EL jaleo PREVIO LE pasó FACTURA A FROOME

La derrota de Chris Froome en el Tour de Francia: ¿es su final?

Chris Froome quedó tercero en el Tour de Francia y volverá más fuerte en futuras carreras. Este año el caos antes del Tour le condicionó mucho y acabar tercero es un logro tremendo

Foto: Chris Froome durante la última etapa del Tour. (Reuters)
Chris Froome durante la última etapa del Tour. (Reuters)

Para mí Chris Froome, desde el principio, era el máximo favorito a la victoria del Tour de Francia, aún sabiendo que venía de ganar en el Giro de Italia y lo que eso supone. El 29 de noviembre de 2017 anunciaba su presencia en la carrera rosa, a través de sus redes sociales. Su objetivo era conseguir el doblete y cuatro grandes seguidos (Tour, Vuelta, Giro y Tour). El 13 de diciembre, unos pocos días más tarde, se filtraba que se había detectado al ciclista una cantidad superior de salbutamol (sustancia para la que tiene permiso) en una de las etapas de la Vuelta a España. En ningún momento dejó de entrenar y su equipo le mostró total apoyo desde el principio, algo que me pareció una muestra máxima de confianza.

Comenzó la temporada y debutó en la Vuelta a Andalucía. No había motivo para no hacerlo, podía correr sin ningún problema porque nunca estuvo sancionado por dopaje. Él seguía creyendo en su objetivo y yo también. Su palmarés y solidez en este tipo de carrera respaldaban mi pensamiento, también lo bien que hacen las cosas en el equipo Sky. Fue al Giro y tras sus dos caídas muchos comenzaron a pensar que estaba acabado, que estaba hundido… pero venció y se vistió de rosa.

A pocos días de subirse al avión para disputar el Tour de Francia y sin nadie haberse pronunciado sobre el caso que le afectaba, la carrera anunciaba que no le dejarían tomar la salida. Finalmente se acelera la resolución del asunto y queda absuelto de culpa al demostrar que los valores de salbutamol varían diariamente en el cuerpo y no se puede tener en cuenta una sola muestra.

Ahora después de analizar todo con calma entiendo que haya caído, por denominarlo de alguna manera. Porque si caer para él fuera algo parecido a irse a un lugar lejano en la clasificación general o desparecer del privilegiado top 10… pero para Froome caer es bajar al tercer peldaño del podio. Bendita caída, algunos firmarían desde la salida en Noirmoutier-en-l’Île, estar ahí ahora mismo. Ese día, el primero del Tour, Froome se fue al suelo a cuatro kilómetros de la línea de meta. Afortunadamente sin consecuencias mayores en lo físico pero sí en lo deportivo, cedía 1´01 con el ganador de la etapa y 51” con algunos de sus máximos rivales. También, como tantos, dio con su fibroso cuerpo en el duro pavé.

Froome también cayó en la 12ª etapa del Tour. (Reuters)
Froome también cayó en la 12ª etapa del Tour. (Reuters)

El público no le perdonó

Podemos pensar que ahí comenzó a perder el amarillo pero para mí fue mucho antes. Desde el día que aparece ese resultado anómalo en los medios de comunicación, comienza a enfrentarse a algo complicado, algo que le ha acompañado incluso después de ser absuelto. Froome lleva meses sometido a un “machaque” público muy duro y eso desgasta, desgasta más que correr dos vueltas seguidas el mismo año, como ha hecho. Es difícil evadirte de todo y más ahora que las redes sociales son un hervidero de información, no siempre contrastada ni real pero aún así esta afecta. Aunque lo consiguiera, los abucheos, insultos y actos deplorables de algunos pocos se lo recordaban, no solo a él también a sus compañeros, casi a diario. Le intentaron tirar de la bici mientras sufría tras la rueda de Thomas en Alpe d’Huez, le han escupido en varias etapas, le han dado algún golpe en la espalda y en el costado…y también lo tiró al suelo un gendarme al confundirlo con un espectador mientras descendía el Col du Portet, camino de su autobús.

Sus rivales han sido duros, exigentes y a pocas horas de terminar la carrera incluso lo relegaban al cuarto puesto de la general. Roglic y Doumolin han luchado hasta el final, Thomas era su compañero, siempre lo fue y no su enemigo como algunos pensaban. Finalmente volvió a sacar fuerzas y experiencia, esa que solo los grandes poseen y su contrarreloj lo volvía a poner entre los tres primeros. Además, casi gana la etapa y voló sobre los 35 kilómetros exigentes. Recuerdo que en el Giro, Doumolin le negó el saludo y manifestó que no quería que el ciclista de Sky estuviera allí. Ayer, mientras esperaban que el jurado decidiera quién era el ganador de la crono tras el fallo en el cronometraje, conversaban sonriendo, todo había cambiado. Es tan difícil hacer lo que ha hecho, es tan complicado mantenerse firme con tanta presión emocional y física. No tener un mal gesto con nadie, pese a las faltas de respeto que han tenido y tienen con él y además debe de poseer una inteligencia emocional tan potente que le hace controlar impulsos que afloran de manera natural.

Convencido que le dolerá no haber conseguido su objetivo, claro que sí pero estará muy satisfecho de que sea un compañero y en especial, uno de sus mejores gregarios quien se lo impida. Difícil no era ganar este Tour, con todo lo que lleva en su cabeza y en sus piernas, difícil ya es estar en el tercer puesto. Froome volverá, quiere ganar el quinto.

Tribuna
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