"Polilla, que a sonreír no te gane nadie"

Emotivo homenaje al más grande campeón que ha tenido hasta la fecha el deporte invernal español: Paco Fernández Ochoa, más conocido como Paquito

Foto: Paquito Fernández Ochoa ajusta una bota en su taller
Paquito Fernández Ochoa ajusta una bota en su taller

El mundo de los deportes de nieve mira al cielo con esperanza. La semana que viene llega con inestabilidad (climática) sobre toda la Península Ibérica. El tiempo inestable dejará gran cantidad de precipitaciones en forma de nieve y la temporada comenzará con mucho optimismo. La nieve siempre es bien recibida en lo turístico, pero si además en lo deportivo permite que a la Federación Española de Deportes de Invierno (RFEDI) le salgan las cuentas de 2015 con un balance positivo que le ha permitido reducir su deuda en 171.00 euros, pues todavía mejor.

Si a esto se le suma un plan estratégico de futuro del que ya hablamos aquí, el cual va a garantizar la presencia de los deportistas españoles poco a poco en el panorama internacional (de momento ya se asoman a la Copas del Mundo y de nuevo a la Copa de Europa), pues parece que todo pinta de lujo en una temporada en la que los Mundiales de Sierra Nevada de Freestyle esquí y snowboard supondrán un respaldo importante al deporte invernal de la nieve en España.

Para redondear aún más este panorama positivo, en el negociado de al lado los hermanos del hielo van como un tiro con Javier Fernández y Ander Mirambell que ha reaparecido ganando en Calgary en skeleton. Después de muchos años de vacío, es el momento de sonreír, los del hielo y los de la  nieve y de apreciar todo lo bien que están trabajando dirigentes y deportistas.

Paquito, en Saint Mortiz, donde fue bronce en los mundiales del 74.
Paquito, en Saint Mortiz, donde fue bronce en los mundiales del 74.

Quizá fue ese ambiente de bonanza que vive el deporte invernal lo que unió a todos dirigentes, deportistas, directores de estaciones de esquí, gente de Cercedilla, el pasado día 18 en la estación de esquí cubierta de Madrid Snowzone (recientemente ha sido reconocida por la RFEDI como centro homologado de entrenamientos y competiciones) para homenajear al más grande campeón que ha tenido hasta la fecha el deporte invernal español: Paco Fernández Ochoa, 'Paquito'. Porque el ambiente que se vivió allí no fue normal. Por momentos, parecía una estación invernal austríaca, eso sí, cubierta..

Robert Puente, esquiador, comentarista, escritor y apasionado de su deporte, organizó un homenaje junto a Madrid SnowZone, la RFEDI y la Federación madrileña, tan ambicioso como puede plantearse un especialista mundial en esquí extremo. Hubo una parte nostálgica con la exhibición de la mítica segunda manga del eslalon olímpico especial del monte Taine en Sapporo, en la que Paquito consiguió su medalla.

Una vez más, tocó disfrutar con ese cine a color comentado por Matías Prats o Juan José Castillo. Unos fotogramas que van ganando fuerza y calidad a medida que pasa el tiempo (los reportajes en cine suelen tener esta peculiaridad). Por mucho que se vea esa bajada de Paco, no dejan de apreciarse siempre nuevos y nuevos matices. La fuerza, la calidad, la determinación del deportista. Los momentos críticos del eslalon, en los que está a punto de cometer más de un error fatídico y rectifica. Todo el eslalon es una suma de situaciones de riesgo y de toma de decisiones continua. Un solo error y no estaríamos hablando de la leyenda.

Y eso que Paco no solo fue campeón olímpico aquel año de 1972, fue campeón del mundo, porque entonces el título olímpico y mundial iban emparejados. Además, fue bronce en los mundiales de Saint Moritz del 74 y ganó una prueba de la Copa del Mundo en Zakopane ese mismo año. Pero no hubo errores determinantes en aquel eslalon, sino un animal enjaulado al que sueltan con el dorsal número 2 y que se lanzó desenfrenado, sabiendo desde el día anterior que aquella medalla iba a ser suya (Paco lo escribió el día antes y el texto se puede leer en el museo del esquí de Cercedilla). Paco ganó por más de un segundo (una diferencia sideral en carreras de esquí) a los grandes de la época, los primos Gustavo y Roland Thoeni. Eso no se hace por causalidad, ni porque “le empujaron” como solía decir siempre Paquito refiriéndose al éxito de su bajada.

Emotivo discurso de su hija Paula

Después del video de la carrera, fue su hija Paula quien tomó la palabra y se dirigió a todos. Un discurso improvisado y emotivo que arrancó los sollozos de muchos, entre ellos de su tía Blanca y del actual presidente de la federación española May Peus, que sacaron sus pañuelos para secarse las lágrimas. Paula recordó la imagen de fortaleza y determinación de su padre. La que mostraba en la vida como la que enseñó al mundo, el 13 de Febrero de 1972 en el Taineyama. Paula sonreía y tragaba saliva, como el sol cuando sale y luego se oculta entre las nubes. Sus palabras engancharon y remataron a todos los presentes en la sala, cuando lanzó el mensaje y el recuerdo definitivo: “Mi padre me llamaba polilla y ¿sabéis el consejo que más recuerdo y siempre tengo presente? Me decía, polilla, que a sonreír no te gane nadie”. El auditorio se rompió las palmas de las manos aplaudiendo. Sin duda, una de las frases que mejor define la forma en la que entendió la vida Paco Fernández Ochoa.

Paquito, con el Rey emérito y un jovencísimo Felipe VI
Paquito, con el Rey emérito y un jovencísimo Felipe VI

Y el detalle final del acto, antes de pasar al espectáculo en el que iban a intervenir todos los grandes campeones allí presentes. La RFEDI entregó a Paula un marco con una foto de Paco Fernández Ochoa. Una foto nada vista y que se ha encontrado entre los archivos de fotografía y cine que la RFEDI ha decidido re catalogar y digitalizar y que pronto estarán al alcance y disfrute de todos. Esta foto que ilustra este blog y que dice mucho de lo que era Paco y de lo que es el mundo del esquí. Un joven Paco Fernández Ochoa en el taller ajustando su bota a la fijación del esquí. No hay pose. En Paco era imposible. Hay el gesto del ajuste fino, ese punto que todo esquiador sabe elegir para que su bota ancle con firmeza. En la carrera, un levísimo movimiento de un dedo del pie mueve la bota enganchada a la fijación y desplaza el esquí y ese minúsculo gesto te permite pasar la puerta, mantener la línea, ganar milésimas de segundo, o no.

Ganar o perder, ese es el espíritu de esta foto, desde el ajuste más fino. Ahí, con su material a solas, está el campeón son sus herramientas. La foto en blanco y negro (propiedad de la RFEDI) es todo un lujo y toda una alegoría de lo que es el esquí y la preparación del esquiador. La entrega a su hija Paula de un marco  con esa foto, fue la rúbrica perfecta de la primera parte del homenaje.  

Y en la segunda, todos a la pista a disfrutar y a participar de una coreografía final de luces, colores, ballet y espectáculo sobre la nieve de Xanadú con los campeones de alpino, fondo, saltos, artístico, velocidad, Telemark, snow board, ski bikes, las escuelas de esquí de Valdesqui, Madrid snow zone, niños de clubes de esquí, de free riders de las escuelas andaluzas. Todo el mundo bajo una “borrachera de nieve” en toda regla, como el titulo de la legendaria película de Arnold Fanck de 1931 con la legendaria Lenni Riefensthal de protagonista sin parar de esquiar en todo el film.

Los organizadores del homenaje consiguieron unir a todos, en un ambiente final que nada tenía de duelo por la pérdida de Paco, sino de auténtica fiesta de la nieve. Sin duda lo que el campeón hubiera querido. Y en medio de aquella Disneylandia blanca, me preguntaba qué le faltan a estos deportes para dar el gran salto, teniendo en cuenta además que esta semana la ATUDEM (Asociación turística de estaciones de esquí y de montaña) ha informado que al menos 5 millones de españoles practican el esquí. Sin duda deportistas de alto nivel que ganen, que llamen la atención de los aficionados, de los medios de comunicación y de las televisiones. De Disneylandia a Las Vegas con apuestas ganadoras.

Mientras llegan las estrellas del futuro, el deporte invernal camina unido y de la mano hacia su destino. Paco Fernández Ochoa que tanto hizo por su deporte en vida, como esquiador, relaciones públicas o dirigente, se ha convertido a los diez años de su muerte, en el motor que alimenta la ilusión de todos. El mensaje de un campeón olímpico, leyenda total que diez años después sigue impulsando su deporte a través de su legado y sus mensajes, como ese consejo que Paula compartió el pasado día 18 y que prendió en los corazones de todos. La frase de Paula Fernández Ochoa no debería caer en saco roto, porque, como bien dice Paquito en su libro póstumo: “La vida es un eslalon”, una suma de aciertos y errores en las puertas en la que si se tienen los objetivos claros, el triunfo llega antes o después. Y hasta que aparezca la victoria, sonrisas, trabajo y confianza.

Tras la pista
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