La transformación que necesita España para volver a tener el éxito de Barcelona 92

La generación de dirigentes del deporte español salida de esos Juegos Olímpicos nunca ha sido suficientemente alabada, y alguno perdura o ha llegado casi hasta nuestros días

Foto: Felipe de Borbón como abanderado en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. (EFE)
Felipe de Borbón como abanderado en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. (EFE)

Que los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 supusieron un antes y un después para el deporte español es un hecho que nadie pone en duda. Tampoco admite dudas que la cita olímpica fue trascendental para una ciudad que se abrió al mar y que se ha convertido en punto turístico internacional de enorme interés. El deporte español vive desde esos días lo que se ha venido a llamar su “edad de oro”, un periplo que llega hasta nuestros días y que se ve reflejado en la constante cosecha de medallas que la delegación española conquista en cada edición de los Juegos Olímpicos.

Alejandro Blanco, presidente del Comité Olímpico Español. (EFE)
Alejandro Blanco, presidente del Comité Olímpico Español. (EFE)

Desde que Juan Antonio Samaranch, inigualable presidente del Comité Olímpico Internacional, leyó que la 'ville' de Barcelona había sido agraciada con la celebración de los Juegos Olímpicos de 1992 todo un país se movilizó para que resultaran un éxito. Se construyeron infraestructuras necesarias y la ciudad sufrió una trasformación que la convirtió en la moderna urbe que es ahora.

En el ámbito del deporte, se acometió la creación de centros de alto rendimiento y tecnificación que continúan siendo un sólido pilar para la preparación de nuestros deportistas, y nació el Programa ADO para que los deportistas y técnicos dispusieran de los recursos económicos adecuados que proporcionan las principales empresas de nuestro país para poder dedicar el tiempo necesario a una cita de esa envergadura.

Menos conocido, pero muy llamativo, fue la profunda renovación que acometieron las federaciones deportivas españolas. Apoyadas en una Ley del Deporte aprobada muy pocos años antes y que en estos momentos necesita una revisión en profundidad, las federaciones planificaron el ciclo olímpico que finalizaría en el verano del año 1992 con una profesionalidad nunca vista hasta entonces. Se incorporaron algunos de los mejores técnicos extranjeros del momento que introdujeron métodos que hicieron escuela entre los entrenadores españoles y se coordinaron equipos de trabajo multidisciplinares que multiplicaron la productividad de nuestros deportistas.

Nuestras federaciones dispusieron de un buen número de recursos materiales y humanos que aprovecharon de manera magistral. El resultado fue un éxito rotundo, se lograron 22 medallas, frente a las 4 de los anteriores Juegos Olímpicos de Seúl 1988, pero es que, además, 13 de ellas fueron de oro. El ascenso de nuestro país en el medallero fue meteórico.

Cosecha del 92

La generación de dirigentes del deporte español salida de esos Juegos Olímpicos nunca ha sido suficientemente alabada, y alguno de sus integrantes todavía perdura o ha llegado casi hasta nuestros días. Barcelona 1992 fue un excelente vivero de deportistas y técnicos, pero también de unos dirigentes cuya contribución a la exitosa etapa de nuestro deporte no debe ser desdeñada.

Personalmente disfruté de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 como responsable del Comité Organizador de las pruebas de Judo. Desde esa posición creo que fui la persona que más acreditaciones emití, todo el Judo nacional e internacional quería estar presente en esta cita histórica, y me convertí en la persona con más “amigos” del mundo. Fue un auténtico placer contribuir a la promoción de mi deporte.

También me tocó vivir en primera persona las medallas de oro que conquistaron dos deportistas excepcionales, Miriam Blasco, el primer oro olímpico de una deportista española, y Almudena Muñoz. Ambas preseas fueron de una enorme emotividad, pero la lograda por Miriam vino precedida de un hecho trágico que sacudió al mundo del Judo, por lo que despertó en todos nosotros sentimientos difíciles de plasmar en el papel. El recuerdo permanece indeleble en mi memoria.

Miriam Blasco, primera mujer española en conseguir un oro olímpico.
Miriam Blasco, primera mujer española en conseguir un oro olímpico.

La hora de evolucionar

Pero han pasado 25 años desde aquellos mágicos momentos, y si queremos mantener o superar el nivel deportivo de los países de nuestro entorno con los que nos comparamos necesitamos otro nuevo impulso. Tenemos que revisar en profundidad una legislación que ya no refleja la realidad del deporte español para poder dotar a las federaciones de los recursos y herramientas adecuadas para competir en igualdad de condiciones con los países de nuestro entorno.

Estamos ante un momento crucial para el deporte de nuestro país, y ese impulso se podría estructurar en torno a la candidatura de la ciudad de Madrid para la organización de los Juegos Olímpicos. La indescriptible experiencia de organizar y vivir unos Juegos Olímpicos es algo que te cambia la vida, y la capital de España y el deporte español se lo merecen.

Tribuna
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