¿Qué hay detrás de la victoria de Valverde? Todo comenzó hace días...

Alejandro Valverde fue el mejor en la carretera, pero para lograr su objetivo antes necesitó un equipo bien combinado, que estuvo reunido en Granada unos días haciendo piña

Foto: Valverde celebra la victoria con sus compañeros. (Reuters)
Valverde celebra la victoria con sus compañeros. (Reuters)

Las competiciones de un día son imprevisibles, para mí las más difíciles de gestionar. Pero si encima se trata de un campeonato del mundo, la dificultad se multiplica por un dígito alto. Siempre he admirado a los clasicómanos, a los ciclistas especializados en este tipo de pruebas. No significa que menosprecie a los hombres de grandes vueltas, en absoluto. Pero me parece tan complicado prepararte para un día en concreto y que todo salga bien. El factor suerte es determinante, fundamental diría yo.

Puedes estar meses pensando en ese día y algo sucede, alejado de tu control, que echa por tierra el objetivo. Durante la pasada Vuelta a España ya se comenzó a hablar del Mundial: de los ciclistas que iban a llegar en mejor forma, de los favoritos, de las posibles sorpresas, de la exigencia del recorrido. Normalmente los que no terminan muy “fatigados” siempre tienen opciones. Una vuelta de tres semanas te da un ritmo magnífico. Hay otros ciclistas que corren un calendario alternativo o que llevan un entrenamiento específico para llegar en inmejorables condiciones a la cita mundialista.

Alejandro Valverde lleva ganando carreras desde que se puso el primer dorsal de la temporada. Su recuperación, tras la caída que sufrió en el prólogo del Tour17, fue sorprendente. Su rodilla había quedado tan dañada, después de impactar con aquella valla que carecía de protección, que muchos pensaron que no volvería a ser el que era. Vaya si lo consiguió. Llegó y venció. Ha corrido el Tour de Francia a gran nivel, la Vuelta a España “a tope” y ya estamos en octubre. Yo le conozco, he estado a su lado y he sido testigo de su profesionalidad. Muchos pueden pensar que es un talento innato pero hay mucho trabajo detrás de sus éxitos. Yo sabía que estaría con los mejores en la parte final de la carrera, eso seguro. Ahora bien, muy diferente es salir de ese grupo de elegidos y vencer. Eso es muy difícil y más aún si eres al que todos vigilan.

La importancia del equipo

Se hablaba de este Mundial como su última oportunidad. Por edad, porque el recorrido se adaptaba a la perfección a sus características, por el elenco de compañeros que podían acompañarle. Y yo me quedo ahí, en el equipo. La edad es importante pero el estado emocional más. De nada sirve tener un joven de 18 años con pocas ganas. El recorrido puede ser idóneo pero si no tienes quién lleve la carrera controlada hasta el final, estás eliminado. Sí, atacarás pero para hacer sexto, ya habrá cinco hombres por delante. Todo comenzó hace días. Los corredores de la selección española se conocen. Algunos han militado en el mismo equipo, otros han coincidido en concentraciones y otros tienen calendarios similares. El año pasado comenté, en una retransmisión de radio, que me faltaba un encuentro de la selección previo a la carrera. No es lo mismo coincidir entrenando o en carrera con maillots diferentes que con el mismo.

Muchos acaban de terminar la Vuelta y tienen ganas de ir a casa con la familia, pero había que hacer ese último esfuerzo. Javier Mínguez anunció la lista de seleccionados y les invitó a pasar unos días en Granada. Ahí comenzó a fraguarse la victoria de Alejandro. Ayer, durante el brindis en la cena de celebración, el 'Bala' se dirigía a sus compañeros y les agradecía el buen ambiente que habían tenido durante estos días. Vieron la contrarreloj del mundial en el mismo salón, todos con el mismo chándal animando a Castroviejo y Soler. La concentración no es necesaria para entrenar, ni para descubrir nuevas estrategias pero sí para establecer pilares sólidos dentro del grupo. Anuncié en mis redes que no era trascendental que perdieran el vuelo y llegaran unas horas después de lo establecido a Innsbruck. Ahí no reside el éxito del grupo.

Podrían haber viajado el día antes y habrían ganado. Vi a un grupo unido, sonriendo minutos antes de la salida y eso denota tranquilidad, confianza y seguridad en ellos mismos y en el resto de compañeros. No había pinganillos pero hablaban constantemente entre ellos. No los necesitaban porque estaban a escasos centímetros unos de otros. Eran un bloque compacto. Si alguien podía ganar ayer era Alejandro y los siete gregarios, porque todos sabían que eran gregarios, se pusieron manos a la obra. Todos para uno y uno para todos, como rezaban los mosqueteros antes de sus combates. Ellos no llevan maillot ni culotte pero son fundamentales. En la celebración veías a toda la armada española unida, todos se confundían con todos, eran iguales. Seré muy antiguo pero yo sigo creyendo en un único líder y el resto de hombres trabajando par él. Tener varios líderes en el grupo genera desconfianza, división, ambiente enrarecido y sobretodo gasto de energía. Tan importante esta para alzar los brazos en meta y bajar el arcoíris del cielo al pecho. Alejandro, Izaguirre, Castroviejo, Herrada, Enric, David, Omar, Mikel, Minguez y auxiliares, ENHORABUENA.

Tribuna
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