Un esperpento que mancilla el nombre del Real Madrid y no debería salir gratis

A quienes se acostaran pronto les costará creérselo y quienes se enteraran de la noticia antes de irse a dormir pensarán que ha sido un mal sueño. Pero no, el esperpento es real... Madrid

Foto: José Ángel Sánchez, director general del Real Madrid, con su presidente, Florentino Pérez
José Ángel Sánchez, director general del Real Madrid, con su presidente, Florentino Pérez

Sí, aunque a quienes ayer se acostaran pronto no les resultará fácil creérselo y quienes se enteraran de la noticia antes de irse a dormir pensarán que todo ha sido un mal sueño, en la medianoche del lunes 31 de agosto al martes 1 de septiembre De Gea vio cómo su fichaje por el Real Madrid se iba al traste, en teoría por un esperpéntico defecto de forma, el cual, salvo que la FIFA haga una excepción, obligará al portero español a permanecer en el Manchester United el año de contrato que le resta en Old Trafford. Claro que para papelón el de Keylor Navas, quien deberá hacer de tripas corazón y seguir en un club que le había empaquetado a traición, después de todo el verano asegurándole que no iban a traspasarle.

Una vez conocida la sorprendente noticia, con todos los tabloides ingleses dando por hechos ambos fichajes en sus portadas y las redes sociales literalmente en llamas, la primera reacción que se filtró desde las oficinas del Bernabéu fue acusar al Manchester United de habérsela jugado al Real Madrid al devolverle el contrato de Keylor a las 23:59 del lunes, un dato que al menos demuestra que su traspaso sí estaba vinculado al de De Gea, por más que durante toda la tarde se quisiera hacer ver lo contrario. Además, los ingleses tienen hasta las 19:00 horas de esta tarde para el cierre de su mercado, de ahí que ellos tampoco tuvieran prisa por comprar y el Real Madrid sí.

Sin embargo, además del desmentido del club británico, cuesta creer que el United, por más que Van Gaal sea un auténtico excéntrico y se la tuviera jurada a Florentino desde el traspaso de Di María, quisiera quedarse con un portero que se ha negado a renovar y había dado el visto bueno a su traspaso al Real Madrid. Además, y por más que es cierto que se marchaba obligado, Keylor Navas ya había sido objeto de deseo del técnico holandés, de ahí que la jugada fuera redonda para él. Lo dicho, muy raro.

Pero, aunque esto fuera así, tampoco sería excusa, pues en los despachos del Bernabéu nunca podían haber permitido que una operación de semejante envergadura se les fuera al traste por mandar un correo electrónico a La Liga 28 minutos después de las doce de la noche, hora en la que oficialmente se cerraba el mercado en España. La pregunta es: ¿por qué los responsables del Real Madrid no introdujeron los datos del fichaje de De Gea en el TMS (Transfer Matching System) de la FIFA, antes incluso de recibir los documentos de la venta de Keylor Navas? ¿Cómo es posible demorar tanto las gestiones sabiendo lo que estaba en juego?

Sabido es que una parte del madridismo consideraba innecesario el fichaje del exguardameta del Atlético y quizás aún más la marcha de un Keylor que el sábado fue ovacionado por el Bernabéu, de ahí que, aunque todo apunta a una negligencia, seguro que no faltan quienes sospechan que el error no fue de cálculo, sino tal vez calculado. En este sentido, Jorge Mendes, agente de De Gea y la persona que se ha encargado desde hace meses de llevar esta operación, también tiene mucho que decir o explicar. A su representado, el primero.

Louis van Gaal junto a David de Gea. (imago)
Louis van Gaal junto a David de Gea. (imago)

Un esperpento que viene de lejos

Después de dos años y medio en permanente convulsión, la portería del Bernabéu iba a tener un dueño que, después de la jugarreta que Florentino le había hecho a Keylor, se antojaba al fin indiscutible. Pero no fue así y el ridículo del Real Madrid fue monumental. Tanto que alguien, quizás su director general, José Ángel Sánchez, debería asumir toda la responsabilidad, cuando no su presidente, tan dado a ejercer de director deportivo y generar problemas donde no los hay.

Desde que Mourinho decidiera mandar al banquillo a Casillas por cuestiones que iban más allá de los estrictamente deportivo, llegó la titularidad de Adán, su lesión y la consiguiente vuelta de Iker, aunque por poco tiempo, pues el Madrid fichó a Diego López, suplente con Míchel en el Sevilla. Ya con Ancelotti en sustitución de Mourinho, Casillas volvió a la titularidad, pero en Champions y Copa, precisamente los dos títulos ganados, mientras Diego López lo hizo en una Liga que no conquistaron ni Madrid ni Barça, sino el Atlético.

El siguiente verano llegó Keylor Navas, una vez más para intentar forzar la salida de Iker, aunque quien finalmente acabó marchándose fue Diego López. Lo hizo al Milan, que desembolsó 3 millones por él, si bien el Madrid pagó al gallego el año de contrato que le restaba, a razón de 3,5. Sin embargo, la llegada del costarricense fue para ocupar el banquillo, ya que Ancelotti le confió a Casillas la titularidad en la Liga y en la Champions, mientras Keylor tuvo que conformarse con jugar la Copa, en la que, para más inri, el Real Madrid fue eliminado en octavos por el Atlético.

Casillas, durante un acto publicitario este lunes en Madrid (EFE)
Casillas, durante un acto publicitario este lunes en Madrid (EFE)

Y Casillas, de regreso a Madrid

Este verano, después de fichar a Kiko Casilla del Espanyol por 6 millones de euros y colocar a Casillas en el Oporto, quien no sólo no pagó nada por su traspaso, sino que vio cómo el club español se hacía cargo de la mayor parte de su ficha, el Real Madrid ha rizado el rizo con el frustrado fichaje de De Gea en el último día de mercado. Estaba escrito: una vez más, Florentino pretendía arreglar el lío en el que se metió -y Jorge Mendes metió a David- gastándose el dinero que el United le exigía e incluyendo al portero por el que Van Gaal suspiraba. Al final, el Madrid iba a pagar 30 millones por el internacional español y le traspasaba a Keylor por menos de la mitad.

Nadie duda de la calidad de De Gea, de lo mucho que ha madurado sobre todo en su último año en Old Trafford, ni por tanto de que se trataba de un buen fichaje. Sin embargo, después de haber traído el pasado verano a Keylor Navas y este último a Kiko Casilla, además de pagarle a Casillas para que se fuera al Oporto, la llegada del manchego se antojaba, si no inncesaria, pues nunca un buen futbolista lo puede ser, sí muy mal gestionada. El desenlace final así lo confirmó.

"Necesitaba respirar", confesó un relajado Iker Casillas en su regreso a Madrid, aunque esta vez de visita, primero para presentar la firma de un acuerdo de colaboración con Futbol Factory y desde este martes para ponerse a las órdenes de Del Bosque. "Estoy feliz y se me nota en la cara", comentó el ahora portero del Oporto, cuya vuelta a casa coincidió con el frustrado fichaje de su compañero de selección David de Gea como guardameta del Real Madrid y la frustrada salida de Keylor Navas al United.

Esta es sin duda la última paradoja de un culebrón, el de la portería del Bernabéu, sólo comparable metafóricamente a cuando en 1998 los Ultras Sur la tiraron, en ese caso literalmente, minutos antes de la semifinal de la Copa de Europa contra el Borussia Dortmund. Sacar a Casillas no sólo le ha costado a Florentino un montón de años, sino al Madrid un montón de millones, que iban a ser más de concretarse el fichaje de De Gea, y unos cuantos 'cadáveres': Adán, Diego López, Keylor Navas, además del propio Iker, claro, e incluso el propio David, quien también será indemnizado. Ni que decir tiene que el esperpento vivido anoche mancilla el nombre del Real Madrid y no debería salir gratis. Al menos para el director general y el director deportivo, en este caso, también presidente.

Tribuna
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