Con la pizarra de Lopetegui y sin la 'flor' de Hierro a España le toca sufrir en el Mundial

España logró el segundo gol de Diego Costa en una jugada de pizarra ensayada en la era Lopetegui, pero luego Hierro se equivocó quitando a Diego Costa y De Gea se hundió

Julen Lopetegui dejó el trabajo hecho en el campo y a Fernando Hierro le faltó la 'flor' que necesita todo debutante y de la que tanto se habló cuando, como en su caso, Zidane se convirtió en el entrenador de emergencia del Real Madrid. A Hierro le faltó suerte por un mal día de David de Gea y una errónea decisión. No se puede entender el cambio que hizo de Iago Aspas por Diego Costa. Hierro retiró del campo al goleador de la Selección, al delantero que tenía el instinto de gol despierto y era una pesadilla para Pepe. ¿Qué diablos hace Hierro para entender que el partido no necesitaba a tú goleador y sí otro futbolista que juega por fuera del área? Incomprensible decisión que perjudicó a España en un momento del partido extraño.

No se puede comprender que España, con el 2-3, se pusiera a tocar y tocar por todo el campo y renunciara a marcar otro gol en un momento crítico para Portugal. El rival quedó aturdido con el golazo de Nacho y la remontada y, en lugar de aprovechar la debilidad de los lusos, la dejaron con vida con una posesión estéril y el comentado cambio de Aspas por Costa. El seleccionador pecó de inexperto en una decisión en la que se le vieron las costuras. España no fue capaz de rematar al contrario y tampoco de ser sólida o practicar el 'otro fútbol' que nos había enseñado Luis Aragonés para saber competir. El peaje: el golazo de Cristiano de falta.

Una lección para Hierro y algunos jugadores, principalmente para De Gea, que no estuvieron a la altura de la exigencia y la presión que requiere un partido del nivel de un Mundial. Si alguien se preguntaba en qué podía afectar el cambio de Hierro por Lopetegui puede encontrar aquí alguna explicación porque al portero le faltó empatía y motivación. Demasiada inseguridad y despistes que, en un partido de eliminatoria del Mundial, te manda para casa. En la acción del segundo gol de Cristiano Ronaldo y cómo dobla las manos no se pude evitar pensar en Karius y sus cantadas en la final de la Champions de Kiev. Me dio una conmoción.

Funcionó la pizarra que dejó trabajada Lopetegui en el segundo gol de Diego Costa. Llegó de una falta ensayada al palo para que Busquets prolongara el balón con la cabeza a la línea de gol y lo empujara el delantero. Jugada de estrategia de la época anterior que significaba un balón de oxígeno. Para eso están este tipo de acciones, que te sacan de un apuro cuando el juego es espeso y poco fluido como le estaba sucediendo a España en el inicio de la segunda parte. La herencia de Lopetegui sirvió para salir del atasco. Un subidón que nos sacó del pesimismo y aprovechó Nacho para hacer un golazo. El partido estaba ya controlado... y entre Hierro y De Gea se lo cargaron. Faltó chispa e inspiración al seleccionador y seguridad al portero.

Hierro durante el debut. (EFE)
Hierro durante el debut. (EFE)

Caras de funeral en el vestuario

Dio la sensación, desde antes de empezar el partido, cuando estaban los jugadores en el túnel de vestuarios, que España jugaba contra sí misma. Unas caras con gestos más rígidos que de concentración. Los portugueses, con Cristiano Ronaldo al frente, estaban más excitados y rabiosos. El tanatorio, ese del que Sergio Ramos había nombrado el día después de la decapitación de Julen Lopetegui, se exteriorizó en los himnos. Los portugueses con la vena hinchada cantando y los españoles con cara de luto (¿concentración?), a pesar de que no tengamos letra que tararear.

La Selección de Fernando Hierro fue un manojo de nervios y ansiedad contra un rival amenazante por la excitación con la que jugó Cristiano Ronaldo y los 'tiros' en los pies y las manos que se pegó. Primero Nacho, con un inocente gesto en el que picó con el cambio de ritmo de Cristiano para hacer penalti, y luego De Gea doblando las manos en otro disparo parable del portugués. Síntomas de unos jugadores afectados por el mazazo de recibir un gol a los tres minutos, tener que ir a remolque y todas las turbulencias vividas en las últimas horas con la crisis entre la Federación y el Real Madrid.

Esto acaba de empezar, pero tocará sufrir mucho si Fernando Hierro no aprende pronto la lección de que lo que funciona no se toca y los jugadores ponen más ánimo para dejarse de tanto 'toquecito' y rematar a los rivales cuando están contra las cuerdas. Para un día que a España se le caen los goles y funciona el delantero, falla el portero y el seleccionador.

Tribuna
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