Lo que "manda cojones" es vitorear a Villar tras ser multado y amonestado por la FIFA
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Kike Marín

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Lo que "manda cojones" es vitorear a Villar tras ser multado y amonestado por la FIFA

El presidente de la RFEF no ha sido, de momento, inhabilitado en las investigaciones por el posible fraude en la votación de las sedes mundialistas de 2018 y 2022, pero lleva tiempo bajo sospecha

Foto: Ángel María Villar (AP).
Ángel María Villar (AP).

La noticia la pudieron leer tres días antes en El Confidencial, así que quienes se sorprendieron al hacerse pública la amonestación y multa de 23.000 euros de la FIFA a Ángel María Villar es porque quisieron o, como todo apunta, simplemente disimularon. Sin embargo, lo más curioso fue ver cómo, además del propio presidente de la Federación Española de Fútbol (EFEF), algunos medios destacaron e incluso celebraron que el juez alemán Hans-Joachim Eckert no encontrara en el comportamiento de Villar motivos para su inhabilitación, lo cual les llevó a concluir que la amonestación y multa fue por una expresión indecorosa durante el interrogatorio al que le sometió el fiscal estadounidense Michael García. De este se ha escrito que entiende castellano, algo que no es cierto, de ahí que, como tampoco Villar sabe inglés, resultara complicado traducirle el "tiene cojones" con el que el bilbaíno le espetó durante su comparecencia.

El siempre desafiante y maleducado Villar no solo obstruyó las investigaciones, sino que incluso recusó al estadounidense al considerar que el hecho de tener esta nacionalidad y que Estados Unidos saliera derrotada en su lucha por organizar el Mundial 2022 que fue a parar a Qatar le impedía ser imparcial. Cree el ladrón que todos son de su condición, habría pensando García de conocer el refranero español. Como era de esperar, la recusación no prosperó y la Comisión de Ética para la que el exfiscal de Nueva York fue contratado aún no ha dicho su última palabra sobre el posible fraude en la votación de las sedes mundialistas de 2018 y 2022. Por más que el presidente de la RFEF y sus voceros proclamen que Villar ha sido "exculpado" y su imagen "queda limpia", en los casos de corrupción de la FIFA aún queda mucho que investigar y Joseph Blatter no parece estar muy dispuesto a caer solo.

Da igual que esa "dictadura" de la que habla Miguel Ángel Galán -de momento el único oponente a Villar para las próximas elecciones- esté plasmada en innumerables casos. Unos han llegado a los juzgados, pero otros han sido denunciados, siempre con pruebas, en medios como El Confidencial. Al silencio por respuesta de la RFEF se ha unido algo peor: la mirada para otro lado de quienes no consideran noticia que, por ejemplo, Villar no declaraba en España las dietas que cobraba de FIFA y UEFA por los viajes que realizaba en representación de esos organismos. "Enviaba a su secretario a recoger los sobres. Él se los llevaba al despacho y después rompía los recibís delante del presidente para que fuera consciente de que no habían quedado pruebas", explicó un testigo debidamente protegido.

Tampoco debió parecer relevante que las cuentas de la RFEF hayan sido en los últimos 12 años un refugio para la corrupción, tal y como demuestran sus auditorías. En 2002, la federación que preside Villar mantuvo un saldo de 5,4 millones a favor de Viajes El Corte Inglés, superior en 296.512 euros al declarado por el proveedor. Valgan también las graves acusaciones de las jugadoras de la selección, quienes llegaron a confesar que "no criticamos nuestra situación antes de Canadá por miedo a que nos dejaran sin Mundial". Sin duda, otra demostración del inmovilismo, la discriminación e incluso el miedo a las represalias que se vive en la RFEF y que muchos de sus empleados también sufren diariamente.

Más reciente es el expediente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) a Villar por su negativa a otorgar las llamadas licencias UEFA -las cuales permiten ejercer la profesión de entrenador fuera de España- a técnicos que están en posesión de un título oficial, pero que no han obtenido la formación a través de la RFEF o sus territoriales. O la citación como testigo el próximo 3 de diciembre ante el Juzgado de Primera Instancia número 8 de Majadahonda, en el juicio que se celebrará con motivo de la demanda interpuesta por Seyer Gestión SL por incumplimiento de contrato y por qué la RFEF ignoró la oferta de 6.600.000 euros presentada por la empresa CGP Sport por el patrocinio durante seis temporadas de las competiciones nacionales de fútbol femenino.

Otros asuntos que claman al cielo son la acusación a su hijo Gorka, a quien la Justicia uruguaya estudia llamar a declarar en su condición de directivo de la Conmebol "para que comparezca en el juzgado del Crimen Organizado" por un presunto delito de extorsión. Por no hablar de las andanzas de Juan Padrón, su mano derecha, que tiene a su hija colocada en la Fundación de la RFEF, con un sueldo que ronda los 60.000 euros y unos oscuros intereses en China, donde no se sabe muy bien quién hace negocio. "Almuerzo señoras Restaurante Strinberg (73,02 euros cada una), minibús (121,04/día), ballet 'Don Quijote' (164,44 por familia), guías de habla hispana cinco días (1.060,78), picnic para partido (12,80), safari con jeep (452,20), visita a Papá Noel (26,44), traslado a Sol de medianoche (57,70), excursión en barco señoras (19,83), visita Gran Muralla (244,02), aviones a Kioto (864,26), 'tour' por Kioto visitando templos de Kiyomizu, Shisendo, Manshuin (151,46)...".

Así son, o al menos eran cuando ingresaban dinero a espuertas, los viajes de Padrón que dieron paso al llamado caso Federación, archivado por los juzgados, pero cuyas facturas fueron publicadas en El Confidencial y Acuerdo.us para vergüenza de los implicados y silencio de sus cómplices. En este mismo periódico ya explicamos que Juan Padrón tiene por costumbre no presentar las cuentas de sus empresas, no pagar las cuotas de la Seguridad Social ni el impuesto de basuras ni el IBI. Y aunque recibe sanciones, notificaciones, publicaciones en el BOE y reclamaciones a diestra y siniestra, Juan Padrón ha desarrollado el difícil arte de llevar una existencia tranquila y laureada al margen de la legalidad.

Curioso cuando menos que los mismos que se llevan las manos a la cabeza con los escándalos de corrupción en la FIFA y la UEFA tapen los continuos escándalos de la RFEF y salgan sistemática y hasta precipitadamente en defensa de su presidente. El de la RFEF, me refiero, no el de los señalados, aunque dada la apología que hacen, a veces parezca que le deban algo, lo cual tampoco sería una novedad, pues con otras federaciones ya ha ocurrido y hay pruebas que así lo demuestran.

Villar sigue viviendo dentro de su burbuja, aislado de una realidad que no le conviene y amasando su fortuna pese a que su sueldo oficial no dé para tanto. Según se puede comprobar en el Registro de la Propiedad, además de una casa en el barrio de Salamanca, de Madrid, y dos pisos en la Gran Vía de Bilbao, el presidente de la RFEF tiene tres casas más, una en Santo Domingo de la Calzada (La Rioja), otra en Altea (Alicante) y una más en Estepona (Málaga).

Rodeado de sus amigotes, algunos tan interesadamente incoherentes o coherentemente interesados, según se mire, como para seguir chupando del bote de la selección española mientras año tras año piden la oficialidad de la Euskal Selekzioa. Villar, que no duda en gastarse el dinero de la RFEF en encargar retratos suyos, y por partida doble, lleva tiempo que ni hace ni deja hacer, como sucede con el fútbol femenino. Enfrentado al Gobierno, es decir, ante quien debe rendir cuentas, sea del partido que sea el presidente del CSD, y a la Liga, es decir, al fútbol profesional, del que viven el fútbol español y su selección.

“Estoy muy contento con la parte de este fallo que finalmente limpia mi nombre después de tantas insinuaciones y filtraciones continuas sobre mi falta de colaboración con la investigación", dijo Villar en un comunicado oficial publicado el viernes nada más conocerse la decisión de la Comisión de Ética de la FIFA, prueba de que, como decía al principio, la noticia no le pilló por sorpresa. Falta por saber, aunque resultará complicado dada la habitual falta de transparencia de la RFEF, quién pagará esos 23.000 euros, si Villar de su bolsillo o si una vez más tirará de las ahora maltrechas arcas de la federación que lleva 28 años presidiendo y aspira a hacerlo durante cuatro más. Más grave incluso que vivir en la ilegalidad es hacerlo en la inmoralidad y el fariseísmo, justo lo que hace el bilbaíno.

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