La 'senyera' que no quería el presidente Luis Rubiales por protocolo

El episodio tuvo lugar este sábado por la noche, en la entrega de premios de la final de la Copa de la Reina, que ganó el FC Barcelona por un gol en los últimos segundos de la prórroga

Foto: La Copa de la Reina, levantada con la 'senyera'.
La Copa de la Reina, levantada con la 'senyera'.

El sábado por la noche se vivió una escena cuanto menos incómoda y que protagonizó el recién estrenado presidente de la RFEF, Luis Rubiales, y la capitana del Barça Laura Ràfols. El equipo femenino del FC Barcelona se acababa de proclamar en Mérida campeón de la final de la Copa de la Reina frente al Atlético de Madrid con un gol en el último momento de Mariona Caldentey, en el minuto 122’ de la prórroga. A la hora de hacer entrega del trofeo, Rubiales mantuvo una conversación con la portera, que había colocado la ‘senyera’ atándola a las asas de la Copa para intentar convencerla de que la quitara antes de levantarla. Ràfols la desató, pero la colocó por encima de la Copa y junto a su compañera Marta Unzué posó para la posteridad junto a la bandera catalana.

Para Laura Ràfols no era un partido más. Era su último partido, su despedida después de 14 años en el Barça con un palmarés de cuatro Ligas y cuatro Copas de la Reina. Había anunciado su adiós entre lágrimas unos días antes, aunque seguirá ligada al fútbol. Tiene un máster en medicina deportiva y otro en actividad física y salud, además del título de entrenadora nivel B de la UEFA. Ha visto y vivido el auge del fútbol femenino, pero siempre ha sido combativa y ha expresado su deseo de igualarse a sus colegas masculinos principalmente en la cuestión de la profesionalización, incluyendo claro está un salario mínimo para las jugadoras.

Las imágenes en Mérida son elocuentes; Ràfols no tenía intención alguna de quitar la bandera catalana por mucho que le dijera Rubiales y así lo contó ella misma al término del partido en declaraciones a 'TV3': “Yo he puesto la senyera como hacemos siempre que ganamos la Copa y él me ha dicho que la pusiera más tarde. Yo le he dicho que no y hemos tenido así ‘un momento’, pero ya está. Al final la he acabado poniendo porque la ponemos siempre que la ganamos. Él no me ha dicho nada más, lo ha dejado estar porque ha visto que la acabaría poniendo igual, no le doy más importancia”.

El presidente de la Federación también ha tenido que dar explicaciones. Tanto al Barça como públicamente: “Laura y yo no le hemos dado importancia. Es la Copa la que va a la jugadora y no al revés y solo tiene que llevar los colores del equipo campeón. A partir de ahí, estoy encantado de que le pongan lo que quieran, pero es una cuestión de protocolo. No le pedí hacer nada a la jugadora, le dije que después de entregársela podía hacer lo que quisiera. No hay ningún problema y los protocolos están para cumplirlos”. El club azulgrana ha aceptado el argumento y Ràfols terminó haciendo exactamente lo que quería, con la senyera bien visible, y a partir de ahora decidirá exactamente cuál será su futuro inmediato después de que el Barça, que ha mantenido una reñidísima lucha con el Atlético por la Liga que ganó el equipo rojiblanco por un solo punto de ventaja, pusiera punto y final a la temporada y ella a su carrera como futbolista.

Abucheos en Mérida al Barça

La cuestión nacionalista no es precisamente un tema menor en estos momentos, y la cuestión que sobrevuela en el ambiente es: ¿si hubiera ganado el Atlético y hubieran querido adornar la Copa con la bandera de la Comunidad de Madrid también hubiera surgido un problema de protocolo?

En el Estadio Romano de Mérida, mientras Ràfols y Rubiales hablaban se escucharon abucheos y gritos de “fuera, fuera” desde la grada. Era la bandera catalana, no la independentista, la ‘estelada’. Que el Barça es un equipo catalán es de perogrullo y estamos hartos de ver cómo en las celebraciones de los equipos cada uno elige su bandera, pero la senyera sigue generando controversia. Hay a quien le molesta su exhibición. La reflexión sobre si el Atlético hubiese mostrado la de la Comunidad de Madrid, o si el Betis, por ejemplo (sexto en la Liga), celebrara con la andaluza, ¿sería un problema? ¿Se habrían escuchado abucheos?

Mientras en el Congreso el viernes se pudo escuchar a diferentes líderes políticos, incluyendo al actual presidente del Gobierno Pedro Sánchez, hablar de la riqueza de la “España plural y diversa”, siguen existiendo gestos que demuestran que el fútbol, como espejo de la sociedad en la que vivimos, no acepta algunos símbolos identitarios.

Luis Rubiales se ha explicado, Laura Ràfols se paseó por el césped de Mérida con el estadio ya vacío para despedirse del fútbol después de levantar su último trofeo con su bandera, pero el problema está enquistado y no tiene que ver con la pelota, sino con las fobias. Nos lo tenemos que hacer mirar. Cuanto antes, mejor. Todos saldremos ganando.

Tribuna

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