Fórmula 1: Soy ferrarista y no sé explicar bien por qué me ocurre. Blogs de Tribuna

Soy ferrarista y no sé explicar bien por qué me ocurre

Para el autor, Ferrari es un universo singular, de un extraordinario componente emocional y selectivo, cuyo atracción no es fácil de explicar con argumentos meramente racionales

Foto: La última presentación de Ferrari en Maranello. (EFE)
La última presentación de Ferrari en Maranello. (EFE)

He tenido el privilegio de trabajar mano a mano con los dos mejores equipos de la historia de la Fórmula 1 como son Ferrari y McLaren, pero también he estado involucrado profesionalmente en grandes eventos como la America´s Cup de vela o con patrocinios con clubes de fútbol como el Real Madrid y mi convencimiento es tan nítido porque realmente creo que no hay nada en el mundo que se le parezca ni sea comparable a Ferrari.

No es fácil explicar, pues un mito no se explica, no hay argumentos racionales, se mezclan emociones y leyendas. En definitiva, cualquier análisis sereno de Ferrari como propiedad deportiva para trabajar en ella está viciada por un cúmulo de elementos que no tienen nada que ver con cuestiones objetivas. En mi opinión, Ferrari es la única propiedad deportiva del mundo junto a los Juegos Olímpicos que trasciende realmente al ámbito deportivo. Sólo habría que hacer un breve ejercicio en Google, para darse cuenta que, aunque la marca naciera como un equipo de competición, 70 años después de su fundación la marca del ‘Cavallino’ es mucho más que eso.

Ferrari es el icono de un gran país (Italia), es el epítome del lujo, una referencia en cuanto a diseño, un símbolo de poder y éxito, un sinónimo de velocidad, una leyenda viva del deporte…Horas podría hablarse de como lo que empezó siendo un pequeño taller de competición, se ha convertido en la marca más poderosa del mundo tal y como en su momento la declaró el Ranking de Brandfinance.

Un Ferrari clásico en Maranello. (EFE)
Un Ferrari clásico en Maranello. (EFE)

¿Dónde está el secreto?

Es curioso, porque aunque Ferrari hace grandes coches, otras marcas como Porsche los hacen mas fiables, los coches de Koenisegg aceleran más rápido, o incluso otras legendarias también como Bugatti los hacen mas potentes y exclusivos. Deportivamente hablando, en Formula 1 cabe decir algo parecido: Ferrari es el equipo mas exitoso de la historia quizá simplemente por ser el único que lleva participando en Fórmula 1 desde sus inicios, pero su porcentaje de títulos respecto a participaciones es sensiblemente más bajo que el de otros equipos contra los que compite.

¿Dónde está el secreto pues?¿Qué motiva a un director de cine de Hollywood a poner en sus películas a un Ferrari, como única marca de coches que no pasa por la caja del ‘product placement’? ¿Qué motiva a la mayoría de aficionados del mundo de Fórmula 1 a seguir a un equipo que no es el que más habitualmente gana? Hay varios factores pero me atrevería resumirlo en uno, el factor último que me hace optar por Ferrari como la propiedad deportiva donde trabajaría si pudiera elegir: el valor de estar junto una marca única en el mundo. Y digo esto, habiendo sido muchas veces un verdadero tormento haber trabajado con ellos durante siete años. Pero cuando entras en la fábrica de Ferrari en Maranello, te das cuenta hasta qué punto todos sus empleados saben que trabajan para una empresa especial, que trabajan en la fábrica de sueños de millones de personas.

El secreto de Ferrari es haber tenido al mando durante su existencia a dos personajes excepcionales que entendieron la importancia de dar valor de una marca, de construir un mito, de alimentar una leyenda. El propio Enzo Ferrari y su sucesor Luca de Montezemolo son los artífices de este éxito, dos genios de su tiempo que en diferente medida sabían dar ese plus, la capacidad de dar valor a algo que anteriormente nadie había percibido.

El espacio de una postal

Anécdotas de ambos en ese sentido hay miles. Recuerdo una de cuando Marlboro quiso espacio en el coche de Formula 1 a comienzo de los ochenta ya que pagaba el sueldo (muy elevado) de sus pilotos. El Commendatore les dijo que el Ferrari no llevaba patrocinadores en el coche sino proveedores y cuando les arrancó un significativo aumento de su participación, les dijo: ‘a los proveedores les dejo el espacio de una postal’ y allí tenias a John Hogan, el jefe de Marlboro en su época comprobando ‘in situ’ con una postal, que sus logos estaban correctamente puestos en los monoplazas’.

De Luca de Montezemolo, me maravilló por ejemplo, como creó la división ‘Ferrari Classiche’. Consciente ‘il avoccato’ del valor que alcanzaban sus coches en las subastas, resolvió dar certificación plena en esas subastas sólo a aquellos coches que fueran restaurados en Maranello. Creó riqueza donde nadie veía valor, abrió una nueva unidad de negocio, creó nuevos empleos especializados en la región, aprovechó para remozar una de las partes más viejas y feas de la fábrica de Maranello y la convirtió en el taller que todo gran aficionado sueña con entrar. Además de ser el restaurador probablemente mas caro de todos, y con la obligación de que el coche pase una temporada ‘cedido’ en el museo si así es requerido. La lista de espera de clientes para que sus joyas sean restauradas es larga. El ‘sello Ferrari’ lo vale.

Tengo que reconocer que miedo me da la deriva que está tomando su actual presidente desde hace dos años Sergio Marchionne, alejada de todo romanticismo y cuyos ojos me dan la impresión de estar más presentes en el ‘rally’ del parqué de Wall Street que en las curvas de Nürburgring, pero es pronto todavía para juzgarle.

Te hacen ver que no te necesitan

Como organización son impredecibles, caóticos en ocasiones, cambiantes en sus propuestas, arbitrarios en sus decisiones, pero amigos, ¡son genios! y trabajar con genios tiene sus peajes. Por poner ejemplos, me hizo siempre gracia que aunque Ferrari necesite sponsors como cualquier otra propiedad deportiva, ellos siempre van a darle la vuelta y van a hacerte ver que en realidad no lo necesitan. Poco más o menos, te hacen un favor dejando que te unas a su proyecto y te gastes tus millones. También te van a invitar a muchas fiestas que vas a pagar tú, te van a decir que no a tus propuestas por sistema, alegando que no encajan con el ´sueño’…Hasta que descubran, que tu propuesta es favorable para sus objetivos comerciales y de marca.

En Ferrari son tan conscientes del valor de su marca que, aun teniéndote a disgusto, saben que no tienes una alternativa mejor y si en algún momento decides irte siempre habrá alguien dispuesto a tomar el relevo. Da igual que seas un cliente molesto como en su día fue Feruccio Lamborghini, un patrocinador o un licenciatario. La cuestión, es que por lucir una corbata de Ferrari se está dispuesto a pagar un pastizal y por el contrario, la corbata del mejor club de futbol del mundo solo te la pondrás si te la regalan, si es de tu equipo, y además acaba de ganar el partido. Esa es la diferencia.

Lo siento, soy Ferrarista…¡aunque siga sin saber explicar bien por qué!

Tribuna

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