El lío en el que se ha metido el Barcelona por culpa de Messi

Piqué reconoció que no era una prioridad la Copa, pero Messi excitó al personal con una remontada ante el Sevilla. El sorteo deparó un Clásico y el argentino está lesionado

Foto: Leo Messi durante un partido con el Barcelona en el Camp Nou. (Efe)
Leo Messi durante un partido con el Barcelona en el Camp Nou. (Efe)

La situación en el Barcelona tiene un fastidio. La facilidad con la que Messi liquidó al pobre Sevilla de Machín en el Camp Nou provocó una remontada 'poco' celebrada por Ernesto Valverde y Piqué. El entrenador venía avisando, con hechos y no palabras, de guardar las energías para la Champions y la Liga. La sinceridad de Piqué despejó cualquier duda en el orden de prioridades cuando dijo, tras la derrota en el Sánchez Pizjuán, que “si le damos la vuelta bien, si no, otro año será”. En Barcelona se picaron porque se dijera que este año 'molestaba' la Copa del Rey y que, más o menos, se tiraba para no desgastarse con la proximidad de la Champions.

En el Barça se apunta a que el éxito del Real Madrid en las últimas Champions –cuatro en los últimos cinco años– estaba en que llega a las eliminatorias europeas más fresco y con menos carga de partidos. Da rabia que un equipo más regular en la Liga y volcado en ganar todo –hasta la Copa del Rey– sufriera tropezón tras tropezón en la Champions. Mientras en el Madrid se ponían todos los esfuerzos en no fallar en Europa y se perdían las Ligas y la Copa en el mes de enero. La lección que aprendieron en el conjunto azulgrana –con el fracaso en Roma– es que algo había que copiar del Madrid. Y esto pasaba por no reventarse con la Copa. Una competición que han ganado en las últimas cuatro ediciones y se la señala como la ‘culpable’ de los batacazos europeos.

El plan de Ernesto Valverde era más que cristalino. No exponer a Messi en los partidos de ida contra el Levante y Sevilla para ahorrarle esfuerzos y prevenir cualquier contratiempo. Messi jugaría la vuelta de estas eliminatorias coperas como si de un entrenamiento oficial se tratara para estar activo. Lo que no se esperaba es que le tocara tirar del carro en la remontada contra el Sevilla. Y eso que le dejó el lanzar el penalti del primer gol a Coutinho. Un acto de generosidad del argentino. Fueron cayendo los goles, excitó verse en una remontada y llegó lo peor de lo peor: el sorteo deparó un Clásico. Ahora el argumento de Piqué y su ‘otro año será’ no tiene validez. El Barcelona querrá eliminar al Madrid en una competición en la que no quería desgastarse y tiene a Messi lesionado.

El problema es no saber qué hacer con Messi después del golpe en el muslo derecho que sufrió en el partido contra el Valencia. Si juega el Clásico, lo hará con molestias y con el riesgo de sufrir una lesión mayor. Puede forzar. Pero jugar con el freno de mano contra el Madrid es complicado. Valverde no quiere que se exponga a una lesión mayor. Pero aquí manda Messi. Está tocado el argentino y en manos de los fisioterapuetas. No hay diagnóstico claro y, aunque no sea una final, enfrente está el Real Madrid de Solari, que no llega como el de Lopetegui cuando se llevó una goleada –sin Messi– ese 28 de octubre. Este Madrid ha despegado, quiere la Copa y está en su mejor momento de la temporada. Messi decide si hay que ‘tirar' la Copa o reventarse a las puertas de la Champions.

Tribuna

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