La soberbia devora a Isco en el Real Madrid
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Ulises Sánchez-Flor

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La soberbia devora a Isco en el Real Madrid

El problema lo tiene Isco, nadie más. Porque solo depende de él recuperar un puesto con la llegada de un entrenador que ha subido el nivel de competencia y ve algo en él que no le da confianza

Foto: Isco se encaró con la grada en el partido del Real Madrid ante el CSKA de Moscú. (Reuters)
Isco se encaró con la grada en el partido del Real Madrid ante el CSKA de Moscú. (Reuters)

La soberbia es el peor enemigo de Isco. Ha protagonizado el episodio más grave que puede realizar un futbolista del Real Madrid. Encararse con la grada y responder con un insulto es un gesto que no perdona el Bernabéu. En los próximos partidos se comprobará cuál es el grado de irritación de los aficionados con el malagueño. El siguiente encuentro es este sábado, de nuevo en casa, contra el Rayo Vallecano, y en los planes de Solari no está que Isco sea titular. La atmósfera en el madridismo es de una fuerte combustión entre la indignación y la decepción que puede estallar, todavía con más fuerza, contra Isco en el momento que vuelva a pisar el césped. Sea para calentar o jugar algunos minutos. Es una situación muy complicada la que tiene Solari y puede que la solución pase por no exponerle al juicio del Bernabéu en el partido contra el Rayo.

El problema lo tiene Isco, nadie más. Porque solo depende de él recuperar un puesto con la llegada de un entrenador que ha subido el nivel de competencia y ve algo en él que no le transmite confianza. Isco es el que tiene que trabajar más, con humildad y modestia, para cambiar la opinión de Solari. Pero tiene un carácter difícil y complicado. Las primeras consecuencias las sufrió con la decisión del entrenador de dejarle fuera de la convocatoria en Roma. Su actitud y sus desplantes le jugaron una mala pasada y sufrió un castigo del que parece no haber escarmentado.

Ha pasado la línea más peligrosa. Enfrentarse al Bernabéu es ponerte una cruz muy difícil de quitar si no pides perdón públicamente o aguantas el chaparrón y te conviertes en Messi en cada una de las oportunidades que se presenten. Pero Isco, que es un excelente jugador, no es ni Messi ni Cristiano Ronaldo. Tampoco Iniesta. Tiene talento y cuando está en forma y con confianza es muy bueno. Pero no es una estrella de nivel ‘top’. Está bien que se lo crea y se rebele, pero que lo haga con más trabajo y compitiendo mejor en el día a día para ponérselo difícil a Santiago Solari. Que lo haga con respeto al entrenador, sus compañeros y el Bernabéu.

Isco no está por encima del Real Madrid. Debería darse cuenta o alguien se lo tendría que explicar. En el Bernabéu han pitado a jugadores con mayor nivel que él y han tenido que bajar la cabeza y seguir jugando. Isco tiene todo el derecho a estar frustrado por su situación y considerar que es hasta injusta porque no ha hecho nada diferente al resto para ser suplente. Pero aquí manda el entrenador que esté. No vale que Isco, porque se sienta una estrella o gane más dinero que Solari, quiera echar un pulso. No sirve que esté mohíno porque Florentino Pérez ha echado a Julen Lopetegui y a él le parezca una barrabasada.

Es la humildad y tener mejores consejeros lo que le hace falta a Isco para recuperar su mejor versión y ganarse, si todavía está a tiempo, el respeto y el cariño del Bernabéu. Alguien de los más veteranos del club –Butragueño, Amancio, Raúl, Roberto Carlos…– debería hablar con él. Sergio Ramos, como capitán, podría explicarle qué es el Real Madrid y qué sienten los aficionados cuando la imagen del equipo es bochornosa. Da igual que hayas ganado tres Champions seguidas. Hasta Florentino Pérez estaría capacitado para multarle por un acto de indisciplina o mala educación. No sería la mejor solución porque es un futbolista que hay que recuperar. Pero Isco tiene que poner mucho de su parte y eliminar sus malos humos y ese aire de suficiencia que le está perjudicando.

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