Hay que ser torpe: cómo Isco está cavando su propia tumba en el Real Madrid

A Chendo... No se le daría mucha importancia si fuera un hecho aislado, pero el desprecio a Chendo del pasado fin de semana fue otro gesto más que dibuja la cara oculta del joven de 26 años

Foto: Isco, durante un partido de Champions de esta temporada. (Reuters)
Isco, durante un partido de Champions de esta temporada. (Reuters)

En abril de 2015, Sergio Ramos y Carlo Ancelotti debieron sofocar una pataleta de Isco por una suplencia frente al Rayo Vallecano en favor de James. El técnico italiano quería “verticalidad” y el colombiano le daba fácil lo que al de Málaga le costaba más. Su reacción fue la primera de otras tantas que llegarían y que desnudarían una actitud en privado —cuando las cosas vienen mal dadas—que no refleja la calma y sonrisa que destila en público. Dentro del Real Madrid se ha ido dibujando esa cara desconocida de Isco y que esta temporada, él solo, se ha ido encargando de mostrar a todos. Lo último fue el 'ni me toques' a Chendo cuando salió del campo ante el Alavés después de saltar al césped en el minuto 86. A Chendo… En la mañana de este martes, Isco ha colgado una foto con Chendo asegurando que se trataba de una broma, algo que en el club se lo toman con cierta sorna, aunque agradecen que haya movido ficha para que el ambiente siga siendo tan bueno como el que es (en la cena de capitanes de la semana pasada ya le dijeron que sonriera un poco).

Al Santiago Bernabéu le gustan los jugadores sacrificados y que corren más que el rival. También los que destilan calidad y hacen malabares. Sin embargo, no le gusta que se llame “hijos de puta” a los aficionados o que no remen con el grupo y el entrenador de turno, sobre todo si las cosas están saliendo bien. Isco, en diciembre, insultó a su público, público que se ha ido enterando por la prensa de desplantes que el de 26 años ha hecho estos últimos meses tanto a Solari como a miembros de su equipo. “No le pega...”, podía pensar alguien que no conociera el pronto del andaluz, pero así es. Es un genio con genio.

Chendo, delegado del Real Madrid y uno de los futbolistas que con más sacrificio han lucido el '2' del equipo, fue ninguneado el pasado fin de semana por Isco cuando le fue a saludar y felicitar tras el partido. Ya no es que Isco ignorara al legendario Chendo, es que le esquivó para que no le tocase. A Chendo…

[Leer más: La gestión de Isco (y su actitud) supera a Solari]

Que Isco está atravesando un mal momento en lo profesional no lo duda nadie, porque él se ve titular pero Solari (y sus resultados) no. Su ambición —¿y ego?— le impide afrontar con la naturalidad de otros compañeros —como Marcelo— su suplencia. Tampoco le ha hecho ver su entorno que esta es una carrera de fondo y que tiene mimbres (fútbol) como para ser titular o entrar con más regularidad en los planes de Solari. Así como nadie ha logrado convencerle de que abandone esa conducta, porque está cavando su propia tumba de blanco.

Chendo le perdona, si es que dicho gesto en caliente lo ha tenido en cuenta en algún momento, pero ha dado más motivos al público del Santiago Bernabéu para pitarle (como ya lo hizo anteriormente el “hijo de puta”). También ha dado más argumentos a Florentino Pérez para ponerle en la cesta de prescindibles si el caso no se endereza.

Su primera vez en público

Isco y su entorno están encendidos, pero esto no justifica sus desplantes y la pésima imagen que está dando en cada una de sus decisiones sin el balón en los pies, incluyendo cuando leyó la cartilla en septiembre a un periodista en una rueda de prensa con la Selección española con un “yo a ti no te voy a contestar”… Este fue el primer síntoma en público de la fama de chulo que ya se había labrado dentro del Real Madrid.

Ahora, con su falta de respeto a Chendo, más aficionados conocen la otra cara (cada vez más famosa) de Isco. Queda retratado, y lo malo para él es que ni es un hecho aislado… no ha pedido disculpas públicamente (porque no cree que deba hacerlo), pero sí ha señalado en sus redes sociales que se trata de una broma... Dentro del club, sonríen. Ha manchado de barro su propia imagen e, indirectamente, la del Real Madrid. Él sabrá cómo contener su ira en estos momentos puntuales… o no (si es que pretende seguir en el Real Madrid).

A Chendo...

Tribuna

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