Las patrañas del Barcelona con Leo Messi

Aunque en el Barcelona se juegue con la idea de que la Copa del Rey no interesa y es menor, lo cierto es que el estadio tuvo su segunda mejor entrada del año y el Clásico sí tiene tirón

Foto: Messi, en el partido contra el Real Madrid. (EFE)
Messi, en el partido contra el Real Madrid. (EFE)

La Copa no interesa. Si no juega Messi no pasa nada, porque lo importante es la Liga y la Champions... Las mentiras que nos contamos para negar la evidencia deberían sonrojarnos. Porque sí, la Copa interesa cuando se remonta un 0-2 ante el Sevilla o enfrente está el Real Madrid. Y ahí estaban 92.000 espectadores en el Camp Nou en la segunda mejor entrada de la temporada después de, ¡oh, sorpresa!, el Clásico de octubre en la Liga. La misma grada que pidió en el minuto 52 que entrara Messi y que en cuanto se ató una bota en el banquillo se vino arriba y al Madrid le entró el telele. En este partido, las que salieron derrotadas fueron las patrañas.

Con la mili que llevamos encima, no me explico cómo se puede seguir vendiendo incluso minutos antes de que Mateu Lahoz pitara el inicio que un Barça-Madrid es un partido más porque es de Copa. No lo es, no lo ha sido y nunca lo será. El estadio se llena, las pulsaciones van a mil y todas las vergüenzas quedan expuestas y se multiplican. ¿Por ejemplo? Por parte del Barça, Coutinho. Por la del Madrid, Marcelo.

Pero por si quedaba alguna duda de la trascendencia de un Clásico, Messi las ha disipado todas. Entró en el minuto 63 sustituyendo a un Coutinho que da lástima y le ahorró su primera pitada en el Camp Nou porque la euforia que provoca con que se atuse el flequillo en la banda lo tapa todo. Ya solo su sombra, su poder de intimidación, generó una energía antes de saltar al terreno de juego de la que se contagió el Barça para marcar el empate a uno, gracias además a la ayuda de un Marcelo horrible que no está ni para estas exigencias ni para ninguna.

El fracaso de Coutinho

Messi provoca terror en el Madrid y los blancos tardaron un buen rato en darse cuenta de que el argentino estaba a medio gas, sacudirse el sustazo y creer de nuevo que podían aprovechar el tiempo que les quedaba, aunque Vinícius, su lámpara, su foco de luz, hubiera sido sustituido por Bale, que falló una ocasión clarísima en el minuto 81.

Podemos seguir contándonos trolas o admitir que por mucho que haya por medio —que lo hay, porque vuelve la Champions—, el próximo 27 de febrero en la vuelta en el Bernabéu el que caiga quedará tocado. Porque no es un partido más. Para entonces, se supone que Messi estará en plenas condiciones y Dembélé, recuperado de la lesión y la gripe. Así que Coutinho, al que Valverde ha protegido y colocado como titular en siete de los últimos ocho partidos, ha desperdiciado su momento y no podrá culpar a nadie.

El fichaje más caro de la historia del club azulgrana no ha demostrado ni el carácter ni la calidad que se le suponían y a partir de ahora, cuando llega el momento cumbre de la temporada, es probable que tenga que conformarse con los minutos que le quedarán como refresco. Dembélé le ha comido la tostada definitivamente y su ausencia, como la de Messi, se notó. El Barça, mientras, no podrá tomarse la Copa como caza menor porque, ya está bien de engaños, con el Madrid delante no hay respiro ni tregua.

Tribuna

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
10 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios