La resurrección de Cristiano Ronaldo que convirtió al Madrid en un equipo respetable

El jugador tuvo en la primera vuelta de la liga una preocupante abstemia goleadora. Ahora, enrachado, enfila a Messi por el premio pichichi y es la única clave blanca para ganar la Champions

Foto: Benzema, Cristiano, Lucas y Asensio. (EFE)
Benzema, Cristiano, Lucas y Asensio. (EFE)

Al final todo es Cristiano Ronaldo, para bien y para mal. El mismo jugador insustancial que no apareció en la primera vuelta de la Liga es el que ahora ha recogido su juego y se dedica a marcar goles a unas velocidades asombrosas. Los cuatro contra el Girona no son más que los últimos [de momento] de una serie fantástica que lleva desde enero. Antes de aquello su juego era borroso, ahora sigue sin hacer demasiadas cosas, pero a quién le importa eso si sale del campo cada partido con uno, dos o tres goles marcados. Quien tiene la finalización, en el fútbol, tiene un valor increíble.

Lleva 22 en Liga, uno más que Luis Suárez, a solo tres de Messi. Está en el nivel, por lo tanto, de las estrellas inabordables del campeonato. Lo que resulta curioso es cómo ha conseguido llegar a estas cifras. En los primeros 19 partidos de temporada solo vio puerta en cuatro ocasiones. Dos goles contra el Sevilla, otro al Málaga, uno más en Getafe. Dos de ellos de penalti, que cuentan igual pero no satisfacen del mismo modo. Efectivamente en Europa, por algún fenómeno difícil de desentrañar, seguía marcando goles con normalidad. Pero en Liga se veía por debajo de casi todos los delanteros del campeonato.

Sabiendo la necesidad personal que tiene Cristiano de marcar goles, esos meses debieron ser una tortura. Mirar en internet y ver un raquítico 4. Escuchar los comentarios por lo bajini de que ya no era el mismo. Llegar a un bar [suponiendo que eso sea algo que pueda hacer una superestrella mundial] y encontrar miradas de desaprobación de los parroquianos en alguien a quien el ego se le podría medir en toneladas no debe ser fácil. Levantarse por la mañana y pensar, aunque sea por un minuto, que hay futbolistas mejores [él piensa realmente que es mejor que Messi]. Y todo así, el desasosiego de ser un goleador sin gol. Podría haberlo hablado con Benzema, pero tampoco es que el francés estuviese en posición de darle en aquel momento más consejo que "a ver si pasa pronto".

En esas el Real Madrid perdió una liga. No fueron sus ausentes goles los únicos culpables, todos los jugadores parecían fuera de forma, la defensa era una feria, el entrenador estaba desnortado... intentar minimizar ese daño es ser insensible con la historia de la institución blanca. Dejar de luchar en enero por obligación numérica en la liga es algo que, simplemente, no es aceptable. Y en el cómputo final de la temporada será algo a valorar, no solo haber perdido el título, sino haberlo hecho tan rápido. Sí, es cierto, si llega una Champions todos esos dolores habrán desaparecido de golpe. Pero fiarlo todo a un torneo del k.o. no deja de tener un punto de insensatez.

Recuperar el apetito

El caso es que en la segunda vuelta de la Liga volvió la bestia. Esta es la secuencia de tantos desde la jornada 20: 2-2-0-3-1-0-2-0-2-2-3. Total, 17 goles en 11 partidos. Pero es que ni siquiera ese dato es del todo justo, porque dos de esos partidos que disputó su equipo él no los jugó así que, en realidad 17 en 9. Si te empeñas en hacer una máquina para marcar goles no la puedes afinar tanto. En esta secuencia solo hay dos resultados desfavorables de los blancos y en ambos se quedó sin marcar. El Levante, donde no hizo gol, y el Espanyol, cuando no jugó.

Este último dato, además, señala el camino de la salvación, el de la Champions League. Si el Real Madrid quiere ser campeón de Europa otra vez necesita que Cristiano esté a un nivel extraterrestre. Esto es así, primero, porque él es la clave bóveda del ataque. Todos los movimientos del equipo están planteados para que el luso, al final, termine marcando su ración de goles. No tiene nada de locura confiar así en una sola pieza, al fin y al cabo temporada tras temporada los éxitos del club blanco han salido de las botas de Cristiano Ronaldo.

Es curioso, la responsabilidad es enorme, pero también parece ser el modo más simple de enchufarle. No hay Cristiano más eficaz que el Cristiano que se cree Moisés abriendo las aguas del Mar Rojo. En esta temporada se puede incorporar también una suspicacia a su bajo rendimiento inicial, que es algo que puede compartir con unos cuantos jugadores más del campeonato, incluso con compañeros suyos: en junio hay Mundial. Los clubes, que pagan cantidades enloquecidas de dinero a los futbolistas como él, ven cada dos o cuatro años como algunos futbolistas tienen entre sus prioridades lo que van a hacer con otra camiseta. En el fútbol está ampliamente aceptado este tema, pero no deja de ser una locura para quien paga la fiesta.

También vuelve Benzema

Estos meses de eclosión, la antesala del verano, le pueden ser suficientes al conjunto blanco. Cristiano es el caso más radical, pero no es el único que está recuperando su mejor versión. Con todos en plenitud, el Madrid es formidable. Entre los que están de vuelta se encuentra Karim Benzema, aunque su caso es difícil de evaluar, porque muchos nunca le perdonarán su falta de gol. El problema a principio de temporada no era solo que no marcase, también que no estaba jugando ni a las tabas. Ahora no, eso también ha cambiado, juega, se divierte, asiste y crea espacios. Se podría decir que contra el Girona fue el mejor si no fuese porque... Cristiano marcó goles, y de eso va esto del fútbol.

Los pitos en el Bernabéu siguen contra él, aunque deben de estar justificados en la frustración de los aficionados por todo lo ocurrido estos meses. O porque, es cierto, volvió a fallar de cara a portería. Pero en todo lo demás fue hilo de seda, se movió en la frontal del área, jugó de espaldas, combinó con Cristiano, con Asensio y con Lucas. Siempre se ha dicho que el luso le prefiere a cualquier otro como compañero. Ha habido otros, buenos, probablemente con más gol. Higuaín o Morata se llamaban. Al final el puesto era del francés, y no tiene nada de casualidad, es que cuando tienes un 'panzer' como cristiano, siempre apuntando a la puerta, no está de más un artillero que te ayude a cargarlo de munición. Y eso es Benzema, el que hace posible que los demás tengan sus opciones.

A él no le esperan en Francia, ni en sus mejores momentos le han llamado. Hay, cuentan, motivos éticos, problemas judiciales que, por lo que se ve, no han afectado para la convocatoria de Lucas Hernández. Eso, en todo caso, es una de esas cosas que debería de explicar Deschamps. No conciernen al Real Madrid, un equipo que se ha quedado con un solo objetivo, es cierto. Pero que se sabe el camino y tiene al jugador más capaz de reventar eliminatorias. Si sigue su racha goleadora son muchos los que tienen que temer.

Tribuna

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