¿Qué hacemos con Hierro? Como no siga de director deportivo, es otro fracaso

El futuro de Hierro está en el aire. Le pueden echar o incluso puede dimitir. Como Rubiales no le mantenga o convenza para que vuelva a ser director deportivo, será un fracaso

Foto: Fernando Hierro, junto a Luis Rubiales, el día de su presentación como seleccionador. (Reuters)
Fernando Hierro, junto a Luis Rubiales, el día de su presentación como seleccionador. (Reuters)

Lo primero que tiene que hacer Luis Rubiales es volver a 'fichar' a Fernando Hierro como director deportivo antes de encontrar al nuevo seleccionador. Meterle un segundo gol a Hierro sí que sería un acto de deslealtad y alta traición, porque todavía no sabemos qué va a pasar con el hombre que llegó al Mundial como director deportivo y se fue como seleccionador interino. Rubiales tiene que convencer a Fernando Hierro de que regrese a los despachos y continúe con su labor de director deportivo. No se espera otra cosa que no sea esta, porque un despido sería un bombazo y una dimisión del propio Hierro, una auténtica sorpresa y decepción.

Fernando Hierro tiene que seguir en la federación con sus antiguas funciones de director deportivo pese a que sea la última cara de la derrota en el banquillo de la Selección española. Lo que hizo Hierro fue apagar un fuego sustituyendo a Lopetegui a dos días del debut contra Portugal en el Mundial. A partir de ahí, tuvo poco o nada de margen de trabajo con la plantilla y su gestión parecía abocada al fracaso por la crisis institucional y el ambiente viciado de unos internacionales que hasta el último día han estado reivindicando la injusticia del despido de Lopetegui.


A Hierro le pueden entrar las ganas de marcharse y hacer borrón y cuenta nueva por sentirse culpable de haber caído eliminados del Mundial y no haber aportado algo diferente o novedoso en los partidos contra Portugal, Irán, Marruecos y Rusia. Hasta el último minuto del último partido, en la tanda de penaltis contra los rusos, sale mal parado por las imágenes de televisión en las que Diego Costa le parece hacer un reproche tras el fallo del penalti de Koke con un "te lo dije". Lo que le faltaba, sabiendo que se ha comido todos los ‘marrones’ habidos y por haber.

Por todos los lados le ha llegado el fuego. Se mantuvo firme en su idea de no quitar a De Gea, pero decidió que Iniesta fuera suplente contra Rusia. Se le ha reprochado la tardanza en los cambios o la falta de soluciones tácticas para conseguir que el juego fuera más profundo y efectivo. Ajusticiado públicamente, incluso, por colegas como Schuster, que no tuvo escrúpulos para decir que “el problema es que Hierro no es entrenador”.

Hierro, tras ser eliminada España. (EFE)
Hierro, tras ser eliminada España. (EFE)

Hierro, el más leal en la crisis

De lo que no se puede dudar es de su lealtad a la federación y su responsabilidad en un momento de crisis mayúsculo con la destitución de Lopetegui y una Selección que se quedaba huérfana de entrenador. Si no hubiera estado Hierro en Rusia, ¿quién se habría puesto en el banquillo? Pocas opciones había a mano. La siguiente era Albert Celades y la otra, haber jugado sin seleccionador. ¿Quién habría querido asumir este problemón? Dudo que alguno que no tenga la valentía que demostró Hierro. Por eso merece que le devuelvan a su cargo de director deportivo y Rubiales tiene dos cosas que hacer: no echarle y, si se quiere ir, hacer todo lo posible para retenerle, porque ha demostrado que es un activo impagable.

No tiene que sentir la vergüenza de la eliminación y sí volver a ilusionarse con la dirección deportiva, que para eso es el mejor. Lo demostró en su primera etapa con Luis Aragonés y Del Bosque (de 2007 a 2011) y ahora tiene contrato hasta el Mundial de Qatar 2022. Que siga, porque es el menos culpable de todos y ha demostrado sensatez, compromiso, seriedad y responsabilidad.

Hagan caso a Fernando Hierro, que de esto sabe mucho más que algunos que vayan a opinar para elegir el nuevo seleccionador y se quitan de en medio cuando cae toda la plasta. Fernando las ha visto de todos los colores en el fútbol, donde ha tenido que dar la cara y poner criterio a situaciones críticas en el Real Madrid y la Selección, con dirigentes duros y vestuarios complejos. España no se puede permitir perder también a Hierro cuando es de lo mejor que nos queda de la época dorada que ya queda lejos. Hierro ya estaba antes de que llegara Rubiales, y cuando este accedió al cargo salió el nombre de José Francisco Molina para entrar en el área deportiva... Lo primero, queda dicho, es saber qué va a ser de Hierro.

Tribuna

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