Zidane, con diez de sus "cabrones" de Wolfsburgo... y Carvajal
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Jesús Garrido

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Zidane, con diez de sus "cabrones" de Wolfsburgo... y Carvajal

Los pitos a Danilo facilitan a Zidane volver a elegir a Carvajal, que se lo ha ganado por méritos, así como Nacho y Lucas, a los cuales será casi imposible ver como titulares este martes

Foto: Zinédine Zidane (REUTERS/Andrea Comas).
Zinédine Zidane (REUTERS/Andrea Comas).

"El domingo me cargaría a todos los jugadores. El martes, sólo a ocho. El jueves creo que los culpables son sólo dos o tres. Y al final, el domingo acaban jugando los mismos once cabrones de siempre". Ese aforismo de John Benjamin Toshack, famoso por la finura de sus afirmaciones, la han sufrido sin intención cientos de entrenadores en el mundo del fútbol. Y por supuesto, en el mundo de los egos en el que estamos sumergidos (una capa gruesa de lodo sólido nos aleja de la superficie natural), las ocasiones en las que se recurre involuntariamente a repetir una alineación son incontables. Más en un equipo grande, por supuesto, y el Madrid lo es.

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Zidane se encuentra en la incómoda disyuntiva de afrontar una final tras la cual no se gana ningún título, al menos no esa misma noche. Una final que ya pierde 2-0. Él sabe, como cualquiera, que en Wolfsburgo el Madrid hizo el peor partido de la temporada, no sólo con él al mando, y eso que con Benítez jugaron bastante mal con recurrencia. "No cambiaría nada antes del partido. Después sí, cambiaría muchas cosas", dijo Zizou tras ver a sus jugadores pasearse por el campo mientras los alemanes tenían el balón cómodamente en los últimos minutos de la derrota.

Pero también sabe que no va a cambiar prácticamente nada para intentar que el ridículo pase a convertirse en una proeza, en épica, en espíritu. Un espíritu sin alma, eso sí. No cambiará no porque no quiera, sino porque no puede. Esa es la principal diferencia con el discurso de Toshack. El galés hacía lo que le daba la gana con el equipo, estaba en su derecho. Zidane no se puede tomar tantas libertades. Las posibilidades de maniobra se reducen, en realidad, a dos o, como mucho, tres puestos de toda la alineación.

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Hablamos de días de trascendencia absoluta, como el que supone fracasar ya en la temporada o seguir optando a acabar el año con una Champions (y/o, visto lo visto, una Liga). Para seguir en la pelea por la Liga se permitió el lujo de rotar a prácticamente todo el once contra el Eibar. Es decir, en el partido más importante desde que es entrenador (hace poco más de una semana ese fue el Clásico, pero esto cambia muy rápido), sus indiscutibles estarán al 100% en sus condiciones físicas. Otra cosa será en qué condiciones deportivas lleguen algunos...

Claramente, el que está más marcado es Danilo. No tanto porque su rendimiento fuera malo en Alemania, porque no destacó negativamente sobre el resto del conjunto, sino porque desde el principio el madridismo no entendió por qué se le fichó y, luego, por qué le quita el puesto con regularidad a Carvajal, cuando el canterano rara vez baja de un nivel medio-alto. Después de su calvario público contra el Eibar, Zidane no le volverá a hacer sufrir en casa en un día en que la afición debe estar concentrada de pleno en animar y no en silbar. Por tanto, todos ganan: Danilo se libra de las críticas y el madridismo tendrá a su lateral escogido para defender a Draxler.

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Pero Danilo no es el único que está rindiendo por debajo de sus posibilidades. Ramos y Pepe son ahora mismo de lo mejor que le puede pasar a la delantera adversaria. Lentos, descentrados, imprecisos. A uno lo expulsaron en el Clásico cuando mejor estaba el Madrid por una acción de inexplicable precipitación; al otro, en una acción de contragolpe del Wolfsburgo acabó por los suelos y se la vio negra para volver a levantarse. ¿Cómo es posible entonces que Nacho tenga tan pocos minutos con Zidane, cuando es todo lo contrario en cuanto a seguridad y eficencia a los dos titulares?

Y va a parecer esto un llamamiento a confiar en la cantera, porque el siguiente en la lista debería ser Lucas Vázquez, pero no lo es, sino que es un grito al cielo para que jueguen los que realmente se lo han ganado. Siempre que está Lucas pasa algo en el ataque, hay movilidad y agilidad, y para ganar por dos goles al Wolfsburgo será necesario electricidad, no la pausa forzada de los balones largos hacia el milagro que no ocurrió. Es el que más chungo lo tiene para tener opciones de entrar en el once. Porque Carvajal ya lo tiene asegurado, y a Pepe se le puede sentar sin graves consecuencias, como ya pasó en su momento cuando Varane le superó claramente. Pero para añadir a Lucas habría que cargarse a uno de los tres de arriba, y eso es como entrar en el infierno y quitar una punta al tridente del diablo.

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