¿Sabéis en qué profesión no todos disfrutan de sus vacaciones como merecen?

Llegan las vacaciones para el ciclista, hora de buscar momentos de desconexión. El descanso mental es el más importante y complicado en esta época, el físico no es tan difícil llevarlo a cabo

Foto: Chris Froome y Alberto Contador, en pleno esfuerzo. (EFE)
Chris Froome y Alberto Contador, en pleno esfuerzo. (EFE)

Este fin de semana pasado se disputó el Giro de Lombardia y la Paris Tours, dos prestigiosas carreras que marcan el final de temporada. Es el momento de disfrutar de vacaciones al lado de la familia y de buscar momentos de desconexión. El descanso mental es el más importante y complicado en esta época, el físico no es tan difícil llevarlo a cabo. Las piernas no dejan de subir y bajar empujando los pedales durante kilómetros, basta con dejar de hacerlo durante unos días. Pero la cabeza tampoco deja de trabajar durante la temporada, en ocasiones demasiado. El deportista profesional trabaja no solo en sus rutinarios entrenamientos y en la competiciones, también en momentos de vida común con otras personas.

Pensar en qué comer, en lo fuerte o flojo que está un aire acondicionado, en el tiempo que estás de pie en cualquier reunión social, en lo fría que está una bebida, en cómo te has encontrado entrenando, en si serás seleccionado para la próxima competición… Son aspectos que os pueden parecer una tontería, pero que hacen que no descanses al 100% en todo el día. Y a eso hay que sumarle que al llegar el momento de irnos a dormir, dependiendo de la personalidad, del momento en el que se encuentre y de la gestión de emociones del deportista, sus horas de sueño pueden verse seriamente afectadas.

Ahora, después de haberme retirado de la alta competición, os aseguro que mi descanso es mucho más efectivo, que hay muchos aspectos que ya no son primordiales para mí y que hacen que todas mis preocupaciones disminuyan. Volvería a ser ciclista profesional si volviera a nacer, claro, pero no viene mal recordar qué hay detrás de lo que vemos en televisión, no viene mal entender las lágrimas de muchos grandes del deporte al subirse a un podio al poner punto y final a sus carreras o al conseguir un objetivo que perseguían. Todas esas horas y horas que se pasan pensando en su rendimiento dan lugar a que la mente se relaje por unos momentos al alcanzar la meta fijada y las lágrimas encharquen sus ojos y se deslicen por sus mejillas.

Espectacular imagen del pasado Tour de Francia. (EFE)
Espectacular imagen del pasado Tour de Francia. (EFE)

Incertidumbre, tristeza, desasosiego

Los finales de temporada no son como los finales de novelas de misterio, en los que el autor decide plasmar sobre el papel lo que más le seduce. Los deportistas van leyendo y esperan esa última página con incertidumbre, alegría, tristeza, ansia y en muchas ocasiones con desasosiego. A veces puede que vayas intuyendo cómo va a terminar todo, pero nunca lo tienes claro o no quieres tenerlo. El mismo final se puede vivir de diferentes formas, con diferente actitud o con estados emocionales dispares.

Os quiero hablar de algunos casos que se pueden dar al término de una temporada, muchos de ellos los he vivido en primera persona. Son posibilidades que se adaptan a otros deportes, no importa la disciplina, en ocasiones todos afrontamos algo similar o parecido. Hay ciclistas que desde hace meses saben que sus equipos no cuentan con ellos para el próximo año. Te puedes enterar por terceros, por las redes sociales, porque un agente deportivo se acerque a ti y te diga que tu mánager de equipo ya le ha invitado a buscarte uno nuevo o incluso puede que el propio mánager se digne a decírtelo cara a cara. Puede parecer una mala noticia, pero si te avisan con antelación debes mirar el lado positivo de la situación… Tienes tiempo de reacción. Lo difícil es seguir entrenando y compitiendo al máximo nivel sabiendo que ese equipo no quiere tus servicios.

El nuevo Alberto Contador

Como os decía al principio, estos son los aspectos que hacen que tu mente trabaje sin cesar, incluso cuando te bajas del sillín, incluso cuando te pones el pijama. Puede ocurrir que no cuenten contigo y te lo digan a final de año, incluso estén pensándolo hasta casi el comienzo de la nueva temporada. Eso complica más tu continuidad en el profesionalismo, porque no tienes tanto margen para poder contactar con otros equipos y porque las plantillas tal vez estén cerradas. Imaginaos otra posibilidad, aunque os parezca charlotesca. Te dicen que cuentan contigo, que no te preocupes, que la firma de los contratos será inminente y un buen día tu teléfono suena para decirte que al final no va a poder ser. Pasas de estar en lo más alto de la montaña rusa del deporte, a caer en picado y sin frenos. Incluso yo firmé un contrato hace tiempo con un equipo italiano y días después me dijeron que el equipo no salía, que no había patrocinador.

Y mientras todo esto sucede pasas tu tiempo de descanso, de recuperación, de vacaciones, preocupado y pendiente de un teléfono móvil. Pendiente de si te contestan a los mensajes, emails o llamadas. Es curioso que a veces determinadas personas pierden cobertura, como yo digo, cuando no eres interesante o no te pueden ayudar. Qué bueno sería que se dieran cuenta que ayudar no es solo renovar o buscar equipo al deportista, en muchas ocasiones contestarle y demostrarle que aunque las cosas no vayan como uno espera, estás ahí, es una ayuda con letras mayúsculas. Algunos, como Alberto Contador, afrontan el comienzo de una nueva época, de un nuevo futuro.

Alberto Contador, durante una etapa de la última Vuelta Ciclista a España. (EFE)
Alberto Contador, durante una etapa de la última Vuelta Ciclista a España. (EFE)

Tiempo de luto

Se termina una vida profesional cargada de hábitos y ahora hay que comenzar a adquirir otros poco a poco. No importa que la decisión sea tuya, que no haya sido una decisión obligada, pero hay que pasar un momento diferente y en ocasiones duro. Todos, digo todos, los deportistas afrontan un 'luto' al término de sus carreras. Otros hace meses que renovaron, que saben cuál será su futuro y que disfrutan, a su manera, de unos días de descanso. Sin excesos porque pronto ya vuelven a enfundarse un casco y un maillot, a ponerse un dorsal en la espalda. Y es que cada año las temporadas son más intensas, casi se solapan unas con otras. Aún así se piensa en reducir los corredores en carrera para que haya mayor seguridad, para que haya también menos puestos de trabajo y para que su descanso sea menor.

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Curioso que no se piense y se trabaje con más intensidad en minimizar las zonas peligrosas de los recorridos o reducir el número de coches y motos que acompañan a las carreras. Siempre que la seguridad del ciclista no se vea afectada, creo que es conveniente. Pero os aseguro que reducir los ciclistas en carrera va en contra de la seguridad, sí, de su seguridad laboral y emocional. Desear que las vacaciones se terminen, puede parecer extraño. Pero significará que un equipo te espera y que puedes seguir haciendo lo que más te gusta. Pase lo que pase, para los que estéis en esta situación y me leáis, no perdáis nunca vuestra personalidad, no dejéis de respetaros y hacer que otros os respeten, no olvidéis que sois valiosos dentro y fuera del deporte. No dejéis de pensar que vuestro tiempo es irrepetible y que nada ni nadie tiene derecho a que lo viváis con angustia. La vida es mucho más.

*Luis Pasamontes fue ciclista profesional (Movistar y Caisse d'Epargne, entre otros) y ahora es mentor deportivo y conferenciante.

Tribuna

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