Messi, unas botas rosas... y ninguna pregunta para sacarnos de dudas

Ya me gustaría poner dos puntos, comillas y a continuación lo que el crack del Barça dice, sin más. Ya me gustaría no tener que analizar, ni interpretar, porque Messi habla y punto

Foto: Messi, en el acto publicitario (Reuters)
Messi, en el acto publicitario (Reuters)

“Un equipo de fútbol no depende de un solo jugador” es la única frase potable que dijo este jueves Leo Messi. Ya me gustaría a mí contar, simplemente, lo que Leo Messi opina, piensa, cree, siente. Ya me gustaría, ya. Pero es que no se deja. Ya me gustaría poner dos puntos, comillas y a continuación lo que Messi dice, sin más. Ya me gustaría no tener que analizar, ni interpretar, porque Messi habla y punto.

Como en el césped, con sus números de tiros a puerta, pases acertados y fallados, los puntos calientes que indican sin lugar a dudas cada vez más que juega de lo que quiere y le da la gana. Pero no: “Un equipo de fútbol no depende de un solo jugador” fue la mejor frase del crack en un acto publicitario en el que presentaba unas botas rosas y en el que no se permitió preguntas de los periodistas que habían sido convocados.

Se esperaba con gran expectación -es Messi, en fin- el acto publicitario. Ya sabían los periodistas, ya, que no podrían preguntar, pero era él. El mejor jugador del mundo. Y si el FC Barcelona que le paga y en el que está desde que tenía 13 años no es capaz de convencerle para que se siente en una sala de prensa, la canallesca acude rendida al tenderete que sea y aceptando las condiciones que sean porque igual Messi habla de su futuro, alguien le preguntará, algo harán ¿no? Pues no.

La mejor frase fue: “Un equipo de fútbol no depende de un solo jugador”, que es una perogrullada si no fuera porque el fútbol ya se ha encargado de desmentirla en un par de ocasiones. Y él es el ejemplo viviente. La selección argentina es él y el Barça, cada vez más, se cuelga de él como principio y fin. Hay una Argentina sin Messi y otra con Messi. Y el Barcelona sigue el mismo método de la garrapata, engancharse a él como modo de supervivencia.

Las preguntas que no se hicieron

Messi tenía firmado un acto publicitario. Se presentó y se fue. Los interrogantes sobre su renovación con el club azulgrana, el momento y escaso juego del Barça y de su selección, las sensaciones a estas alturas de temporada, si sus problemas con el fisco le están afectando, un oiga ¿cómo lo lleva?, su gol número 100 en Glasgow, el Clásico que viene, el Balón de Oro, las opciones de la albiceleste de cara al próximo Mundial que será seguramente su última oportunidad. Tantas preguntas, en fin, que nadie pudo hacerle. 

Y a partir de sus silencios, de lo que nunca dice él y con información interesada del club, que afirma estar seguro de que renovará a pesar de que Leo no dice ni mú, o de su entorno, que ve fantasmas y persecuciones en cualquier esquina, o del barullo y las urgencias de la selección, todo lo que no es Messi sobre el césped resulta ser un puro desconcierto. En modo mesías ‘una palabra tuya bastará para sanarme’, Messi podría acabar con todo de un plumazo, pero ha decidido no hacerlo. No está obligado. Si las botas rosas se venden por sí solas es otra historia.

Tribuna
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