De mayor quiero un minivestido y un paraguas para cobijar a las estrellas de motos

No tengo mucho que celebrar en el Día Internacional de la Mujer, pero es que éste día no es una celebración, sino una reivindicación de lo que aún nos queda por delante

Foto: Dos azafatas con el paraguas habitual de las carreras de motociclismo (José Bretón/Cordon Press).
Dos azafatas con el paraguas habitual de las carreras de motociclismo (José Bretón/Cordon Press).

El pasado domingo el Atlético de Madrid ganó al Valencia con un contundente 3-0 siendo el central Lucas Hernández titular y uno de los destacados. Tras el partido, pasó por la zona mixta y le preguntaron, lógicamente, por la pelea que tuvo con su novia, Amelia, el pasado 3 de febrero y por la que ambos han sido condenados por el Juzgado de lo penal 35 de Madrid a una pena de 31 días de trabajos comunitarios por sendos delitos de maltrato en el ámbito familiar. Una de las dos preguntas al respecto fue qué había aprendido de lo ocurrido. Esto fue lo que contestó el rojiblanco: “Nada... que hay que ser más listo en esta vida y sobre todo hay que ser más precavido”.

Entra en el terreno de la deducción saber exactamente qué significa ser más listo y precavido cuando te han condenado por liarte a empujones y golpes en plena calle con tu novia, pero lo que Lucas Hernández no pronunció fue ninguna palabra de arrepentimiento, ni de remordimiento. Ante la otra pregunta, la de si había sido un mes complicado para él, dijo: “He tenido el apoyo del míster, del club, de mis compañeros... Fue una semana difícil, pero gracias a todos he podido centrarme en mi trabajo, que es jugar al fútbol”. Mira qué bien, sentirse tan arropado por todos después de hacer lo que hizo. Qué edificante resulta que no haya tenido, ni siquiera, un tirón de orejas público por parte de nadie en el club y se haya podido centrar en correr y darle a la pelota.

La sentencia considera probado que el futbolista y su novia se agredieron mutuamente. Y da detalles. Como que fue ella la que empezó la trifulca “con en el ánimo de menoscabar su integridad física, y portando en las manos unas llaves y la referida cartera, agredió a Lucas en la mejilla derecha y en el cuello” y le rayó el coche con las llaves. ¿Qué hizo él? “Agarró a Amelia fuertemente de la cintura, iniciándose un forcejeo en el cual el acusado le propinó con las manos golpes en la región costal inferior, espalda, región dorsal derecha, mandíbula derecha y labio superior región derecha. En el curso de dicho forcejeo, Amelia se golpea con el codo derecho en una pared”. En las diligencias detallan que la ex novia del jugador “sufrió contusión en la mandíbula derecha sin hematomas, hematoma en el labio superior borde lateral derecho en mucosa yugal, sin otras lesiones evidentes, contusión dorsal más dorsalgia postraumática, laceraciones superficiales en el codo derecho, antebrazo derecho y brazo izquierdo, y traumatismo torácico”.

Lucas Hernández mide 1,84, pesa 76 kilos, tiene 21 años y está en plena forma. Es decir que en un forcejeo con una mujer, las fuerzas no están precisamente igualadas. Aunque ella midiera dos metros y fuera campeona mundial de lucha grecorromana no hay nada que justifique que dos personas civilizadas se líen a tortas para resolver un conflicto, pero aquí se trata de poner el acento en que él es un futbolista reconocido y que cuando se da por sentado que los deportistas, así en general, son un ejemplo para la sociedad —también en cuestiones contra la violencia— el último caso, que ha sido éste de Lucas Hernández sirve para responder a la cuestión: no.

Lucas Hernández, durante el juicio (Juan Carlos Hidalgo/EFE).
Lucas Hernández, durante el juicio (Juan Carlos Hidalgo/EFE).

El martes 21 de febrero, cuando el rojiblanco y su ex novia tuvieron que acudir al Juzgado 35 a declarar, a él le esperaban unos cuantos fans con pancartas en las que se podía leer “Stop feminazis”. Tras el juicio, el club puso a su disposición un avión privado que le trasladó a Alemania donde esa misma tarde el Atlético jugaba contra el Bayer Leverkusen. No es de extrañar que el futbolista no haya mostrado ningún pesar por lo ocurrido y que la única lección que dice haber aprendido es que “hay que ser más listos y precavidos”, porque nadie, en ningún momento, le ha afeado la conducta.

De Grosskreutz a Rubén Castro

Kevin Grosskreutz es un jugador de fútbol alemán que formó parte de la selección que se proclamó campeona del mundo en Brasil en el 2014. Ahora jugaba en el Stuttgart, hasta el pasado viernes, cuando el club le despidió. En la noche del martes el lateral llevó a un burdel a tres jugadores sub-17 y a la salida después de una discoteca se metió en una pelea y terminó en el hospital. “Los jugadores del primer equipo deben ser modelos de conducta para el club y para nuestros juveniles", dijo el director deportivo del club, Jan Schindelmeiser, en el comunicado donde se explicaba que rescindía el contrato del jugador. El propio Grosskreutz compareció en rueda de prensa y se excusó entre lágrimas: “He cometido un error y lo siento mucho. Acepto las consecuencias y lamento que mis días en el Stuttgart terminen así”.

Algunos aficionados del Stuttgart han comenzado una campaña pidiendo que Grosskreutz sea readmitido y desde el sábado han firmado unas 6.000 personas. En fin, comparen la respuesta del club y del futbolista alemán con lo sucedido con Lucas Hernández y el Atlético de Madrid. Y no es, ni mucho menos, el caso más grave.

En España se lleva lo de defender al futbolista en cuestión, arroparle, protegerle y no decir ni pío más allá de hay que dejar que la justicia actúe. En cuanto a violencia machista, el más evidente es el del delantero del Real Betis Rubén Castro. Ya hay fecha para el juicio: será el próximo 25 de mayo. El pasado mes de diciembre el Juzgado de Violencia sobre la Mujer nº3 de Sevilla rechazó rebajar la fianza de 200.000 euros que impuso al jugador antes del juicio por un delito de malos tratos habituales, otro de amenazas leves y seis delitos de maltrato en el ámbito familiar, por los que la Fiscalía pide cuatro años de cárcel y la acusación, ocho años y nueve meses.

Rubén Castro celebra un gol con el Betis (Quique García/EFE).
Rubén Castro celebra un gol con el Betis (Quique García/EFE).

En febrero de 2015 se hizo público un vídeo grabado en el Benito Villamarín en el que una parte de la afición coreó: “Rubén Castro, alé, no fue tu culpa, era una puta, lo hiciste bien”. El club, para sumarse el año pasado al Día de la Mujer, escogió, entre otras, una imagen de la camiseta de Rubén Castro, bien dobladita en el vestuario, de color rosa y verde, preparada para que el goleador se la enfundara. No. No me lo invento, aunque la primera vez que tuve noticia de ello lo primero que pensé es que se trataba de una broma, que no podía ser verdad. Tras el partido contra el Valladolid, a Rubén Castro le preguntaron por los cánticos ‘animosos’ por parte de algunos seguidores. Esto fue exactamente lo que declaró: “Cada uno es libre de decir lo que quiera. Yo no los he escuchado. Esta afición, esta gente, con la que conecto muy bien, sólo trata de animar y apoyar siempre a sus jugadores. Yo les doy las gracias. ¿Qué si me parecen mal los cánticos? Ese tema no viene al caso. Mal no. Cada uno es libre de expresar lo que quiera”. Por supuesto, ante el escándalo, el futbolista habló unas horas más tarde para los medios del club que intentaron arreglar el desaguisado y se excusó porque no se había expresado bien mostrándose además “en contra de la violencia”.

El Real Betis, que en el 2015 estaba presidido por Juan Carlos Ollero, condenó los cánticos y los tachó de “repugnantes”. Hasta aquí, bien. ¿Pero qué pasó cuando LaLiga y la Comisión Nacional Antiviolencia propusieron el cierre parcial del estadio? Que salió Ollero, muy molesto a la sala de Prensa y soltó: “En nuestra opinión, la sanción que se propone contra el Betis es injusta, discriminatoria y oportunista. Cualquiera puede recoger de las hemerotecas o internet comportamientos de mucha mayor gravedad que éste sin sanción alguna. No quiero señalar ningún comportamiento de nadie, no creo que sea necesario”. La grada no se cerró, por cierto.

El ‘ejemplo’ del Eibar

Tampoco resultó edificante la actitud de la SD Eibar el pasado mes de octubre, cuando se hizo público un vídeo de contenido sexual en el que los jugadores Sergi Enrich y Antonio Luna mantenían relaciones consentidas con una mujer. Lo que no consintió fue que la grabaran. “Para, eso no”, se la oye decir en la grabación. Que cualquiera con internet pudiera ver las imágenes fue culpa de ellos, que lo grabaron. Y como sólo estaban los tres en la habitación, y no denunciaron que les hubieran robado el móvil, no hace falta ser Sherlock Holmes para deducir cómo se hicieron públicas; porque ellos las compartieron. El Eibar está presidido por una mujer, Amaia Gorostiza, que todo lo que hizo fue emitir un comunicado afirmando que era un “asunto privado” de sus futbolistas, cuando desde luego privado no era y ellos eran los responsables de que fuera tan público. No hubo tampoco ni un solo reproche. Los dos futbolistas, evidentemente asesorados, emitieron también un comunicado en el que pedían perdón al club, a la ciudad y hasta a los niños y ya, al final del todo, por último, a la mujer que fue la víctima de que en un acto privado y consentido entre adultos su imagen estuviera disponible en la red por culpa de los dos jugadores. Que ella dijera no ni les importó ni fue prioritario a la hora de pedir disculpas. Fue la última.

Enrich y Luna no sufrieron consecuencias por su vídeo filtrado (Javier Etxezarreta/EFE).
Enrich y Luna no sufrieron consecuencias por su vídeo filtrado (Javier Etxezarreta/EFE).

El fútbol y las campañas contra el machismo

Hoy es 8 de marzo y desde 1975 las Naciones Unidas establecieron que fuera el Día Internacional de la Mujer. Sigue siendo necesario porque no hay ningún país en el mundo, ninguno, en el que las mujeres estén en igualdad de condiciones con los hombres. Insisto: nin-gu-no. Mal de muchos, consuelo de tontos. Por supuesto que España no es un caso aislado en cuanto a machismo, pero no está de más recordar lo que aquí sucede y poner de manifiesto que la violencia machista es un problema de primer orden: 20 mujeres ya han sido asesinadas por hombres. Es el peor inicio de año en violencia de género de la última década. Así de grave es la situación.

El fútbol, el deporte rey en nuestro país, no es ajeno al machismo, aunque a veces lo parezca por la tibieza con la que los clubes actúan y la ausencia de acciones solidarias, comunes, incontestables al respecto. El pasado 21 de febrero, la comisión de Deporte del Parlamento de Navarra aprobó por unanimidad una moción por la que se insta a la Comisión Antiviolencia y a la Federación Española de Fútbol a incorporar en su código disciplinario un apartado que haga "mención explícita" de la violencia machista, que no está recogido en la normativa actual. Por entonces, hace solo dos semanas, ya eran 15 las mujeres asesinadas por sus parejas o ex parejas.

Osasuna ha sido el único club de Primera que ha reaccionado sobre el terreno de juego en lo que va de temporada ante la violencia machista. El 22 de enero, antes del partido ante el Sevilla, en El Sadar se guardó un minuto de silencio “en memoria de las mujeres asesinadas por una lacra que cuenta con la firme repulsa del club y del osasunismo”. La entidad recordó además que el asesinato de Blanca Esther Marqués en Burlada a manos de su pareja había “generado una ola de repulsa entre la sociedad navarra y el osasunismo que es plenamente compartida por el club”.

El 25 de noviembre, Día Internacional contra la violencia de género, los clubes se limitaron a colgar en sus redes sociales mensajes sumándose a la campaña, algunos con vídeos de sus jugadores diciendo no a la violencia y animando a las mujeres con frases como “no estáis solas”. En la página oficial de LaLiga se publicaron. Y no. Ni siquiera estaban todos. ¿Por ejemplo? Los dos grandes: Real Madrid y FC Barcelona. El club azulgrana hizo un comunicado: “El FC Barcelona se adhiere al manifiesto institucional para la eliminación de la violencia hacia las mujeres que la Secretaría General del Deporte de la Generalitat de Catalunya ha hecho extensivo a las instituciones deportivas con motivo de la celebración del Día Internacional contra la violencia de Género”. Y ya está.

La única imagen que se puede ver en la página de LaLiga de un equipo de fútbol posando con una pancarta antes de disputar un partido en la que se leía: “No es No. No violencia machista” fue el C.D. Mirandés.

Las chicas del paraguas

Que los del fútbol no se enfaden, que no están solos. En el vértice de la pirámide de la violencia machista están los asesinatos. En la base, la condescendencia, la cosificación de la mujer, su conversión en parte del paisaje, como si fueran parte del atrezzo, la deshumanización para convertir a la mujer en un objeto sexual, un cebo, un adorno.

Pregúntenle a cualquier niña que conozcan, ya sea su hija, su sobrina, su prima, su hermana o su vecina qué sueñan ser cuando se hagan mayores. Seguro que la respuesta no será: “Quiero llevar un vestido ajustado de licra y un paraguas para que a los motoristas no les dé el sol”. En el mundo del motor, también en la Fórmula 1, las mujeres son tratadas y consideradas así, como objetos. Y suben a los podios y los campeones les rocían con champán. Y algunas se ríen encantadas y otras no. Lewis Hamilton tuvo que pedir perdón después de apuntarle con el espumoso a la cara en el Gran Premio de China a una azafata, que no participó de la alegría del piloto.

El piloto Jorge Lorenzo tuvo que retirar un vídeo en el 2013 que había publicado enseñando una maravillosa casa en el que aparecían incluidas, como parte del mobiliario, varias mujeres en las tumbonas de la piscina y brindando en un jacuzzi al aire libre. Formaba parte de una campaña de publicidad de la marca de bebida ‘Monster’, pero ante las críticas recibidas, la respuesta de Lorenzo fue la siguiente: “Quizás hubiese cambiado las imágenes de las chicas, que además son chicas que trabajan en los circuitos para Monster. Para la cultura americana no es ningún problema, pero para la española quizás se piensa diferente sobre lo que consiguen los deportistas. Precisamente mi amigo vino el fin de semana del Gran Premio de Valencia con las chicas de Monster para que trabajaran en el circuito, y les invité a mi casa para grabar con las chicas en la piscina y el jacuzzi, pero normalmente estoy allí con amigos y familia, por eso me arrepiento de no haber mirado mejor el vídeo antes de publicarlo”, dijo Lorenzo. Su jefe de prensa, Héctor Martín añadió al portal Vanitatis: “No son putas, sino paragüeras que suelen estar con los pilotos en las concentraciones”. Paragüeras. El sueño sin duda de cualquier niña.

Nairo Quintana, en el podio de la Vuelta acompañado por dos azafatas (Javier Lizón/EFE).
Nairo Quintana, en el podio de la Vuelta acompañado por dos azafatas (Javier Lizón/EFE).

Las azafatas en el ciclismo

En el ciclismo la polémica ha llegado después de que el 17 de enero comenzara en Australia el Tour Down Under, que estrenaba el calendario del World Tour. La noticia fue que, por primera vez, en una prueba de élite se suprimía a las azafatas del podio. Leon Bignell, ministro de deportes suraustraliano, explicó que “no tiene mucho sentido que el Gobierno pague a las azafatas del podio al tiempo que financia tratamientos psicológicos para ayudar a las chicas jóvenes con trastornos provocados por su imagen corporal”. Diez días más tarde, en Mallorca, en la primera competición de la temporada en suelo español, se repitió la ceremonia de premios sin ninguna azafata. En este caso por la iniciativa de la Agència de Turisme de les Illes Balears, patrocinadora principal de la carrera: “Desde el Govern, siguiendo su compromiso con la igualdad de género, se quieren evitar imágenes en las que la mujer es reducida a la categoría de objeto sexual”. El ciclista alavés del Sky, Mikel Landa, que fue tercero en el Giro en el 2015, se ha quedado prácticamente solo aplaudiendo la iniciativa. En declaraciones a 'El Correo' habló así de claro: “Las azafatas en los podios sobran, es tratarlas como objetos, infravalorarlas. Aquí es una costumbre arraigada y nadie se atreve a dar el paso, pero hay que admitir que poner ahí arriba a mujeres elegidas por ser guapas y tener buen cuerpo no es la mejor imagen que se pueda dar de ellas”.

Javier Guillén, director de la Vuelta a España, en una reciente visita a El Confidencial ya confirmó que, de quitar a las azafatas, nada: “Estoy a favor de lo que se hace en la Vuelta, porque se hace con elegancia, no somos para nada irrespetuosos, ni denigramos ni faltamos al respeto a nadie y creo que, aunque las tradiciones están para cambiarlas, esto es una tradición del deporte europeo. Azafatas hay en todos los eventos. Sin ir más lejos, nos podemos ir a la Fórmula 1 o a MotoGP para verlo”. Tiene razón Guillén, ahí están en Fórmula 1 y en MotoGP. Y sí, menos “elegantes”, lo que no impide que el debate continue siendo, como apuntó Lasa, si se las trata como objetos, muñecas sonrientes que entregan el ramo y dan dos besos al campeón, por muy tradicional que sea.

Los medios de comunicación

El papel de los medios de comunicación, especialmente los deportivos, en perpetuar la imagen de la mujer como reclamo ha llegado ya directamente al delirio cuando se han unido el hambre y las ganas de comer. Es decir: el 'clickbait'. En redacciones donde antes había solo pantallas con deportes o noticias, se han añadido ahora otras que son a las que prestan más atención los jefes y que muestran qué noticias son las más leídas y cuáles no. Las que al cabo de un rato no, se desechan o se entierran tan al fondo, que a no ser que vayas a propósito a buscarlas, no las encuentras. Adivinen qué tiene un gran éxito en los clicks, no es muy difícil: sexo y escándalo.

No hay más que darse una vuelta por la mayoría de las webs de diarios deportivos para comprobar cómo proliferan las tetas y los culos sin venir a cuento. No es una excepción, es la regla general, aunque algunos directamente han perdido ya cualquier clase de ética profesional. ¿El último que me viene a la memoria? El diario 'Gol', presuntamente de deportes, de-por-tes, titulaba así hace una semana un artículo: “Los hombres que pasaron por la cama de Shakira antes que Piqué”. Pero vamos, si me dan dos días encuentro todavía otro peor que está por escribir en otro medio, presuntamente también de deportes.

¿Y qué hay de las periodistas deportivas? Pues que para acceder a algunos trabajos tienen que cumplir unos requisitos que no cumplen, en ningún caso, sus colegas masculinos. En televisión, por ejemplo, la constante es que la presentadora sea joven, delgada y bella. Y que en la mayoría de ocasiones en el plató vaya vestida de verano aunque sea pleno invierno. Y no hace calor en los platós a pesar de los focos, porque es antiestético y un problema que un presentador sude, así que la temperatura no es alta, pero ellas viven en una eterna estación primavera-verano.

No hace mucho me invitaron de tertuliana a una televisión y la encargada de vestuario me preguntó si me habían indicado si tenía que ir yo con mi ropa o me la proporcionaba la cadena. A mí nadie me había dicho nada, pero en cuanto entré a la habitación donde estaba la ropa de los presentadores y presentadoras, lo tuve claro: iría con mi ropa. A la izquierda mayoría de vestidos de cóctel, ajustados, con brazos al aire y faldas por encima de la rodilla. A la derecha, americanas, camisas y corbatas. No me probé ninguno, no me atreví porque, para empezar, sólo me hizo falta echar un vistazo por las perchas para llegar a la conclusión de que a mí eso no me cabía. Y yo no estoy gorda. Comprueben, sin embargo, la diferente gama de presentadores y tertulianos masculinos: Altos, bajos, flacos, gordos, jóvenes, mayores, más mayores todavía, calvos, medio calvos, algunos feos. Díganme uno solo que sea indudablemente guapo. ¿Qué? Nada, ¿eh?

La tiranía de la imagen con las mujeres periodistas en televisión es constatable. ¿Que hay excepciones? Claro. Perdonen que no dé las gracias por ello… Un momento… Rectifico, retiro lo de pedir perdón. Porque las mujeres no sólo deben ser buenas profesionalmente, sino que se les exige también ‘estar’ buenas. Y eso tiene un nombre: sexismo. Que según la Real Academia de la Lengua es “la discriminación de las personas por razón de sexo”. Tal cual.

No tengo mucho que celebrar en el Día Internacional de la Mujer, pero es que éste día no es una celebración, sino una reivindicación de lo que aún nos queda por delante y a mí me sirve para que me den un espacio para mostrar y hacer patente que en cuestión de igualdad, el deporte no es ningún ejemplo.

Tribuna
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