Lo malo de correr la San Silvestre Vallecana

La moda de correr el último día del año parece que se ha asentado entre los españoles. Son diferentes motivos, no sólo por el tema de salud, los que hacen que tenga tantos adeptos

Foto: La San Silvestre pasando por la Puerta de Alcalá. (EFE)
La San Silvestre pasando por la Puerta de Alcalá. (EFE)

Correr el último día del año se ha convertido en una tradición que hace frente a las instauradas cañas del mediodía del 31 de diciembre. Inscribirse a una San Silvestre y quererla completar sin sufrir invita a prevenir excesos... al menos hasta la noche más larga del año. Pero, además de este, hay otros argumentos que empujan a que los amantes de 'salir a correr por que sí' nos apetezca despedir el año de este modo, ya sea en la San Silvestre de un pueblo, en la madrileña del Jarama o en la de Vallecas, a la cual tengo especial cariño pese a ser la más complicada (y no por el recorrido).

Puntos a favor de correr una San Silvestre

- El básico: por salud. Además de que 'Pepito Grillo' te dice que comas un polvorón menos y bebas una copa de cava menos de los que hubieras consumido durante las fiestas, te anima a seguir entrenando de alguna manera hasta el final del año, incluyendo el ejercicio que realizas ese día 31, en el que tu estómago normalmente tiene un trabajo extra por la noche.

  • Una magnífica manera de cerrar el año: durante 10 kilómetros da tiempo para pensar cómo ha ido el año. Lo días malos, los buenos... hacer un balance mientras das zancadas quitas lastre mental. Tu cabeza se oxigena como tantas veces lo ha hecho a lo largo del año para coger ideas renovadas, sacar conclusiones o tomar decisiones. Esta vez es especial, emociona pensar cómo se ha dado carpetazo a un año, independientemente de si ha sido más negativo que positivo o al contrario.
  • La familia y los amigos: correr esta carrera acompañado es también un momento único. Estar pasando los últimos instantes de un año junto a un ser querido aumenta la importancia de estos 10.000 metros, tanto como que en la meta estén otras personas esperando con un abrigo, agua o un matasuegras para ir celebrando Nochevieja. El momento sentimental tiene un hueco importante entre los motivos para apuntarse a una San Silvestre el último día del año.
  • Reto: quien no sea asiduo a las carreras, es una magnífica oportunidad para cerrar un ciclo logrando una meta. El refuerzo psicológico por cumplir un objetivo es tan reconfortante en este día...
  • Ambiente: aquí barre la San Silvestre de Vallecas. El ambiente que se vive en cada kilómetro es único y no sólo por la cantidad de personajes disfrazados y divertidos que vas encontrándote por el camino, sino por la gente que se agolpa para animar a los corredores, especialmente cuando un pisa Vallecas. Es 'su' carrera y sus vecinos la convierten en un momento épico para cada corredor. Quien no crea que unos aplausos pueda animar a un deportista de élite, sea cual sea el deporte, sólo tiene que apuntarse a una carrera popular y comprobar por sí mismo que un ánimo de alguien que no conoce estimula más que un trago de una bebida isotónica.

Lo malo es...

Claro que, siendo tan atractivo correr una San Silvestre, especialmente la más mediática -la de Vallecas- tiene algunas incomodidades:

  • Codos y zig-zag: una de ellas es que si alguien quiere correr cómodamente, con 40.000 participantes, debe acreditar una buena marca y situarse en su cajón de salida correspondiente. De esta manera, aunque no se vaya demasiado cómodo por la cantidad de gente que hay, no será como si alguien que corre habitualmente sale en el último cajón, donde los adelantamientos y los zig-zag serán continuos hasta el final de la prueba.
  • Logística: estar sobre las 18 horas en las inmediaciones del estadio de Vallecas puede que sea un factor a tener en cuenta para estar en la mesa cenando unas horas después. Hay quien aparca el coche el día anterior por la zona o quien tiene a alguien esperándole para regresar a casa, lo cierto es que el atasco va a estar asegurado si no se planifica bien la 'huida'. La mejor opción es el transporte público... Aquí se hace imprescindible tener en cuenta que es necesario ropa de recambio.

La balanza, para alguien que reside en Madrid, parece inclinarse hacia la Vallecana antes que a cualquier otra, pero si uno ya a saboreado esa sensación quizás prefiera estar más tranquilo y sin tantos agobios disputando cualquier otra. También hay quien prefiere correr una San Silvestre matutina para estar más libre por la tarde o poder asistir a las famosas cañas del mediodía que algún conocido festeja. Lo importante es acabar el año como uno quiera y mantener el pulso deportivo: que a nadie conocido le entre la risa si decimos "este año me apunto al gimnasio".

Tribuna

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