Griezmann y Cristiano tienen que esforzarse para arrimar la silla a la mesa de Messi

Messi se pone la mesa y el mantel él solito, aunque declaró en la entrevista que concedió recientemente a Catalunya Ràdio que ahora prefería dar más asistencias que marcar goles

Foto: Messi marcó tres de los cuatro goles de la victoria del Barcelona ante el PSV. (Reuters)
Messi marcó tres de los cuatro goles de la victoria del Barcelona ante el PSV. (Reuters)

Al guantazo verbal de Sergio Ramos a Griezmann, que dijo que ya se podía sentar en la mesa con Cristiano y Messi (“La ignorancia es muy atrevida. Cuando escucho a este chaval me acuerdo de Totti, Buffon, Raúl, Iker, Iniesta... Lo han ganado todo y no fueron Balón de Oro. Se debe dejar aconsejar por Simeone, Koke o Godín, gente que tiene valores que le vendrían bien”, soltó el capitán del Real Madrid), contestó el argentino en el debut de la Champions con una exhibición y el primer triplete de la temporada.

Messi se pone la mesa y el mantel él solito, y aunque declaró en la entrevista que concedió recientemente a Catalunya Ràdio que ahora prefería dar más asistencias que marcar goles, cuando se arremanga es imparable. En su catálogo hay de todo, todo es exquisito, y los rivales solo pueden asistir al espectáculo.

En el primer tanto, de falta, tuvo un toque ‘maradoniano’, golpeando sutilmente el balón, que parecía ir a cámara lenta, para que se colara por arriba a la izquierda del portero. Como ya se sabe que también sabe marcar faltas por bajo, el PSV intentó tener todos los flancos cubiertos y se pudo ver una imagen curiosa: la de Hirving Lozano agazapado detrás de los siete jugadores que estaban en la barrera por si acaso. El segundo fue de primeras con la izquierda tras un gran pase de Rakitic, y el último, con la derecha, que en teoría es su pierna ‘mala’.

El golpeo de Messi en su gol de falta ante el PSV. (EFE)
El golpeo de Messi en su gol de falta ante el PSV. (EFE)

La promesa va muy en serio

"Este año vamos a hacer todo lo posible para que esta copa tan linda y tan deseada vuelva a estar en el Camp Nou", les prometió Messi a los aficionados en la presentación del equipo en el Gamper. Leo tiene clavada no la espina sino la estaca de la eliminación en cuartos de final en las tres últimas temporadas, y la promesa, por cómo ha empezado, va muy en serio.

Griezmann y Cristiano van a tener que esforzarse mucho para arrimar la silla a la mesa del argentino, porque ya lleva siete goles en los seis partidos que ha disputado y podrían ser ocho, porque no hay que olvidar que ante el Huesca cedió el penalti a su amigo Luis Suárez, necesitado después de un mal inicio. Messi no está para darse golpes en el pecho ni entrar en diatribas dialécticas, pero en cuanto salta al terreno de juego habla a gritos: el rey soy yo.

Tribuna
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