deporte invernal como motor económico; la actual estructura de tecnificación, mejorable, pero que existe; las 41 estaciones de invierno que tenemos en España; y la vinculación positiva RFEDI- ATUDEM; el hecho de que nuestro país sea el séptimo de Europa en días de esquí; la aparición de nuevas especialidades deportivas; la organización de grandes competiciones internacionales; y el reconocimiento otorgado a la RFEDI por la FIS”.

Ese plan se concibe mezclando en la coctelera las debilidades, las amenazas y las fortalezas de la actividad invernal que expuso Hernán y desarrolló la exesquiadora Mónica Bosch. El plan pretende desarrollar el deporte invernal en todas sus facetas. Quiere aumentar la financiación privada con nuevas fórmulas, la gestión deportiva, la económica, la formación de técnicos y el apoyo a los deportistas. El objetivo es sanear, desarrollar y colocar al deporte invernal español en el panorama internacional. Una carta de navegación que lleve de la ruina a la excelencia. Casi nada

El plan comienza a desarrollarse desde ya. Por ejemplo, desde hace dos años los deportistas españoles tienen su concentración permanente en un hotel que la RFEDI alquila en el glaciar suizo de Saas Fee, en el que residen en periodos de una o dos semanas. Allí se entrenan, vuelven a sus casas, compiten, regresan a Saas Fee y evitan viajes innecesarios por Europa con lo que se logra un mejor control de los entrenamientos. Se espera que el 45% del mismo se aplique en 2018, el siguiente 45% en 2020 y el 10% restante en 2022. Bajo ese paraguas han de crearse las necesarias estructuras de desarrollo de las que surgirán los futuros deportistas y estrellas de estos deportes. Mientras, los de hoy, a tirar del carro.

La RFEDI tiene deportistas de nivel como el donostiarra Lucas Eguibar y el equipo de SBX, Queralt Castellet en 'half pipe' y 'big air' y por fin en alpino un esquiador que comienza a cosechar buenos resultados: Quim Salarich, que es el 69 del mundo en este momento. Este dato puede parecer una nimiedad, pero hacía años que no había un esquiador español en esa posición. Queralt y Lucas son los buques insignia de esta gran transición y su papel es fundamental, para tener alguna repercusión mediática. Si bien hay que reconocer que vienen de la época anterior con Eduardo Roldán como presidente, está claro que bajo esta nueva estructura podrán desarrollar aún más sus cualidades.

El deporte invernal español tiene en esta temporada dos grandes citas: la prueba de SBX, del 4 y 5 de marzo en La Molina, y, sobre todo, los Campeonatos del Mundo FIS, Freestyleski y Snowboard de Sierra Nevada, del 7 al 19 de marzo. Con estas competiciones España demuestra que puede volver a estar entre los grandes en el deporte de invierno.

Los nuevos y algunos viejos dirigentes de la RFEDI, como May Peus, Olmo Hernán, Mónica Bosch, Ignacio Valenzuela y sus equipos, han tomado el timón de una nave que se iba a pique. Es gente de la nieve que sabe aplicar sus modernos sistemas de gestión, técnicos que han asumido esta tarea con inteligencia, sentido común y profundo realismo. Su plan podrá funcionar o no, pero han hecho lo que el deporte invernal necesitaba.

En la histórica presentación del miércoles hubo un detalle que a un buen observador no se le podía escapar. La actual directiva tuvo el detalle de invitar a la presentación del plan a los dos anteriores presidentes, Eduardo Roldán y Luis Algar. Peus tendió la mano para pedir el consenso. Y el guiño fue aceptado por Roldán y Algar, dejando de lado cualquier posible diferencia de criterio.

Hace décadas que en España vivimos los Pactos de la Moncloa. Con el paso del tiempo, cuando termine con éxito esta transición del deporte invernal, habrá que recordar esta jornada del CSD, como el día de los Pactos de la Ciudad Universitaria. El primer día del futuro del deporte invernal en España.