Tebas baila agarrado con su enemigo

Esta semana se han desvelado los planes de Relevent, socio de LaLiga en Estados Unidos, de crear una liga continental europea, lo que en la práctica sería el fin del campeonato local

Foto: Javier Tebas. (Reuters)
Javier Tebas. (Reuters)

"Suena a una idea cocinada a las cinco de la mañana en un pub". Javier Tebas, en 'The New York Times', cuenta que la idea de una superliga europea, con los mejores equipos del continente, es improvisada, irreal y absurda. Está en su papel, el de defender las ligas locales, concretamente la suya, la española, la que dirige desde la presidencia y de la que cobra cada temporada cerca de dos millones de euros. Bien puede decir que le parece una idea peregrina, pero sabe de sobra que no es nueva.

Porque, más allá de los Football Leaks de esta semana, publicados por 'Der Spiegel', en los que se da cuenta de la magnitud de las conversaciones entre los grandes equipos europeos, todo esto viene a siendo un clamor desde hace tiempo. A poco preocupado que se esté en estas cosas, se han escuchado planteamientos varios, quejas de clubes que se ven constreñidos en sus países y planes más o menos públicos de hacer saltar la banca. Y, en el peor de los casos, alguien de Relevent, su empresa amiga, debería haberle comentado algo.

Relevent es la corporación que más fuerte ha pujado por hacer esa liga europea, es la que quiere que las ligas nacionales desaparezcan —o se minimicen— a cambio de crear una competición de ricos en el continente. Es una compañía estadounidense, conocida en el fútbol porque se dedica los veranos a ponerle lustre y mucho dinero a las pachangas de pretemporada con la International Champions Cup. Ellos son los responsables de las giras americanas de los equipos. En las filtraciones recientes, Charlie Stillitano (más sobre este señor un poco más adelante), el CEO de Relevent, era el que proponía, disponía y movía voluntades. De todos los intentos por llevar a cabo el proyecto este es el más serio, desde unas oficinas de Nueva York con en una empresa con fuerte penetración en Miami.

Han hecho poco por disimular su interés por cambiar el orden mundial del fútbol y también, sorprendentemente, son aliados y socios de LaLiga. Hace unos meses se anunció a bombo y platillo un acuerdo por el cual la institución que dirige Javier Tebas iba a montar una 'joint venture' en Estados Unidos. Su nuevo socio privilegiado era, precisamente, Relevent. De ese consorcio ha salido el partido de Miami, ese Girona-Barcelona sobre el que se dan vueltas y vueltas y que ha derivado en una guerra abierta gordísima en el fútbol español. El encuentro, por más importante que parezca, no deja de ser un detalle en todo esto. Una buena forma de gritarse unos a otros, una cortina de humo sobre todo lo que está detrás.

Tebas da una conferencia en Dubái. (Reuters)
Tebas da una conferencia en Dubái. (Reuters)

El amigo sospechoso

La parte fundamental del acuerdo, ampliamente contado en un bonito comunicado, dice que LaLiga entrega la representación del campeonato en norteamérica durante los próximos 15 años a una nueva sociedad participada a medias por la propia Liga y Relevent. Fuentes consultadas señalan que la corporación estadounidense es, por experiencia, una opción muy buena, pues conoce el terreno y tiene una experiencia que ninguna otra compañía podría dar. También es cierto que llamó la atención que en el acuerdo no hubiese cantidades prefijadas. Las dos empresas se repartirán al 50% las ganancias que se generen en estos tres lustros.

Sorprende que LaLiga, que es la propietaria de la imagen del campeonato en todo el planeta, comparta sus ganancias sin más, a cambio de la comercialización, sin muchos más datos, sin objetivos mínimos conocidos. No dan todos lo mismo a la relación, pero a la hora de la verdad los ingresos sí serán divididos a partes iguales. Claro que, por lo que se ve, Tebas tiene mucha fe en que el campeonato va a crecer mucho en los próximos años en tierras estadounidenses. La diferencia con la Premier es, por el momento, amplísima. En buena parte del continente el fútbol se resume en la liga local y los partidos de fin de semana de la liga inglesa. Relevent tiene que solucionarlo, y medios tiene para ello. Cada año dilapida una fortuna en cortejar equipos extranjeros. De momento, casi no se puede ver en Estados Unidos, pues beIN Sports, el canal que lo emite, es residual en el país.

La conveniencia o no del contrato depende de muchos factores, pero hay uno que hace extraño el proceso entero, y es que Relevent se dedica tanto a explotar comercialmente el campeonato como a dinamitarlo en la medida de lo posible. LaLiga es un evento que tiene sentido económico en el panorama actual y salta por los aires en cuanto exista una competición más competitiva por encima. Solo el Real Madrid y el Barcelona saben a buen seguro que entrarían en un club selecto. El Atlético de Madrid estaría muy cerca de ello, aunque comercialmente no sea lo más recomendable tener dos equipos de la misma ciudad. Si algo así sale adelante, será siempre, en todo caso, una mezcla de lo deportivo y lo económico, y los atléticos no se hacen a la idea de lo que han sido los años de Simeone —e, incluso, Miguel Ángel Gil— para formar parte de esa pequeña élite. Sevilla, Valencia o Athletic pueden llegar a pensar que hay un sitio para ellos, pero es improbable. E imposible que entren todos. Es decir, alrededor de 15 equipos de Primera y los 22 de Segunda verían cómo de golpe se fastidia su modelo de negocio. Ese que tiene que defender Tebas, que además ha articulado su poder en la institución gracias más al apoyo de esos clubes que a los grandes.

La explicación de Relevent —y de los que antes lo intentaron— que ha seducido al Madrid, al Barcelona, al Bayern y a otros grandes europeos es en realidad bastante sencilla. El fútbol es la industria de ocio más grande del mundo, la que más dinero genera, pero compite mal. El baloncesto tiene la NBA, que centraliza un porcentaje enorme de las ganancias del deporte a nivel mundial. Son 30 equipos repartiéndose una buena parte del pastel. En el fútbol, como está montado hoy en día, el pastel es más grande, pero se divide entre muchos más que dependen un poco de quien quiera verlo. La fragmentación, en todo caso, no beneficia a los diez o doce equipos más potentes, que encontrarían más ingresos si compitiesen en una posición de superioridad.

Charlie Stillitano fundador y CEO de Relevent. (Reuters)
Charlie Stillitano fundador y CEO de Relevent. (Reuters)

El fin de la clase media

No es difícil de ver que esto, para equipos como el Villarreal, es una catástrofe. Por bien gestionado que esté, que lo está, nunca entrará en un consorcio así. En este mundo se mirarán los resultados, pero fundamentalmente los que salgan en los balances y en las encuestas de popularidad. Un equipo que representa a una localidad muy pequeña no tiene cabida en ninguno de estos planes más financieros que meritocráticos. No estaría mal que, por más agradecidos que estén a Tebas, en alguna asamblea de LaLiga pregunten cómo se ha podido llegar a un acuerdo con Relevent. Por qué su presidente, que no deja de ser un empleado del consorcio de clubes, está durmiendo con el enemigo.

Un detalle llamativo sobre Charlie Stillitano. El CEO de Relevent es quien aparece nombrado en Football Leaks como cerebro de la operación por hacer la gran liga europea. Es un personaje importante en esta historia, pues es quien lleva el día a día de la empresa, su materia gris. El dueño, Stephen Ross, confía mucho en él. A pesar de todo lo anterior, en la versión española del comunicado no aparece nombrado por ningún lado y, lo que es más curioso, en la redactada en inglés y distribuida por Relevent sí que aparecía. Es un detalle relevante, porque todo lo demás en la nota, de casi tres páginas de texto, es una mera traducción de un idioma a otro. Lo único que cambia de una redacción a otra es la desaparición de Stillitano y de Jonathan Sheiman, socio ejecutivo, que también aparece en la versión estadounidense. ¿Por qué?

LaLiga está obligada a pelear contra el macroproyecto, es una cuestión de supervivencia. Tebas, como presidente, tiene que ir en esa línea. Pero claro, en algún momento puede dejar de ser presidente. Algún día pasará. El fútbol se está moviendo, están ocurriendo cosas. Hay guerras entre FIFA y UEFA, terceros actores que antes no estaban y aseguran que a este deporte se le puede sacar un rendimiento muy superior. Posicionarse en el nuevo panorama es difícil.

Gianni Infantino. (EFE)
Gianni Infantino. (EFE)

Los jeques y la razón de Tebas

Fuera de todo este embrollo, que es capital para el futuro, un detalle: Javier Tebas tenía razón. Se ha pasado meses hablando de competencia desleal por parte de los equipos de los jeques, contando que les estaban tongando y que el Fair Play Financiero, la herramienta que UEFA había ideado para que el fútbol no se fuese de las mano, estaba siendo poco efectiva, cuando no completamente inútil. Es cierto, era cierto entonces y lo es ahora. La UEFA se saltó sus propias normas y dejó que los caprichos de las monarquías del petróleo se impusiese. Los documentos de Football Leaks prueban que se permitió a sabiendas a los equipos gastar más de lo debido y que, cuando tocó sancionar, no se hizo.

Igual tuvo algún que otro exceso verbal, que es algo bastante común en Tebas, pero en la esencia tenía razón. A los nuevos ricos no se les ha aplicado el rasero del resto y los intentos de la UEFA para darle un poco de sensatez al mercado futbolístico eran sombras chinescas, bonitas de cara a la galería, pero completamente falsas. Platini o Infantino, que ahora dirige el fútbol mundial, fueron cómplices de los desmanes. Los policías estaban conchabados con quienes querían asaltar la banca. Las consecuencias que hoy en día se ven son parte de esa política, más propia de las cloacas del fútbol que de situaciones llevadas a cabo con transparencia. Nadie dimite y hasta Infantino, riéndose de todos, dice que el pufo era necesario.

No todas las guerras de Tebas son lógicas, pero en esa por lo menos tenía razón. La siguiente, la de la liga europea, habrá que ver en qué desemboca. Aunque él cree que es algo destinado a morir. "En diez años esa estrategia haría desaparecer a los aficionados", contaba estos días en una entrevista en 'The New York Times'. Sorprende un poco que sean los aficionados el motivo, pues lleva tiempo diciendo que ahora se han deslocalizado, que ya no son solo los que van al campo. Al de Singapur, El Cairo o Dallas seguro que le apetece más ver un partido de una liga europea que uno de una liga local.

Ah, y un detalle más. En su conversación con el periódico estadounidense cuentan que va a reclamar el partido de Miami por lo Mercantil —en España ha evitado decir cuál era la estrategia legal— y que el mes pasado cenó con Luis Rubiales para ver si lograba desbloquear todo esto. Hay que ver lo que se aprende leyendo prensa extranjera.

Tribuna

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