En el homenaje a Cruyff, Luis Enrique dio vida a Zidane
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Kike Marín

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En el homenaje a Cruyff, Luis Enrique dio vida a Zidane

La victoria del Madrid en el Clásico ha generado un aluvión de elogios hacia el francés, aunque su equipo sólo ganó cuando no tenía nada que perder y el Barça le infravaloró

Foto: Zidane y Luis Enrique, durante el Barça-Real Madrid del Camp Nou. (Efe)
Zidane y Luis Enrique, durante el Barça-Real Madrid del Camp Nou. (Efe)

Lo escribió Jesús Cuadrado en su cuenta de Twitter nada más acabar el Barcelona-Real Madrid: "@jecupi: FÚTBOL. Hoy, ejemplo claro de que un resultado cambia todo en los análisis de entrenadores y equipos. Que los árboles no impidan ver el bosque". El entrenador y director de la revista Training Fútbol era consciente de que, más allá de la lógica alegría de los madridistas por ganar en el Camp Nou, el 1-2 iba a generar un aluvión de elogios a su técnico, el debutante Zinédine Zidane.

"¿Cómo es posible que se ensalce su planteamiento cuando resulta que el planteamiento fue el mismo de siempre? Con la misma alineación de las últimas jornadas, la misma posición en repliegue, la misma conducta defensiva, el mismo tipo de ataque, la misma dinámica de ataque... Todo igual". El frío análisis de Jesús Cuadrado contrasta con muchos de los comentarios que posiblemente hubieran sido completamente opuestos si el Real Madrid no remonta el 1-0 del Barça y acaba el Clásico a 13 puntos de su rival. Claro que todavía contrasta más con la portada del diario 'L'Equipe', que tituló con un chovinista "Super Zidane".

Lo cierto es que el Real Madrid compareció en el Camp Nou con el once previsto, aunque disfrazado de equipo pequeño. A defender su portería con los once jugadores en su mitad de campo y con la premisa de no dejar correr a Messi, Neymar y Luis Suárez. Normal que la primera parte fuera de muy bajo nivel futbolístico. El Barça, fiel a su estilo, se apoderó del balón desde que éste echó a rodar y apenas lo soltó, aunque casi siempre gestionó la posesión con lentitud y sin chispa, lo que permitió a los blancos pasar menos problemas de los previstos, si bien Keylor Navas volvió a resultar decisivo.

Sin embargo, y estas son las llamadas grandezas y miserias del fútbol, el equipo de Zidane acabó llevándose el partido y lo empezó a ganar precisamente a raíz de ir por detrás en el marcador. "El 1-0 nos dio un impulso", reconoció el técnico francés. Sólo cuando los blancos no tenían nada que perder, perdieron el miedo a salir de su campo y no sólo lograron igualar el gol de Piqué seis minutos después, sino que, ya con Casemiro de central por la expulsión de Sergio Ramos, le dieron la vuelta al marcador con otro de Cristiano.

El cambio de Arda por Rakitic

Por contra, el Barça pedió el partido precisamente cuando por fin iba ganándolo y después de haberlo intentando durante 56 minutos de un auténtico monólogo. El cambio de Arda por Rakitic, con el 1-1 de Benzema ya en el marcador, resultó decisivo para el devenir del partido y el hecho de que Luis Enrique no hiciera ninguna sustitución más volvió a dejar patente la diferencia que para el técnico asturiano hay entre los titulares y los suplentes. Apelar al llamado virus FIFA que pudieron padecer los suramericanos es tan recurrente como revelador.

¿Por qué no entró Sergi Roberto por Luis Suárez o Neymar? Aunque resulte difícil de entender, el Barça no sólo se relajó tras el 1-0, sino que permitió al Real Madrid empezar a hacer lo que mejor sabe y precisamente ellos no pudieron hacer: correr. A diferencia de Zidane, que envió un mensaje a su equipo con la entrada de Jesé por Bale, Luis Enrique quizás infravaloró a su rival y se quedó de brazos cruzados mientras el Real Madrid le pasaba por encima a su equipo, incluso con uno menos, y se le escapaba un partido que hasta entonces nunca había visto perdido.

Ojo al dato: antes del encuentro del Camp Nou, el Real Madrid había sumado en las últimas tres temporadas de Ligas 5 puntos en 11 partidos contra Atlético y Barça, con una victoria, dos empates y ocho derrotas. Mientras los azulgranas llevaban 39 partidos consecutivos sin perder, ha bastado una derrota -claro está, que ante el eterno rival y en casa- para sembrarle de dudas, la victoria en el Clásico le sirve al Real Madrid para ganar confianza, si no de cara a soñar con remontar en la Liga, sí para afrontar lo que le resta de la Liga de Campeones.

"Si llego a saber que con uno menos ganamos, me expulso antes", dijo Ramos al término del partido. Seguro que el central lo dijo en broma, aunque comentarios como estos son precisamente los que suelen hacerse en el fútbol en función del resultado. A buen seguro que los mismos que criticaron a Zidane cuando el Barça sometía a un Real Madrid que no salía de su campo, se deshicieron en elogios hacia el francés tras el 1-2. Curiosamente, en el homenaje a Johan Cruyff, Luis Enrique dio vida a Zidane, cuya continuidad la próxima temporada habrá subido algunos enteros, pero sigue dependiendo de lo mismo: levantar la Undécima. Ganar el Clásico está muy bien, pero la grandeza del Madrid exige más.

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