La derrota de Marcelo en el Real Madrid y cómo Solari no le quiere dejar caer

Marcelo ha perdido facultades físicas, chispa y concentración. Por duro que parezca y cueste aceptarlo, Solari tiene que elegir si es conveniente apostar por Reguilón en su Real Madrid

Foto: Marcelo pelea por un balón con Arturo Vidal en el Camp Nou. (EFE)
Marcelo pelea por un balón con Arturo Vidal en el Camp Nou. (EFE)

Marcelo salió derrotado del Camp Nou. Su situación en el Real Madrid empieza a ser delicada, pese a que Solari tiene el fuerte propósito de no dejarle caer y le valora más por su figura de segundo capitán que por su rendimiento actual. El entrenador defendió lo indefendible en su primer Clásico. Marcelo está mal. Fuera de forma, lento y despistado. Pero es Marcelo y tiene rango de jefe en el vestuario. Además, se lo pone fácil al entrenador. Entrena con buena cara, es positivo en las charlas y está activo cuando le toca estar en el banquillo (un comportamiento que contrasta con el de Isco). ¿Volverá su mejor versión?

La realidad no esconde que el lateral brasileño ha perdido facultades físicas, chispa y concentración. Por duro que parezca y cueste aceptarlo, ha llegado el momento en el que Solari tiene que elegir si es conveniente apostar por Reguilón en el once de forma definitiva o exponer más a Marcelo, quien está siendo criticado por su partido en el Camp Nou, sobre todo porque estuvo lento en la jugada del gol de Malcom, en la segunda mitad. Ya en la primera se quedó enganchado en la línea del fuera de juego que pitó el árbitro a Malcom y no era. La jugada, por si acaso, acabó en un paradón de Keylor Navas.

La tortura de Marcelo es el sufrimiento de Solari. El entrenador espera, con más paciencia que en otros casos, que el brasileño recupere la velocidad e intensidad que le permitan defender su decisión. Empieza a ser impopular. Mientras gana tiempo, el entrenador mezcla y reparte los partidos entre el canterano y el brasileño. Los ha llegado a poner juntos en el once —en el partido de vuelta contra el Leganés en Copa—. Miró para otro lado cuando Marcelo decidió por su cuenta que tenía que jugar de lateral porque no estaba cómodo en el centro del campo.

Reguilón saluda al Bernabéu. (EFE)
Reguilón saluda al Bernabéu. (EFE)

Ha perdido fuelle

A Marcelo cada vez le cuesta más doblar al extremo y hacer kilómetros por la banda. Parece tener dificultades para recuperarse del esfuerzo, en el repliegue, ir a la presión y desbordar. Da la impresión de que ha perdido el fuelle y capacidad de romper líneas en sus arrancadas. No encara. Es, sin duda, un problema serio en el Real Madrid a pesar de que goce de la confianza y los favores de Solari. El entrenador lo quiere recuperar, el club pide paciencia y Marcelo tiene una cualidad: no desespera. Tiene mucho orgullo y autoestima. La cuestión clave es si el Madrid se puede permitir el lujo de esperar a que aparezca la mejor versión de Marcelo... o ya es tarde.

El escenario recuerda el final de Roberto Carlos. Otro mítico lateral zurdo que marcó una época en el Real Madrid y que vio venir su final de ciclo. Sucedió el 8 de marzo de 2007 cuando cometió un error en un partido de la Champions en casa del Bayern de Múnich. Roberto Carlos cedió un balón atrás, en un despiste de bulto, que aprovechó el delantero rival —Roy Makaay— para marcar a los 10 segundos del partido. Roberto Carlos llevaba un tiempo sufriendo las críticas por su bajón físico y esa noche abandonó Múnich con la idea clara de que tenía que irse del Real Madrid. “No quiero engañar al madridismo. Aquí hay mucha presión y mucha crítica y soy madridista”, confesó un jugador que estuvo 11 temporadas y se sintió culpable de las derrotas.

Tribuna
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